Máximo Kirchner desembarcó en San Juan junto a Sergio Uñac para mostrar músculo federal, pero los gobernadores peronistas, el massismo y buena parte del poder territorial dejaron la foto en dieta. Uñac quiere jugar arriba y los caciques provinciales avisaron con el método más antiguo del PJ: no fueron.
Máximo Kirchner viajó a San Juan para hablar de “Democracia, interior y participación”. El interior respondió con una demostración práctica de democracia: participó el que quiso. Y quisieron pocos.
La escala de la actividad terminó bastante lejos de aquella postal de unidad de las distintas tribus peronistas que había circulado en la previa. Apenas una decena de intendentes cuyanos, legisladores nacionales y dirigentes locales acompañaron a Máximo, Sergio Uñac y Celeste Giménez. Los gobernadores del PJ no movilizaron sus estructuras y el Frente Renovador tampoco puso la carne importante sobre la parrilla.
Desde La Cámpora aclararon que los mandatarios provinciales no habían sido invitados. Es una explicación impecable: no faltó nadie; simplemente no invitaron justo a todos los que faltaron.
El fastidio excede a Máximo. Los gobernadores tampoco quieren quedar pegados a una eventual precandidatura presidencial de Uñac, que viene buscando volumen nacional y acercándose al cristinismo. En sectores del PJ sanjuanino interpretan que el exgobernador pretende conseguir la bendición de Cristina Kirchner. El problema es que antes de recibir la bendición parece haber recibido el visto de las provincias.
La historia tiene además su cuota de arqueología política. Dirigentes sanjuaninos recuerdan que Uñac mantuvo una relación bastante más amable con el PRO durante la presidencia de Mauricio Macri. Ahora busca acercarse al núcleo cristinista. No es necesariamente una contradicción: en política argentina las convicciones también hacen temporada.
Ricardo Quintela alegó problemas de agenda, aunque envió representantes. Gildo Insfrán y Sergio Ziliotto directamente no aparecieron. Axel Kicillof tampoco estuvo. Gustavo Melella y los santiagueños Elías Suárez y Gerardo Zamora completaron el álbum de ausencias.
Sergio Massa hizo algo más sofisticado: tampoco fue, pero mandó dirigentes del Frente Renovador. Presencia espiritual, modalidad peronista.
En el entorno de los gobernadores circula una molestia más profunda: consideran que La Cámpora intenta trasladar al resto del país una pelea bonaerense todavía sin resolver. Un diputado lo resumió sin demasiada diplomacia: existe “una interna no resuelta en Buenos Aires” que pretenden exportar al interior.
Desde el kirchnerismo rechazan esa lectura. Señalan que Máximo ya recorrió Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja y San Juan sin promover candidaturas y aseguran que el objetivo es reconstruir un frente amplio capaz de enfrentar a Milei. En San Juan, sin embargo, hasta sectores del propio peronismo local calificaron la convocatoria como “floja” y remarcaron la ausencia de empresarios y sindicalistas de peso.
Al final, Uñac consiguió la foto, Máximo hizo la recorrida y los gobernadores transmitieron su mensaje sin gastar una palabra.
El acto era para mostrar unidad. La unidad mandó certificado médico.



























