María Victoria Caillava declara este miércoles por primera vez durante el juicio por la desaparición de Loan Peña. La exfuncionaria deberá responder sobre los rastros detectados en sus vehículos, el lavado de la camioneta, sus movimientos posteriores a la desaparición, el viaje a Corrientes y sus comunicaciones con Laudelina. Más de dos años después, Loan continúa desaparecido y la Justicia todavía evalúa nuevas medidas de búsqueda.
Más de dos años después de que Loan Danilo Peña desapareciera en Corrientes, una de las principales acusadas decidió hablar.
María Victoria Caillava declara este miércoles 7 de octubre de 2026 ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes en el juicio que intenta determinar qué ocurrió con el niño de cinco años visto por última vez el 13 de junio de 2024 en el paraje Algarrobal, en 9 de Julio.
Caillava, exfuncionaria municipal y esposa del excapitán de navío Carlos Guido Pérez, integra el grupo de siete acusados por la presunta sustracción y posterior ocultamiento de Loan.
Será la cuarta imputada del núcleo principal de la causa que declara durante el debate, después de Laudelina Peña, Antonio Bernardino Benítez y el excomisario Walter Maciel.
La camioneta que quedó en el centro de la causa
Uno de los principales puntos que deberá enfrentar Caillava es lo ocurrido con los vehículos que utilizaba junto a Pérez.
La hipótesis de la acusación sostiene que Loan habría sido retirado del lugar en la Ford Ranger blanca del matrimonio. Durante la investigación, perros especializados realizaron marcaciones odorológicas vinculadas al niño tanto en esa camioneta como en el Ford Ka rojo utilizado por la pareja.
Durante el juicio también fueron incorporadas las pericias realizadas sobre la Ranger.
Una muestra identificada como M10, obtenida mediante un hisopado del guardabarros delantero derecho, permitió detectar una mezcla de ADN nuclear masculino apta para comparación.
Pero existe una diferencia fundamental: la pericia no determinó que ese material perteneciera a Loan.
También se conocieron detalles de las pruebas realizadas con luminol. Un perito declaró que hubo una reacción en la zona delantera del vehículo, aunque durante el procedimiento se contempló que pudiera estar relacionada con restos de insectos.
Por lo tanto, ni el ADN ni el luminol permiten afirmar científicamente que Loan haya estado herido dentro de la camioneta.
El lavado de la Ranger
A esos elementos se suma un episodio ocurrido después de la desaparición.
Brisa de los Ángeles Contreras declaró durante el juicio que el 15 de junio de 2024 por la tarde observó frente a la casa de Caillava a una persona lavando la Ford Ranger blanca y que le llamó especialmente la atención la limpieza de la zona de las ruedas delanteras.
El episodio fue incorporado al debate dentro de la reconstrucción de los movimientos posteriores a la desaparición.
Su importancia reside en el contexto: la camioneta ya ocupa un lugar central en la hipótesis acusatoria por las marcaciones realizadas posteriormente por los perros especializados y por las pericias efectuadas sobre el vehículo.
Sin embargo, el lavado constituye un indicio que debe ser valorado junto con el resto de las pruebas y no demuestra por sí mismo que se hayan intentado eliminar rastros ni que Loan haya sido transportado en la Ranger.
El viaje a Corrientes y una explicación médica con distintas versiones
Caillava y Pérez participaron del almuerzo realizado en la casa de Catalina Peña el 13 de junio de 2024.
Al día siguiente viajaron hacia la ciudad de Corrientes.
Ese desplazamiento, realizado mientras Loan era buscado en 9 de Julio, quedó bajo análisis de los investigadores.
Y uno de los puntos discutidos durante el juicio no es solamente si Caillava estaba enferma aquella noche, sino qué consulta médica motivaba el viaje.
Cerca de las 23 del 13 de junio, Caillava concurrió al Hospital Juan Romero de 9 de Julio.
La enfermera Alicia Esther Axson declaró que la exfuncionaria llegó con tos y catarro y solicitó medicación porque al día siguiente debía viajar a Corrientes.
Pero Axson aportó un detalle relevante: según su declaración, Caillava le manifestó que viajaría para consultar a un urólogo por un problema de incontinencia.
Durante otras instancias de la causa, en cambio, se había relacionado aquel viaje con estudios por una posible enfermedad oncológica.
