El Chiqui Tapia, el mismo al que los libertarios acusan de «mafioso» y de haber «roto el fútbol argentino», fue quien logró lo que la Cancillería no pudo en 448 días: traer de vuelta a Nahuel Gallo, el gendarme secuestrado en Venezuela. Usó sus contactos con la Federación Venezolana de Fútbol, levantó el teléfono y listo. Mientras tanto, el gobierno de Milei, con su canciller Pablo Quirno a la cabeza, hizo mutis por el foro. Ni una gestión, ni un avance, ni una puta idea. Y la frutilla del postre: hasta Franco Rinaldi, el ex candidato que tuvo que bajarse por escandalosas declaraciones homofóbicas, elogió a Tapia y pidió que echen a Quirno. Cuando hasta los tuyos te señalan, algo está muy podrido en la Rosada.
Lunes 2 de marzo, 3 de la madrugada. Mientras la mayoría de los argentinos dormía, un avión tocaba suelo argentino con un pasajero especial: Nahuel Gallo, el gendarme que pasó 448 días detenido en Venezuela sin que nadie pudiera hacer nada. Bueno, sin que el gobierno de Javier Milei pudiera hacer nada. Porque quien realmente movió los hilos fue Claudio «Chiqui» Tapia, el presidente de la AFA, usando el poder blando del fútbol y sus contactos con la Federación Venezolana. El mismo Tapia al que los libertarios acusan de manejar un sindicato mafioso y de haber «roto el fútbol argentino». Ironías del destino: el tipo al que más odian fue el único que pudo traer de vuelta a un argentino secuestrado.
La noticia cayó como una bomba en el mundillo político. Porque acá no hubo intermediación diplomática, no hubo gestiones de la Cancillería, no hubo un llamado del canciller Pablo Quirno. Lo que hubo fue un dirigente de fútbol que levantó el teléfono, se comunicó con sus pares venezolanos (el hermano de Delcy Rodríguez es presidente de la Federación Venezolana de Fútbol) y dijo: «Che, liberen al gendarme». Y lo liberaron. Así de simple. Así de humillante para un gobierno que se la pasa hablando de soberanía y firmeza internacional.
EL SILENCIO DE MILEI (QUE HABLA POR SÍ SOLO)
Javier Milei, el mismo que arenga multitudes con discursos de 40 minutos llenos de insultos, el mismo que opina hasta de la temperatura en Marte, no dijo una sola palabra sobre la liberación de Gallo. Ni un tuit, ni una declaración, ni un «me alegro». Nada. Silencio de radio. Como si un gendarme argentino que pasó casi un año y medio preso injustamente no mereciera siquiera un saludo presidencial.
Franco Rinaldi, el ex candidato a legislador porteño que en 2023 tuvo que bajarse de la carrera por sus escandalosas declaraciones homofóbicas, fue el encargado de poner el dedo en la llaga. En una diatriba que sorprendió a propios y extraños, Rinaldi soltó: «Lamento que el Presidente no haya dicho nada del gendarme liberado Nahuel Gallo». Y después, la perlita: «Yo creo que el ‘Chiqui’ Tapia rompió el fútbol argentino, ese es su mayor crimen después no sé qué hizo. Pero, te digo la verdad, si él consiguió… porque el hermano de Delcy es el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol… él levantó el teléfono, algo que no hizo nuestro Canciller».
O sea, hasta Franco Rinaldi, un tipo que no es precisamente un zurdo de la CGT, tuvo que reconocer que el gobierno de Milei es un desastre en política exterior. Cuando hasta los tuyos te tiran el fierrazo, el problema no es la oposición, es el gobierno.
QUIRNO: EL CANCILLER FANTASMA
Pablo Quirno, el canciller que nadie sabe bien qué hace, se convirtió en el blanco de todas las críticas. Mientras Tapia resolvía el conflicto con un llamado, Quirno miraba al techo, hacía declaraciones grandilocuentes sobre la «firmeza argentina» y no conseguía absolutamente nada. 448 días de gestiones fallidas. 448 días de llamados que nunca se atendieron, de notas diplomáticas que nunca se respondieron, de reuniones que nunca sucedieron.
