El Presidente prepara una recorrida por nueve provincias para exhibir proyectos del RIGI mientras la Casa Rosada negocia con los gobernadores el Presupuesto 2027, la reforma electoral y futuros acuerdos políticos. Según datos del Ministerio de Economía, el régimen acumula 23 proyectos aprobados por casi USD 50.000 millones, pero se trata de inversiones proyectadas y no de dinero ya desembolsado.
Javier Milei prepara una nueva gira por el interior del país con una agenda que combina inversiones, gobernadores y construcción política rumbo a 2027. El Presidente planea visitar nueve provincias donde se desarrollan proyectos vinculados al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mientras Diego Santilli acelera negociaciones con esos mismos mandatarios para conseguir respaldo al Presupuesto y a la reforma electoral.
El recorrido previsto incluye Catamarca, San Juan, Río Negro, Neuquén, Salta, La Pampa, Mendoza, Jujuy y Santa Fe, además de una nueva visita a la provincia de Buenos Aires. El cronograma todavía no está completamente cerrado y la próxima etapa presidencial se proyecta después del viaje de Milei a España previsto para el 19 de octubre.
Pero el operativo territorial ya comenzó.
Este martes, Karina Milei y Santilli viajaron a la Puna junto con los gobernadores Gustavo Sáenz, de Salta, y Raúl Jalil, de Catamarca, para participar de la inauguración de la Planta II del proyecto de litio Sal de Oro, de la empresa surcoreana POSCO. La actividad permitió a la Casa Rosada exhibir uno de los proyectos incorporados al RIGI y, al mismo tiempo, mostrar públicamente el acercamiento con dos mandatarios provinciales considerados dialoguistas.
La coincidencia no es menor.
Santilli prepara una ronda de reuniones bilaterales con gobernadores para reunir apoyos al Presupuesto 2027 y avanzar con la reforma electoral, donde el Gobierno pretende suspender o eliminar las PASO. También comienzan a discutirse posibles acuerdos políticos para las elecciones del próximo año.
La mayoría de los mandatarios incluidos en la futura gira mantiene canales abiertos con la Casa Rosada. Sáenz, Jalil, Marcelo Orrego, Alberto Weretilneck, Rolando Figueroa, Carlos Sadir y Alfredo Cornejo formaron parte del grupo de gobernadores que acompañó a Milei durante la Argentina Week en París. Sergio Ziliotto, de La Pampa, y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, no participaron de aquella comitiva, aunque mantienen diálogo con Nación.
El RIGI será la vidriera económica de esa ofensiva territorial.
Hasta ahora fueron aprobados 23 proyectos por aproximadamente USD 49.766 millones. Doce corresponden a minería, siete a petróleo y gas, dos a energía eléctrica, uno a siderurgia y otro a infraestructura. Las iniciativas informan una proyección conjunta de 108.450 empleos directos e indirectos.
Pero las cifras requieren una distinción fundamental: USD 49.766 millones no significa que casi USD 50.000 millones ya hayan ingresado al país, sino que representan inversiones comprometidas o proyectadas dentro de proyectos aprobados, cuyos desembolsos pueden extenderse durante años. Lo mismo ocurre con los puestos laborales: son empleos proyectados por las iniciativas, no 108.450 trabajadores que ya hayan sido contratados.
Entre los proyectos más grandes aparece Bajo del Choique-La Invernada, de Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén, con una inversión prevista de USD 12.400 millones durante 25 años. En Catamarca, Glencore anunció otros USD 4.000 millones para desarrollar Agua Rica.
Ese mapa de inversiones se parece cada vez más al mapa político que Milei necesita recorrer.
El Gobierno presenta al RIGI como una de sus principales herramientas para atraer capitales mediante estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria de largo plazo. Sus críticos cuestionan, en cambio, el costo de los beneficios otorgados, la concentración de las inversiones en actividades extractivas y cuánto empleo permanente quedará una vez terminadas las etapas de construcción.
Y existe otra discusión que acompañará la gira: qué reciben las provincias donde se encuentran los recursos naturales y qué obtiene la Nación a cambio de las concesiones otorgadas a las grandes inversiones.
Los gobernadores tienen su propia lista de reclamos. Buscan partidas presupuestarias, recursos para sus distritos y previsibilidad sobre las transferencias nacionales. La Casa Rosada, por su parte, necesita votos.
No existe evidencia que permita afirmar que el Gobierno esté intercambiando inversiones del RIGI por respaldo parlamentario. Pero sí existe una coincidencia política verificable: las provincias donde Milei quiere exhibir sus grandes inversiones son, en buena medida, las mismas cuyos gobernadores Santilli necesita sentar a negociar para aprobar la agenda oficialista.
La recorrida presidencial permitirá así mostrar obras, plantas, minería, petróleo, gas y dólares prometidos.
Pero detrás de cada casco y cada foto con un gobernador habrá otra negociación.
Porque mientras Milei sale al interior para mostrar inversiones, la Casa Rosada también sale a buscar votos.


























