Más de 85 mil personas despidieron al capitán en el Monumental. Argentina venció 3-0 a Benín y Messi cerró su historia con un gol, dos asistencias, 208 partidos y 126 tantos. Hubo lágrimas, música, fuegos artificiales, una vuelta olímpica en soledad y hasta un insólito blooper: los drones homenajearon al zurdo más famoso del mundo haciéndolo patear con la derecha.
Se terminó una era del fútbol argentino.
Lionel Messi jugó este martes 6 de octubre su último partido con la Selección argentina y cerró en el Monumental una historia de 21 años. Más de 85 mil personas llegaron a Núñez para despedir al futbolista que llevó nuevamente a la Albiceleste a la cima del mundo.
La emoción comenzó mucho antes del partido. Messi salió al campo acompañado por sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, mientras Antonela Roccuzzo y su madre, Celia Cuccittini, siguieron la ceremonia desde un palco. Durante el himno, interpretado por el excombatiente de Malvinas Fabio Santana, el capitán y Lionel Scaloni no pudieron esconder las lágrimas.

La fiesta había empezado desde las 17.30 con música en vivo. Pasaron por el escenario Un Poco de Ruido, Santi Cairo, Q’ Lokura y Damas Gratis. Durante el entretiempo, Gaspar Benegas, guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, tocó “Ji ji ji” en un Monumental convertido por algunas horas en cancha, recital y despedida nacional.
Benín también entendió perfectamente el partido que le había tocado jugar. Su capitán, Sessi D’Almeida, entregó un presente a Messi antes del encuentro y los futbolistas africanos participaron respetuosamente de los homenajes.
A los 10 minutos directamente se detuvo el fútbol.
El Monumental entero se levantó para ovacionar al número 10 mientras el cielo se iluminaba con fuegos artificiales.
Después volvió la pelota.
Y Messi se despidió jugando como Messi.
Participó directamente en los tres goles del 3-0: asistió a Nicolás Otamendi para abrir el marcador, habilitó a Nico Paz para el segundo y convirtió de penal el tercero.
Fue su gol número 126 con Argentina.
El último.
Messi termina su carrera internacional con 208 partidos y 126 goles, como máximo goleador y futbolista con más presencias en la historia de la Selección.
“En lo primero que pienso es en mi viejo”
Después del partido llegaron los abrazos, los homenajes y uno de los momentos más íntimos de la noche.
Messi recordó públicamente a su padre, Jorge Messi, fallecido el 8 de agosto a los 68 años en Rosario.
“En lo primero que pienso es en mi viejo”, dijo.
La frase silenció por unos instantes un estadio que llevaba horas cantando.
Después habló de su familia, sus compañeros, los entrenadores y el camino recorrido desde aquel debut de 2005 frente a Hungría hasta convertirse en campeón del mundo.
Y entonces llegaron los drones…
AFA había preparado un gigantesco espectáculo de drones para convertir el cielo del Monumental en una pantalla.
Aparecieron la camiseta argentina, el número 10, las tres estrellas, la Copa del Mundo, un corazón celeste y blanco, el rostro del capitán y un enorme “Gracias Leo”.
Todo muy emotivo.
Hasta que alguien decidió que el zurdo más famoso de la historia del fútbol argentino podía ser derecho por una noche.

Una de las figuras formadas por los drones mostró a Messi pateando la pelota con la pierna derecha.
Las redes tardaron segundos.
“Papelón” fue una de las palabras que empezó a repetirse mientras circulaban capturas de la imagen. El blooper llegó incluso a los medios internacionales.
Y no fue el único momento incómodo.
Al comienzo del espectáculo apareció en el cielo el nombre de un patrocinador de AFA. Buena parte de las más de 85 mil personas respondió con una silbatina.
En una noche construida para homenajear al futbolista más importante de la Selección, la publicidad consiguió durante algunos segundos algo bastante difícil: que el Monumental se pusiera de acuerdo para abuchear.
Después los drones recuperaron el rumbo.
Y la zurda equivocada terminó convertida en una pequeña anécdota argentina dentro de una despedida monumental.
La última vuelta
La imagen más fuerte llegó después.
Messi comenzó a recorrer el campo prácticamente solo.
Sus compañeros permanecieron a distancia mientras el capitán caminaba frente a las cuatro tribunas saludando a la gente por última vez.
Scaloni explicó después que habían querido dejarle ese momento exclusivamente a él.
Era una vuelta olímpica sin copa.
Probablemente la última.
Con Argentina, Messi ganó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024. Si se agregan todas las competencias en las que representó al país aparecen también el Mundial Sub-20 de 2005 y el oro olímpico de Pekín 2008.
Pero para llegar hasta allí atravesó cuatro finales perdidas, críticas feroces y hasta un retiro en 2016.
Volvió.
Cinco años después levantó la Copa América en el Maracaná.
Después llegó Qatar.
Y la relación entre Messi y Argentina terminó siendo casi exactamente inversa a como había comenzado.
El mundo también dijo adiós
La despedida ocupó inmediatamente las portadas deportivas internacionales.
En España, Marca y AS siguieron el último partido del hombre que construyó buena parte de su carrera en Barcelona. En Francia, L’Équipe destacó el final de una trayectoria extraordinaria. La prensa inglesa, italiana, estadounidense y latinoamericana multiplicó las imágenes del Monumental.
Reuters habló del cierre de una era y destacó que Messi se fue todavía siendo decisivo: un gol y dos asistencias en su último partido.
Hasta el blooper de los drones cruzó el Atlántico: la prensa española habló de los “drones de la vergüenza” y también recogió los abucheos provocados por la publicidad durante el homenaje.
Argentina tendrá ahora que aprender a jugar sin él.
Scaloni deberá construir una nueva Selección rumbo a la Copa América 2028 y al Mundial 2030, con una generación que ya empieza a ocupar espacios pero que tendrá que convivir durante mucho tiempo con una comparación imposible.
Messi se fue dejando 208 partidos, 126 goles, cuatro títulos con la Mayor y una Copa del Mundo.
Pero cuando terminó todo, los números importaban bastante menos.
Un hombre de 39 años caminaba alrededor del Monumental mientras más de 85 mil personas seguían de pie.
Durante años, una parte de Argentina le pidió que demostrara cuánto quería esa camiseta.
Veintiún años después, el país terminó rogándole que no se la sacara nunca.
Y hasta los drones parecieron resistirse a aceptar el final.
Aunque, para despedir al zurdo más grande, inexplicablemente lo hicieron patear con la derecha.


























