Córdoba, 2 de octubre de 2026. A poco más de un mes de la visita de León XIV, el cardenal Ángel Rossi advirtió que el pontífice encontrará un país “cascoteado por la pobreza”. Los últimos datos oficiales respaldan la gravedad del diagnóstico: la pobreza subió al 32,3% y la indigencia al 7,5% durante el primer semestre.
El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, volvió a cuestionar la distancia entre el discurso económico del Gobierno de Javier Milei y las condiciones materiales que atraviesa una parte creciente de la población. En la antesala de la visita de León XIV, el cardenal afirmó que el Papa encontrará una Argentina “cascoteada por la pobreza” y acusó a las autoridades nacionales de describir una realidad que no coincide con la vida cotidiana.
“A veces hay un relato que uno dice: ¿desde dónde me hablan? Uno pensaba que el hombre no había llegado a Marte, pero parece que sí”, expresó Rossi. Para el religioso, el problema no reside solamente en la dureza del programa económico, sino también en la negativa del Gobierno a reconocer sus consecuencias sociales.
El cardenal reclamó un mensaje oficial más sincero, capaz de admitir las dificultades y convocar a una respuesta colectiva. “Sería tan lindo que nos dijeran: ‘Andamos mal, pongamos fuerza entre todos, que vamos a salir’, y no este tipo de relato que no se condice con la realidad”, sostuvo. Según advirtió, esa desconexión “desanima” y, en algunos sectores, provoca un malestar cada vez más profundo.
Los números detrás de la advertencia
Las declaraciones de Rossi no aparecen aisladas de los últimos indicadores sociales. Durante el primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas y al 24,4% de los hogares relevados por el INDEC. La indigencia, que identifica a quienes no cuentan con ingresos suficientes para cubrir siquiera una canasta básica alimentaria, llegó al 7,5% de la población.
La pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales frente al segundo semestre de 2025, cuando había registrado el 28,2%. Proyectado sobre el conjunto del país, el deterioro representa aproximadamente 15 millones de personas pobres y más de 3 millones en situación de indigencia. El impacto es todavía más grave entre niñas y niños menores de 14 años: cerca del 44,5% vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
El aumento se produjo pese a la desaceleración de la inflación y después de tres semestres consecutivos de reducción del indicador. La explicación aparece en el debilitamiento de los ingresos, el crecimiento de la desocupación, la pérdida de empleos privados y las dificultades de numerosas familias para sostener consumos esenciales.
La estabilización de determinadas variables financieras no alcanzó para compensar la caída del poder adquisitivo. La pobreza, en ese contexto, dejó de ser únicamente el resultado de una inflación descontrolada: también expresa salarios insuficientes, empleos precarios, endeudamiento familiar y una economía que no genera trabajo al ritmo necesario.
“La macroeconomía no baja al plato”
Rossi ya había cuestionado al Gobierno durante la celebración de San Cayetano, cuando afirmó que “la macroeconomía de la que hablan no baja al plato”. En aquella oportunidad endureció su mensaje con una frase que se convirtió en una impugnación directa del relato oficial: “Dicen que sacaron gente de la pobreza; debe haber sido para ponerla en la miseria”.
Ahora, el arzobispo incorporó una advertencia sobre el desgaste social. “Nuestra gente tiene un resto, pero hay un cansancio y hace falta una esperanza”, afirmó. También expresó su temor de que la frustración acumulada pueda desembocar en “una reacción fulera” si las respuestas continúan demorándose.
No se trata de una convocatoria explícita a una protesta ni de la predicción de un estallido inevitable. Es una advertencia pastoral sobre el efecto que producen la pobreza persistente, el endeudamiento, la pérdida de empleo y la sensación de que las autoridades hablan desde una realidad paralela.
El cardenal tampoco ha limitado sus críticas al Gobierno nacional. En Córdoba cuestionó anteriormente a las administraciones provinciales por la inseguridad, el avance del narcotráfico y la legalización de las apuestas digitales. Sobre el juego en línea pronunció otra de sus frases más duras: dijo que la legislación provincial había colocado “un casino en la mano de cada chico”.
Esa trayectoria impide reducir sus declaraciones actuales a una simple alineación con el peronismo cordobés. Rossi conserva vínculos con dirigentes provinciales, pero también confrontó con ellos cuando consideró que determinadas políticas dañaban a los sectores más vulnerables.
La pobreza recibirá a León XIV
León XIV llegará a la Argentina el 8 de noviembre y permanecerá hasta el día 11, dentro de una gira sudamericana que también comprende Uruguay y Perú. El Vaticano confirmó actividades en Buenos Aires, Luján y Córdoba. Será la primera visita de un pontífice al país después de que Francisco nunca regresara a su tierra natal durante sus doce años de papado.
El 10 de noviembre, León XIV viajará a Córdoba, donde está prevista una celebración multitudinaria y un encuentro con representantes de la Iglesia. También mantendrá actividades vinculadas con el trabajo, las comunidades religiosas, los proyectos sociales y las personas privadas de libertad.
La agenda colocará al Papa frente a dos Argentinas que conviven con creciente tensión. Por un lado, el Gobierno exhibirá el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y su programa de reformas. Por otro, las organizaciones sociales, religiosas y comunitarias mostrarán comedores saturados, empleos que desaparecen, familias endeudadas y millones de personas cuyos ingresos no alcanzan.
Rossi adelantó cuál será la Argentina que la Iglesia pretende colocar delante del pontífice: no la de las planillas financieras ni la de las promesas electorales, sino la que cuenta cada comida antes de servirla.
León XIV llegará para escuchar a un Gobierno que promete un milagro económico. Pero también se encontrará con una cifra que no necesita traducción pastoral: uno de cada tres argentinos vive bajo la línea de pobreza y casi la mitad de la infancia crece dentro de ella.



























