Patricia se diferencia de Milei y empieza a recuperar al electorado del PRO que se cansó del libertario. Macri teme que, si el Gobierno fracasa, ella se quede con la herencia de la derecha. Mauricio acompañó, prestó los votos y puso el partido. Ahora revisó la cuenta y descubrió que la propina también era él.
Mauricio Macri tuvo una revelación política de esas que llegan cuando ya apagaron las luces del salón: “Cada vez que Patricia se diferencia del Gobierno nos deja como boludos”.
Bueno, Mauricio.
Llegaste.
Mientras el PRO acompañaba a Milei para impedir el regreso del peronismo, Patricia Bullrich encontró un negocio bastante más rentable: acompañar cuando suma y diferenciarse cuando resta.
Macri puso la fidelidad.
Patricia puso stop loss.
La Pato no abandona el barco: vende salvavidas
Bullrich entendió que existe un electorado de derecha que no quiere saber nada con el kirchnerismo, pero empieza a cansarse de Milei.
Entonces hace algo revolucionario para la política argentina: mira las encuestas.
Critica errores del Gobierno, marca diferencias y conserva suficiente cercanía como para seguir pescando en el mismo estanque.
Macri, mientras tanto, bancó tanto que ahora descubre que el cliente se fue con la empleada.
Se busca votante, recompensa
En el PRO llaman “voto Cocker” a parte de ese electorado acomodado que migró hacia Milei y que ahora Bullrich intenta recuperar.
Macri teme que, si el Presidente llega debilitado a 2027, Patricia quede mejor posicionada para heredar ese espacio.
El problema no es solamente que Bullrich crezca.
Es que crece en el cementerio que dejó el PRO.
Y Mauricio empieza a sospechar que el muerto puede ser él.
El gran relanzamiento
Para recuperar centralidad, Macri viajó a Jujuy a relanzar el partido.
La convocatoria rondó las veinte personas.
Eso ya no es un acto.
Es una mesa larga.
Encima coincidió con un recital de Chano, que Macri quería ver, y terminó hospedándose en el mismo hotel que el cantante.
El PRO podrá estar buscando desesperadamente un hit electoral.
Mauricio, por lo menos, encontró al que sabe hacerlos.
Patricia ya hizo la cuenta
Macri teme que si Milei cae, Bullrich aparezca como reemplazo natural para buena parte de la derecha.
Y recién ahora comprende el tamaño del problema.
Ayudó a Milei.
Perdió electorado.
Bullrich se fue con Milei.
Después empezó a diferenciarse de Milei.
Y ahora puede quedarse con los desencantados de ambos.
Una triangulación impecable.
Macri quería terminar con el kirchnerismo y terminó tercerizando el PRO.
Lo peor no es que Patricia lo haya dejado con cara de boludo.
Es que Mauricio recién pidió un espejo.


























