El 6 de abril de 2026, intendentes cordobeses reclamaron una deuda del PAMI cercana a $9.000 millones. Los municipios financian prestaciones que Nación aún no paga. La crisis golpea a Bornoroni en pleno armado político en la provincia.
Una deuda que se volvió problema político
La crisis del PAMI en Córdoba dejó de ser un tema administrativo para convertirse en un factor de presión directa sobre el armado libertario en la provincia.
El reclamo de los intendentes, que estiman una deuda cercana a los $9.000 millones, coloca en una posición incómoda a Gabriel Bornoroni, jefe del bloque oficialista en Diputados y principal referente de La Libertad Avanza en territorio cordobés.
El problema no es solo el monto. Es quién responde.

Municipios que sostienen el sistema sin financiamiento
Según plantean los alcaldes, los municipios vienen cubriendo prestaciones de salud —atenciones hospitalarias, servicios en dispensarios y asistencia básica— que corresponden al PAMI.
Esos costos, sin embargo, no fueron reintegrados por la Nación.
En la práctica, esto implica que los gobiernos locales están financiando con recursos propios un sistema que depende del Estado nacional.
El resultado: presión fiscal, malestar político y reclamos cada vez más visibles.
Bornoroni, en el medio del conflicto
La figura de Bornoroni queda en el centro de la escena por su doble rol:
- Referente político del oficialismo en Córdoba
- Actor clave en la articulación territorial del Gobierno
Además, es señalado como uno de los dirigentes con influencia en organismos como PAMI y ANSES en la provincia.
Esto lo convierte en receptor directo de los reclamos.
Pero no necesariamente en quien puede resolverlos.
La interna nacional que bloquea soluciones
El conflicto se agrava por tensiones dentro del propio Gobierno.
Para destrabar los pagos, debería haber una decisión política que involucra a distintas áreas:
- El Ministerio de Salud
- El Ministerio de Economía
- La conducción política del Ejecutivo
En ese esquema, aparecen diferencias entre sectores del oficialismo que dificultan una respuesta rápida.
Mientras tanto, la deuda crece.
El dato crítico: fondos que no llegan
En paralelo, desde el área de Salud se habría planteado la necesidad de recursos adicionales para sostener el funcionamiento del PAMI a nivel nacional.
Las cifras en discusión escalan a niveles mucho mayores, lo que refleja una crisis estructural del sistema.
El problema ya no es solo Córdoba.
Pero en Córdoba, se siente con fuerza.
Impacto político: aliados en duda
Para Bornoroni, el momento no podría ser más delicado.
En medio de su intento de consolidar una candidatura a gobernador, necesita sumar apoyos territoriales.
Pero los intendentes —actores clave en cualquier armado provincial— hoy están reclamando respuestas, no alineamientos.
La deuda del PAMI se convierte así en un obstáculo concreto para la construcción política.
Movimientos para recuperar iniciativa
En ese contexto, el dirigente libertario intentó recomponer su posición con movimientos políticos, como la incorporación de referentes radicales a su espacio.
Sin embargo, estos gestos no alcanzan para desactivar el problema de fondo.
La política suma.
Pero la deuda pesa más.
Cuando la gestión impacta en el territorio
El caso refleja una lógica recurrente en la política argentina:
Las decisiones nacionales tienen consecuencias directas en el nivel local.
Cuando los recursos no llegan, los intendentes absorben el impacto.
Y cuando eso ocurre, la discusión deja de ser técnica.
Se vuelve política.
La deuda que erosiona poder
La crisis del PAMI en Córdoba expone algo más profundo que un atraso en los pagos.
Revela el límite de un modelo donde la gestión nacional no logra sostener las demandas territoriales.
En ese escenario, los dirigentes locales dejan de ser aliados automáticos y pasan a ser interlocutores críticos.
Para Bornoroni, el desafío ya no es solo crecer políticamente.
Es evitar que el conflicto lo desgaste antes de consolidarse.


























