Francisco Quintana se perfila como próximo secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano, en reemplazo de Ezequiel Sabor. El nombramiento todavía no fue oficializado, pero busca reconstruir el despliegue territorial del PRO después de la derrota electoral de 2025.
Jorge Macri prepara una nueva modificación de su gabinete con la llegada de Francisco Quintana a la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, una de las áreas más sensibles para el armado político porteño. El actual secretario de Justicia tendría a su cargo la relación con las 15 comunas, los dirigentes barriales y las estructuras territoriales que el oficialismo necesita recomponer antes de las elecciones de 2027.
Hasta este viernes no se había publicado el decreto de designación ni existía un anuncio oficial del Gobierno de la Ciudad. La documentación pública más reciente todavía identifica a Quintana como secretario de Justicia del Ministerio que conduce Gabino Tapia. Por esa razón, el nombramiento debe mantenerse en potencial hasta que Jorge Macri formalice la decisión.
La definición se anunciaría después del regreso del jefe de Gobierno desde Francia, donde participó de la Argentina Week junto con Javier Milei, funcionarios nacionales y gobernadores. Quintana se habría impuesto sobre otros nombres evaluados para el cargo, entre ellos Waldo Wolff y Sergio Costantino.
Una secretaría con territorio y presupuesto
La Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano no ocupa el lugar más visible dentro del organigrama, pero administra una pieza indispensable del poder porteño: la relación entre la sede central de Parque Patricios y las 15 comunas.
Las comunas fueron creadas como unidades descentralizadas con competencias sobre espacios verdes, mantenimiento urbano, participación vecinal y control territorial. Sus juntas están integradas por representantes elegidos mediante el voto popular y funcionan como la primera ventanilla política para numerosos reclamos cotidianos.
Para un oficialismo que gobierna la Ciudad desde 2007, perder presencia en ese nivel significa ceder información, dirigentes y capacidad de movilización. Las comunas permiten conocer antes que las encuestas dónde se acumulan problemas con la limpieza, la seguridad, el transporte, las escuelas, los hospitales y el espacio público. También son fundamentales para sostener fiscales, militantes y referentes durante una campaña electoral.
La misión de Quintana, por lo tanto, no será meramente administrativa. Deberá reconstruir una red política deteriorada, contener disputas internas y mejorar el vínculo con comuneros que cuestionan la concentración de decisiones dentro del Ejecutivo.
La derrota que sigue moviendo el gabinete
El desembarco se explica por la derrota que sufrió el PRO en las legislativas porteñas de 2025, cuando perdió por primera vez en más de dos décadas una elección local. El resultado expuso la pérdida de identidad del macrismo, el avance de La Libertad Avanza y las dificultades de Jorge Macri para convertir la gestión diaria en respaldo electoral.
El primer fusible fue César “Tuta” Torres, histórico operador territorial que dejó la Secretaría de Gobierno después del traspié. Ezequiel Sabor asumió como reemplazante, pero presentó su renuncia en septiembre de 2026, luego de poco más de un año en el puesto. Su salida dejó nuevamente vacante el área encargada de ordenar el territorio y la relación con las comunas.
Sabor continuaría vinculado con la administración porteña desde el Banco Ciudad, pero su desplazamiento confirmó que Jorge Macri todavía no encontró una fórmula estable para recuperar el control político de los barrios.
El problema se vuelve más urgente ante la disputa por la reelección. El jefe de Gobierno necesita diferenciarse de Milei sin romper completamente con la Casa Rosada, preservar la identidad del PRO y evitar que los libertarios continúen capturando al electorado de centroderecha.
El regreso de Angelici al tablero porteño
La posible designación de Quintana también revela el peso que conserva Daniel Angelici en la política de la Ciudad. El expresidente de Boca mantiene influencia sobre sectores del radicalismo, la Justicia porteña, la Legislatura y distintos espacios del PRO.
La elección habría quedado encaminada después de conversaciones entre Jorge Macri y Angelici. Ese dato convierte el nombramiento en algo más que un recambio de funcionarios: representa un acuerdo para incorporar al gabinete a un dirigente con capacidad de interlocución entre las distintas familias del oficialismo.
Quintana fue legislador porteño, presidente del bloque del PRO y vicepresidente primero de la Legislatura. También presidió el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, donde construyó relaciones con jueces, fiscales y funcionarios judiciales.
En febrero de 2025 ingresó al Ejecutivo como secretario de Justicia. Desde allí trabajó como segundo de Gabino Tapia y quedó involucrado en la ampliación de las competencias de la Justicia porteña, una discusión estratégica para la autonomía de la Ciudad. La página oficial todavía lo presenta en esa función.
Su traslado a Gobierno modificaría completamente su perfil. Pasaría de una tarea predominantemente jurídica e institucional a otra basada en la negociación política cotidiana, la construcción territorial y la administración de conflictos.
Una apuesta para ordenar al PRO
La llegada de Quintana ofrece a Jorge Macri varias ventajas. Mantiene dentro del gabinete a un dirigente con experiencia legislativa, satisface a Angelici y coloca al frente del territorio a una figura capaz de dialogar con sectores que no responden directamente al jefe de Gobierno.
Pero la designación también puede abrir nuevas tensiones. Cada espacio que gana presencia dentro del Ejecutivo altera el equilibrio entre los dirigentes vinculados con Jorge Macri, Mauricio Macri, Cristian Ritondo, Daniel Angelici y las diferentes terminales del radicalismo porteño.
El nuevo secretario deberá convivir, además, con una estructura territorial que acusa desgaste tras casi veinte años de gobierno. Los problemas urbanos ya no pueden resolverse únicamente mediante publicidad, cercanía digital o actos de gestión. La derrota electoral mostró que parte del electorado dejó de reconocer al PRO como propietario natural de la Ciudad.
Quintana tendrá que reconstruir esa conexión sin contar con la hegemonía de otros tiempos y mientras La Libertad Avanza intenta quedarse con los votantes, los cuadros técnicos y hasta los símbolos del macrismo.
El nombramiento todavía espera la firma de Jorge Macri. La misión política, en cambio, ya está definida: recuperar en las comunas el poder que el PRO perdió en las urnas.


























