El partido de Mauricio Macri publicó un manifiesto en el que se distancia del oficialismo, critica su gestión y advierte que «el cambio tiene dos enemigos». La relación, que ya era tensa, quedó expuesta. Mientras tanto, el gobierno de Milei ajusta con motosierra a los trabajadores, desfinancia la salud y la educación, y concentra la tierra en manos de extranjeros. La oposición no es una alternativa. El oficialismo tampoco. Los de abajo, otra vez, pagan el pato.
El PRO le bajó el pulgar a Javier Milei. Lo hizo con un comunicado público, difundido este domingo bajo el título «Manifiesto próximo paso», en el que critica la «soberbia y arrogancia» del gobierno libertario y reclama «sacrificios» que los funcionarios no estarían dispuestos a hacer.
«El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre… Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer», afirma el texto. El primer enemigo es el peronismo. El segundo es el propio Milei. O, más específicamente, la banda de improvisados que lo rodea.
El comunicado no menciona al Presidente por su nombre, pero nadie duda de su destinatario. Se difunde en un contexto crítico para el oficialismo: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, está siendo investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y el presidente lo ratificó en su cargo el viernes pasado en una reunión de Gabinete.

«Acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos aplaudir lo que está mal. Apoyar el cambio es otra cosa: es decir lo que falta. Es decir la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó. Eso es lealtad verdadera», señala el documento.
El fracaso económico del macrismo en números
Pero Mauricio Macri debería ser el último en dar lecciones de gestión. Porque su gobierno, el que hoy mira con desdén al oficialismo, fue uno de los más nefastos de la historia argentina reciente.
La gestión del PRO (2015-2019) empeoró todos los indicadores macroeconómicos que recibió. Macri asumió con una inflación anual del 25% y la dejó en el 54%. El desempleo pasó del 5,9% al 9,8%. La pobreza trepó del 29% al 36%. En dos años y medio, destruyó 226.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado. En 2019 cerraron 10.500 empresas.
El capítulo más oscuro fue su política de endeudamiento. En apenas tres años y medio, la administración PRO tomó deuda con el Fondo Monetario Internacional por 45 mil millones de dólares, el préstamo más grande en la historia del organismo. El eslogan de campaña de Macri era «pobreza cero». El resultado fue «deuda infinita». El país entró en default de facto en 2020.
El gobierno de Milei: ajuste con motosierra y privilegios para los amigos
El gobierno libertario, por su parte, ajusta con motosierra. Despidió a 56 mil empleados públicos. Licuó salarios. Pasó por encima de los derechos laborales con una reforma que facilita los despidos. Cerró el INADI, vació la ANDIS, echó a los meteorólogos del SMN y redujo el INCAA a la mitad.
Mientras tanto, sus funcionarios usaban la tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica para comprar en free shops, alojarse en hoteles de lujo y pagar servicios de playa en Valencia. Demian Reidel, el «genio» de Milei, dijo que «el problema de Argentina es que está llena de argentinos». Y sigue siendo amigo personal del Presidente.

El ataque al sector popular
El ajuste también golpeó a los sectores más vulnerables. El salario estatal cayó un 23% desde diciembre de 2023, y el salario privado se redujo un 8% en términos reales. Se perdieron más de 206.000 puestos de trabajo registrados solo en la provincia de Buenos Aires. La industria y la construcción, los sectores que históricamente generaban empleo de calidad, fueron los más castigados.
El gobierno desfinanció sistemáticamente a las universidades nacionales. Los docentes universitarios perdieron aproximadamente el 34% de su poder adquisitivo. Se estima que el 80% de los profesores cobra por debajo de la línea de pobreza, y 10 mil docentes ya abandonaron las aulas.
En materia de tierras, el gobierno impulsa un proyecto de Ley de «Inviolabilidad de la propiedad privada» que profundiza la concentración de la tierra en manos de grandes propietarios y capitales extranjeros, eliminando el tope del 15% establecido por la Ley de Tierras Rurales de 2011.
La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que ya había sido desarticulada, dejó a miles de personas con discapacidad sin cobertura ni respuestas. El Gobierno nacional paralizó la obra pública hospitalaria, desfinanció programas como el Remediar y el plan oncológico, y recortó partidas para el PAMI.
Los cómplices de siempre: sindicatos y peronismo
Pero la crítica no puede quedarse ahí. Porque los sindicatos y los populistas también tienen responsabilidades. Los dirigentes sindicales pelearon, SI, pero por sus propios intereses, sus obras sociales y sus cajas de financiamiento, mientras los afiliados veían cómo sus salarios se licuaban y las prestaciones de salud se reducían.
La CGT encontró en Milei al enemigo perfecto para justificar su propia inacción. Pasó más de un año sin hacer un paro general. Cuando lo hizo, fue un paro anunciado, tibio, sin capacidad de paralizar el país.
Los legisladores peronistas, por su parte, permitieron todo tipo de quita de derechos. Discutieron a los gritos y se desgarraron las vestiduras. Pero a la hora de votar, muchos acompañaron. La reforma laboral se aprobó. El presupuesto 2026 se aprobó. Las privatizaciones se aprobaron.
El PRO le declaró la guerra a Milei. La pelea es un espectáculo que divide aguas entre dos derechas que se disputan el mismo electorado. Pero ninguno de los dos representa a los de abajo. Y los cómplices de siempre, los sindicatos y los populistas, siguen mirando para otro lado, cuidando sus cajas y sus privilegios.
La Argentina no necesita que dos derechas se peleen por ver quién ajusta mejor. Necesita que alguien ponga el pecho por los que laburan. Ni Macri ni Milei estuvieron nunca a la altura de esa responsabilidad. Y los que debían defender al trabajador, los gremios y la oposición, también lo abandonaron.




























Excelente Jorge como siempre la palabra judta