Rinaldi, otra vez, fue lapidario: «Yo no lo echaría ahora a Quirno. Pero Presidente… créame que usted necesita un canciller… alguien que entienda un poquito de política exterior». Traducción: el que está ahora no entiende un carajo. Y lo dice un tipo de su propio palo.
LA JUGADA DE TAPIA: PODER BLANDO CONTRA PODER INÚTIL
Claudio Tapia publicó un comunicado escueto pero contundente en sus redes: «Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y Conmebol, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina y puede reencontrarse con su familia». Silencioso, dijo. O sea, hizo las gestiones sin altavoces, sin conferencias de prensa, sin fotitos. Al revés del gobierno, que hace anuncios hasta para ir al baño.
El dato no menor: el hermano de Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, es el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol. Tapia, como presidente de la AFA, tiene un vínculo directo con él. Un vínculo que el gobierno de Milei, con toda su soberbia, nunca pudo ni quiso utilizar. Porque seguro, para los libertarios, hablar con Venezuela es «negociar con la dictadura». Pero resulta que la dictadura liberó al gendarme cuando un dirigente de fútbol levantó el teléfono.
EL CONTEXTO: 448 DÍAS DE CALVario
Nahuel Gallo fue detenido en Venezuela en diciembre de 2024, acusado de «conspiración» por el régimen de Maduro. Pasó 448 días preso, sin juicio, sin cargos claros, sin posibilidad de defensa. Su familia hizo campañas, pidió audiencias, lloró en los medios. El gobierno argentino, mientras tanto, emitía comunicados de repudio y después se olvidaba. No hubo gestiones concretas, no hubo presión real, no hubo resultados.
Hasta que Tapia, con un par de llamados, resolvió en semanas lo que la Cancillería no pudo en más de un año. Una humillación de dimensiones épicas.
LO QUE DICEN EN LAS REDES (Y LO QUE NO DICE NADIE EN EL GOBIERNO)
En las redes, el nombre de Tapia se convirtió en trending topic. Los mismos que lo insultaban hace una semana ahora le piden que gestione el conflicto con los jueces, que hable con Estados Unidos, que negocie la deuda. Porque, evidentemente, el tipo tiene contactos y sabe usarlos. Algo que no se puede decir de la Cancillería.
Milei, mientras tanto, sigue mudo. Ni un tuit de agradecimiento a Tapia, ni una mención a Gallo. Como si el gendarme liberado fuera un problema del que hay que desentenderse rápido. Como si el éxito de un dirigente al que ellos desprecian fuera una afrenta personal.
CIERRE: CUANDO HASTA LOS TUYOS TE SEÑALAN
La liberación de Nahuel Gallo dejó al desnudo la inoperancia del gobierno de Milei en materia de política exterior. No hubo gestión diplomática, no hubo presión internacional, no hubo resultados. Lo que hubo fue un dirigente de fútbol que, usando sus contactos, hizo lo que el Estado no pudo. Y lo hizo callado, sin altavoces, sin anuncios grandilocuentes.
Franco Rinaldi, un tipo de ultraderecha, homofóbico confeso y ex candidato del espacio, tuvo que reconocerlo. Y encima pidió que echen al canciller. Cuando hasta los tuyos te piden que cambies el equipo, el problema ya no es la oposición. El problema sos vos.
Milei no dijo nada. Pero su silencio habla más fuerte que cualquier discurso. Un gendarme liberado no mereció ni un tuit. Una gestión exitosa de un dirigente al que desprecian no mereció ni un reconocimiento. Así se construye la «nueva Argentina». Con soberbia, con silencio y con inoperancia.
Mientras tanto, Tapia sigue en su cargo, el fútbol sigue y Gallo se reencuentra con su familia. La próxima vez que el gobierno necesite un favor internacional, ya saben a quién llamar. Pero seguro no lo harán. Porque el ego no les permite reconocer que un dirigente de fútbol les salvó las papas.




























Excelente nota