Fernán Saguier fue el blanco de una violenta ofensiva presidencial contra periodistas y autoridades del diario. El grupo vinculado con La Nación quedó como único interesado en la concesión del predio de Villa Martelli, pero el Gobierno ahora debe decidir si mantiene la adjudicación o anula todo el proceso.
Buenos Aires, 5 de octubre de 2026. Javier Milei lanzó una violenta ofensiva contra Fernán Saguier, director de La Nación, justo cuando el Gobierno debe resolver si entrega Tecnópolis al grupo empresario vinculado con su familia. La coincidencia abrió interrogantes sobre el futuro de una concesión millonaria que todavía no fue adjudicada formalmente.
“Desenmascarando soretes. No hay ni uno de los esbirros de la mierda humana de Fernán Saguier que sea rescatable. La lógica de la mosca. ¡Ciao!”, escribió el Presidente en X al compartir una publicación que cuestionaba una columna de Jorge Liotti sobre la gira oficial por París.
La agresión no fue un episodio aislado. Durante varias horas, Milei publicó y reposteó ataques contra diferentes figuras de La Nación. También calificó de “mierda humana” al periodista Carlos Pagni, cuestionó a Joaquín Morales Solá y se sumó a mensajes dirigidos contra Liotti. El propio diario confirmó los insultos y denunció una nueva ofensiva presidencial contra sus autoridades y columnistas.
La escalada ocurre mientras permanece sin definición la licitación de Tecnópolis, uno de los predios públicos más importantes del área metropolitana. El grupo relacionado con los Saguier habría quedado como único interesado en condiciones de avanzar, en asociación con la multinacional estadounidense Live Nation.
Hasta el momento no existe una resolución oficial que vincule los insultos presidenciales con el expediente de la concesión. Tampoco se publicó un acto administrativo que adjudique el predio o declare caída la licitación. Sin embargo, el enfrentamiento coloca al Gobierno ante una decisión especialmente delicada: entregar Tecnópolis al empresario al que Milei acaba de descalificar públicamente o anular el procedimiento y comenzar nuevamente.
Una concesión atravesada por la pelea con la prensa
El conflicto comenzó después de que Milei compartiera un texto que atacaba una columna de Jorge Liotti sobre una cena privada realizada en la Embajada argentina en Francia. Según la reconstrucción periodística, Luis Caputo habría advertido ante gobernadores que ya no tenía “más conejos para sacar de la galera” y que marzo sería demasiado tarde para cerrar los acuerdos políticos necesarios.
En lugar de responder sobre el contenido de la información, el Presidente trasladó la discusión hacia los periodistas y la conducción empresarial del diario. La reacción incluyó insultos directos, acusaciones de operaciones políticas y descalificaciones personales.
Milei también utilizó declaraciones de Carlos Pagni para acusarlo de hacer política desde el periodismo. En una entrevista, el columnista había explicado que todo periodista interviene en la vida política mediante aquello que informa, analiza y evalúa, aunque eso no implique una participación partidaria.
“Valiosa confesión de Pagni que deja en claro la mierda humana que es y su juego cobarde”, respondió Milei. Luego volvió a apuntar contra Saguier: “No sorprende que esa metodología tenga refugio debajo de otra gran mierda humana como Fernán Saguier. Se van cayendo las caretas”.
La ofensiva fue acompañada por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que respondió una columna de Joaquín Morales Solá sobre la situación judicial de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino.
“Tengo la impresión de que no es la pluma, sino la tinta la que no le pertenece”, escribió Mahiques, en una acusación indirecta contra los intereses empresariales del diario. El mensaje fue posteriormente difundido por el Presidente.
La intervención coordinada de funcionarios y asesores en una misma dirección reforzó la impresión de una embestida política. El episodio dejó de parecer una reacción impulsiva frente a una nota y pasó a exponer una disputa abierta entre la Casa Rosada y uno de los grupos mediáticos más antiguos del país.
Tecnópolis, entre La Nación y la anulación
La disputa adquiere otra dimensión por el proceso abierto para entregar la explotación de Tecnópolis. El grupo de los Saguier, vinculado además con el negocio de los espectáculos y las grandes arenas, habría presentado una propuesta conjunta con Live Nation, la multinacional estadounidense que controla o participa de importantes espacios y producciones musicales.
La oferta competidora relacionada con el empresario Marcelo Fígoli recibió alrededor de diez observaciones durante el proceso. Aunque el Gobierno le habría otorgado un plazo para corregirlas, la propuesta de La Nación y Live Nation quedó posicionada como la única con posibilidades concretas de recibir la concesión.
Dentro del Gobierno reconocen dos caminos: avanzar con la adjudicación o anular el procedimiento. La decisión política depende del entorno presidencial y especialmente de Karina Milei, quien interviene en las principales negociaciones empresariales de la administración libertaria.
