Los gobernadores quieren a Ariel Lijo en la Corte, Mahiques mira la Procuración y Claudia Sbar junta apoyos por su cuenta. Pero Milei decidió congelar las vacantes: bastante caro le está saliendo conseguir votos para el Presupuesto y las PASO como para abrir ahora otro remate de voluntades en el Senado.
Javier Milei decidió que la Corte Suprema puede seguir funcionando con agujeros. Total, agujeros es justamente lo que mejor administra últimamente la política argentina.
La orden fue postergar hasta 2027 la discusión por las vacantes. No porque haya desaparecido Ariel Lijo ni porque los gobernadores hayan perdido interés. Todo lo contrario: los mandatarios dialoguistas lo siguen empujando.
El problema es bastante menos jurídico.
No hay votos gratis y la tarjeta está reventada.
Milei ya está negociando el Presupuesto, la eliminación de las PASO y una convivencia con gobernadores que cada vez que escuchan “acompañamiento” preguntan primero qué les toca.
Sumar ahora la Corte sería entrar al Senado vestido de Papá Noel.
Y ni siquiera estamos en diciembre.
Lijo, el fiambre que nunca vence
Ariel Lijo tiene una característica admirable: políticamente no se descompone.
Su candidatura cayó en 2025 y, sin embargo, ahí sigue.
Lo bajan y vuelve.
Lo archivan y reaparece.
Lo dan por muerto y mueve una pierna.
Es el Jason Voorhees de Comodoro Py.
Los gobernadores dialoguistas quieren resucitar su candidatura porque consideran importante equilibrar una Corte que ven demasiado cercana al Gobierno.
Pero, sobre todo, existe una pequeña cuestión práctica: los conflictos entre las provincias y la Nación.
Milei cerró canillas, recortó partidas y dejó una colección de gobernadores peregrinando por tribunales para reclamar fondos.
De repente, la composición de la Corte dejó de ser una aburrida discusión constitucional.
Cuando te deben plata, hasta la jurisprudencia se pone sexy.
El federalismo descubrió Tinder
Los gobernadores necesitan un juez.
Milei necesita gobernadores.
Los gobernadores necesitan plata.
Milei necesita senadores.
Y los senadores necesitan… bueno, depende del senador.
Así funciona la República cuando se queda sin romanticismo.
Para nombrar un juez de la Corte hacen falta dos tercios del Senado. El peronismo de José Mayans conserva 25 bancas y puede bloquear una designación.
Por eso Milei tendría que conseguir que parte de ese bloque se fracture.
No sería ciencia ficción. Ya ocurrió con Carlos “Coco” Mahiques, cuando 14 senadores peronistas acompañaron su prórroga en Casación.
La enseñanza institucional fue preciosa: los bloques son sólidos hasta que llaman los gobernadores.
Cristina tiene 25 razones para atender el teléfono
La ironía es exquisita.
Después de años prometiendo exterminar al kirchnerismo de la faz de la Tierra, el Gobierno puede terminar necesitando negociar con el bloque de Cristina para completar la Corte Suprema.
El león llegó para terminar con la casta y ahora necesita preguntarle cuántas cuotas acepta la casta.
Por eso Milei prefirió guardar el expediente.
No quiere sumar otra negociación cuando todavía está contando votos para las PASO y el Presupuesto.
Una cosa es combatir a la casta.
Otra muy distinta es combatirla cuando tiene 25 senadores.
Ahí se llama diálogo institucional.
Si sube Lijo, corre Mahiques
La eventual llegada de Lijo además acomodaría otra ficha.
Juan Bautista Mahiques aspira a la Procuración General, cargo que Eduardo Casal ocupa interinamente desde hace una década.
Si Lijo termina en la Corte, Mahiques tendría menos competencia para llegar a la Procuración.
Hermoso.
La Justicia argentina parece un estacionamiento:
para que entre uno primero hay que mover al otro.
Y mientras todos hablan de independencia judicial, cada sector calcula dónde estaciona el suyo.
Claudia Sbar: traiga CV y dos referencias
Para la segunda vacante apareció Claudia Sbar, jueza tucumana que estaría recolectando apoyos de manera “autogestionada” y cuenta con el respaldo de Ricardo Lorenzetti.
“Autogestionada” es probablemente la mejor palabra de toda esta historia.
Llegamos a la Corte Suprema freelance.
Ya no hace falta esperar que la política venga a buscarte.
Uno puede salir con el currículum debajo del brazo:
—Buenas, quería dejar esto para ministro de la Corte.
—¿Tiene experiencia?
—Sí.
—¿Contactos?
—También.
—¿Dos tercios?
—Todavía no.
—Entonces vuelva en 2027.
La Corte entra en modo avión
Milei hizo finalmente lo más barato.
No elegir a nadie.
Lijo queda estacionado.
Mahiques espera.
Sbar junta apoyos.
Los gobernadores cuentan juicios.
Mayans cuenta senadores.
Y la Corte cuenta vacantes.
No es que el Gobierno haya resuelto el problema.
Lo puso debajo de la alfombra hasta que termine de comprar los votos de esta temporada.
Después vendrá 2027.
Y ahí sí volverán a hablar solemnemente de división de poderes, calidad institucional e independencia judicial.
Siempre que antes alguien consiga los dos tercios y el gobernador venga con vuelto.



























