Luego de las revueltas provocadas por el asesinato Martin Luther King, en muchos puntos de los Estados Unidos, la población afroamericana se convirtió en objetivo de represión policial sin ninguna razón, y Grace Jones no fue la excepción. Para fines de la década sesenta, Grace vivía en Filadelfia con su novio Sam y, según contó en una entrevista a la revista Elle, solían arrestarla casi todos los días que salían. Imaginen la escena: Sam un chico blanco con ropa hippie holgada, chillona y colorida y Grace, esbelta, con un gran peinado afro vestida con ropa de cuero ceñida al cuerpo y súper maquillada con pendientes que colgaban provocativamente.

Grace lo contaba en una entrevista para la Revista Elle:

“Policías negros o blancos en Filadelfia nos veían juntos a mí y a mi novio dentro de nuestro auto y me arrestaban por prostitución. Esa era su única respuesta a por qué un tipo blanco estaba con una chica negra. Eran los mismos agentes los que me detenían todo el tiempo, aunque para entonces ya sabían que estábamos juntos. Eran muy racistas y los policías negros eran igual de propensos a detenerme y hacerme pasar un mal rato que los policías blancos. Se convirtió en acoso. Nunca pensé que fuera por ser negra, todavía no pensaba en mí misma como negra, no en el sentido afroamericano. Simplemente pensaba que querían entrar en mis pantalones. Años más tarde me di cuenta de que era porque soy negra”.

Grace había nacido en Spanish Town, Jamaica en 1948. Más que una “inmigrante”, Jones fue un “nómada”: criada por una adinerada familia jamaiquina marcada por el autoritarismo cristiano. Recorrió ciudades de todo el mundo pero con los Estados Unidos le pasaba algo especial. Su deseo era ser parte de los Estados Unidos, pero ella era diferente. Así se sentía y así se lo hacían sentir, no solo la policía sino los propios norteamericanos. Siempre fue una persona decidida a resistirse a ser categorizada porque eso significaba inmediatamente ser restringida y juzgada. Según su visión, llegar a los Estados unidos desde Jamaica fue “abrumador, aunque no podía dejar que me molestara”. Grace no entendía cómo la América negra había podido desarrollarse con esa histórica y monstruosa segregación. “La tensión racial americana me parecía era algo que veía en el cine, no pensaba que fuera real” explica.

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Famosa por cautivar al público con su música transgénero, su vestuario vanguardista y sus actuaciones salvajes, tras arrasar en todo el mundo como una de las primeras supermodelos negras de la década del setenta, Jones publicó una serie de aclamados álbumes y “Nightclubbing”, su quinto disco de estudio publicado por Island Records en 1981, fue su mayor éxito. El capo de Island, Chris Blackwell junto con el productor Alan Sadkin, se implicaron en el sonido de Jones para este disco, recurriendo a la sección rítmica más emblemática del reggae, Sly Dunbar en batería y Robbie Shakespeare en bajo, con el agregado de otros de los grandes músicos de sesión jamaiquinos, el guitarrista Mikey Chung. Grabado en los estudios Compass Point de Bahamas, el álbum fue una incursión en un estilo new wave que mezcla el reggae, el r&b, el dub y el funk y contiene versiones de canciones de Bill Withers, Iggy Pop, Astor Piazzolla –su relectura de Libertango en icónica-, además de canciones originales, tres de las cuales fueron coescritas por Jones.  

La canción “Pull Up to The Bumper” incluida en ese disco, fue entendida por muchos como una canción netamente sexual, que abordaba la temática del sexo anal. La canción desató la polémica en ese momento (en Argentina, su título fue traducido como «Acércate a la bailarina»). Sin embargo, aun conservando su contenido sexual, muchos la consideran un himno feminista negro migratorio y un llamamiento a las mujeres negras a revalorizar su derecho al goce en oposición a una mirada capitalista y heteropatriarcal.

Grace Jones siempre fue un ser artístico en sí mismo y muy moldeable y rebelde, cada lugar en el que vivió dejó su huella, su acento cambiaba según donde se encontraba y su existencia fue una fuente efervescente de creatividad artística. Su carrera navegaba entre distintas ramas del arte – la moda, la música y el cine – y con distintos colaboradores, pero siempre el control estuvo en sus manos. Fue una mujer adelantada a su tiempo, una pionera, y aún hoy en día, una canción como “Pull Up to The Bumper” con casi 45 años de existencia sigue siendo relevante.

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