El Ejecutivo habría llegado a redactar un decreto para adjudicar Tecnópolis al grupo de los Saguier, pero el documento nunca fue firmado ni publicado. Por lo tanto, la concesión continúa sin una definición administrativa conocida.
El negocio de los espectáculos dentro del grupo no está dirigido por Fernán Saguier, principal blanco de Milei, sino por su hermano Luis. Esa separación formal, sin embargo, no elimina el peso político del enfrentamiento ni las preguntas sobre cómo puede influir en una decisión estatal de semejante magnitud.
Un predio público con costos millonarios
Tecnópolis permanece abierto únicamente para actividades privadas programadas, según informa actualmente su página oficial. El modelo de gran parque público dedicado a la ciencia, la tecnología, la educación y la cultura fue reemplazado por una utilización limitada de sus espacios para recitales, ferias y acontecimientos corporativos.
Según las cifras difundidas durante el proceso, el mantenimiento del predio le costaría al Estado cerca de $1.000 millones mensuales. Además, el futuro concesionario debería comprometer inversiones próximas a los USD 150 millones para acondicionar la infraestructura y transformarla en un complejo competitivo.
Esas condiciones explican la escasa cantidad de empresas interesadas. Tecnópolis representa una oportunidad comercial por su extensión, su ubicación junto a la avenida General Paz y su capacidad para recibir eventos masivos, pero también exige una inversión inicial extraordinaria y costos permanentes elevados.
La familia Werthein había evaluado participar junto con Foggia Group, pero terminó apartándose. De este modo, el proceso quedó reducido prácticamente a la propuesta relacionada con La Nación y Live Nation.
La concentración de grandes recintos en manos de un mismo entramado empresario también genera preocupación dentro de la industria cultural. Live Nation participa de numerosos espacios y producciones internacionales, mientras que el grupo Saguier está vinculado con el Movistar Arena. La incorporación de Tecnópolis podría reforzar una posición dominante en el circuito de recitales y acontecimientos masivos del área metropolitana.
Una relación que ya estaba quebrada
La relación entre Milei y Fernán Saguier arrastra tensiones previas. Versiones periodísticas indican que el Presidente recibió al empresario en la Quinta de Olivos y le habría planteado una serie de exigencias relacionadas con periodistas del diario. El encuentro habría terminado mal después de que Saguier rechazara intervenir sobre la plantilla de columnistas.
Esa versión no fue confirmada oficialmente por la Presidencia ni por el grupo empresario. Sin embargo, la sucesión de ataques públicos muestra que el vínculo está quebrado.
La ofensiva también se inscribe en un patrón más amplio. Milei utiliza regularmente sus redes sociales para insultar a periodistas, medios y comunicadores que publican información crítica sobre su Gobierno. Las agresiones no se limitan a discutir contenidos: incluyen descalificaciones personales, acusaciones de corrupción sin presentación de pruebas y campañas de hostigamiento amplificadas por funcionarios, asesores y seguidores.
El problema institucional aparece cuando esos ataques coinciden con decisiones económicas o administrativas que afectan directamente a los medios cuestionados. El Estado no puede adjudicar, cancelar o modificar una concesión como premio o castigo por una línea editorial.
La libertad de prensa frente al poder estatal
El episodio excede la relación personal entre Milei y Saguier. El Presidente no es solamente un usuario agresivo de redes sociales: encabeza el Poder Ejecutivo que debe resolver una licitación en la que participa el grupo empresario al que decidió atacar.
Si el Gobierno adjudica Tecnópolis, deberá explicar bajo qué condiciones económicas, por cuánto tiempo, qué controles tendrá el Estado y cómo evitará una concentración excesiva en el mercado del entretenimiento.
Si anula la licitación inmediatamente después de los insultos, quedará bajo sospecha de utilizar el poder administrativo como represalia contra una empresa periodística. Aunque la eventual cancelación pueda contar con argumentos técnicos, la violencia presidencial contaminará inevitablemente cualquier decisión posterior.
El procedimiento deberá resolverse mediante criterios económicos, jurídicos y administrativos verificables. Una concesión estatal no puede depender del humor presidencial, de la cobertura de un diario ni de la aceptación de las críticas.
Milei llegó al poder proclamando la defensa irrestricta de la libertad. Su Gobierno deberá demostrar ahora si esa libertad también alcanza a quienes publican información que lo incomoda. Tecnópolis quedó atrapada entre un negocio multimillonario, una guerra contra la prensa y la voluntad de una Casa Rosada que todavía no decidió si firmará la adjudicación o romperá el tablero.


