La ginecóloga Cinthia Grimaldi confirmó durante el juicio que atendió a Caillava en Corrientes el 14 de junio, aunque sostuvo que los estudios que había evaluado no permitían hablar de una presunción clínica de enfermedad oncológica.
La discusión sobre la tos agregó otra contradicción.
Deisy Leonela Ávalos, quien se encontraba aquella noche en la guardia, declaró que permaneció entre 15 y 20 minutos en el lugar y que durante ese período no escuchó toser a Caillava. También sostuvo que Pérez esperaba dentro de la camioneta.
Las diferencias no demuestran qué ocurrió con Loan, pero sí forman parte de las circunstancias que la acusada tendrá ahora oportunidad de explicar directamente ante los jueces.
Las comunicaciones con Laudelina
La extracción de información de los teléfonos agregó otro elemento.
Los investigadores encontraron registros de comunicaciones entre Caillava y Laudelina Peña anteriores a la invitación al almuerzo del 13 de junio.
El contenido de esos intercambios no pudo recuperarse de los dispositivos analizados.
La diferencia es fundamental: está documentada la existencia de comunicaciones, pero no qué se dijo en ellas.
En una causa atravesada desde las primeras horas por versiones contradictorias, acusaciones cruzadas y pistas posteriormente descartadas, separar esas dos cosas resulta indispensable.
17 acusados y una búsqueda que todavía continúa
El juicio comenzó el 16 de junio de 2026 y tiene 17 imputados.
Siete —Caillava, Pérez, Laudelina Peña, Antonio Benítez, Mónica Millapi, Daniel “Fierrito” Ramírez y Walter Maciel— llegaron al debate acusados, con distintos grados de participación atribuidos por el Ministerio Público Fiscal, por la sustracción de Loan y su posterior ocultamiento.
Otros diez enfrentan acusaciones vinculadas con presuntas maniobras destinadas a entorpecer o desviar la investigación.
Pero mientras se desarrolla el juicio, la búsqueda física de Loan continúa abierta.
La querella que representa a la familia solicitó profundizar las medidas sobre dos cuerpos de agua de 9 de Julio identificados como Laguna 1 y Laguna 4, que ya habían sido inspeccionados superficialmente y mediante buzos durante etapas anteriores.
La jueza federal de Goya, Cristina Pozzer Penzo, dispuso que el Comando Unificado Corrientes (CUC) evalúe la factibilidad técnica de nuevas medidas sobre ambas lagunas.
Entre las alternativas bajo análisis aparecen el drenaje, el estudio de sedimentos, magnetometría y técnicas de ADN ambiental, herramientas que podrían permitir detectar material biológico aun cuando no exista un resto visible.
La decisión no significa que las lagunas ya hayan sido drenadas ni que exista allí una evidencia concreta vinculada con Loan: se trata de una medida destinada a determinar si es técnicamente viable profundizar una búsqueda que hasta ahora no permitió encontrar al niño.
El hijo de Caillava también deberá declarar
Otra declaración relevante está prevista para este jueves.
Se trata de Jorge Luciano Bertón, hijo de María Victoria Caillava e integrante de la Policía Federal Argentina.
Bertón no está imputado en la causa, pero fue convocado como testigo para responder sobre sus movimientos y otras circunstancias relacionadas con aquellas jornadas posteriores a la desaparición.
Su testimonio se suma a las declaraciones de integrantes de fuerzas de seguridad que intervinieron en diferentes momentos de una investigación que atravesó cambios de jurisdicción, múltiples hipótesis y cuestionamientos sobre algunas de las primeras medidas adoptadas.
El juicio, por lo tanto, está lejos de haber terminado.
Después de la declaración de Caillava continuarán las audiencias, este jueves deberá comparecer Bertón y, paralelamente, siguen analizándose nuevas medidas para buscar a Loan, entre ellas las relacionadas con las lagunas 1 y 4.
Miles de páginas, pericias, teléfonos analizados, vehículos inspeccionados, perros especializados, rastrillajes y declaraciones contradictorias forman parte de una causa que ya llegó a juicio.
Pero ninguna sentencia puede responder todavía la pregunta que dio origen al expediente.
Loan tenía cinco años cuando desapareció aquel 13 de junio de 2024.
Pasaron más de dos años.
El juicio continúa.
La búsqueda también.
Loan todavía no apareció.


























