Comienza la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026. A falta de varios históricos equipos argentinos, habrá dos debutantes en esta competición: Platense e Independiente Rivadavia de Mendoza. Boca vuelve a su competencia favorita luego de dos años de ausencia. Estudiantes intentará repetir su buena performance del año anterior. Lanús buscará mantener el nivel que tuvo en la Sudamericana para volver a pelear por el título, y Rosario Central vuelve al gran plano internacional luego de una larga ausencia de la mano de Di María.
El Xeneize volverá a la competencia internacional por excelencia. Entre los equipos participantes, será el que más títulos de Libertadores tenga y buscará la tan ansiada séptima corona para alcanzar en lo más alto a Independiente como los clubes más ganadores de América. Al equipo de Úbeda le tocó un grupo muy parejo pero sin ningún cuco invencible: Universidad Católica de Chile, Barcelona de Ecuador, siempre el rival brasileño como el más potente.
Con un equipo que no brilla pero que sí está manteniendo un equilibrio y con Leandro Paredes como principal estandarte, si sigue con esa estabilidad debería poder clasificar por sobre el equipo ecuatoriano y el chileno.
El Calamar accedió por consagrarse campeón del Torneo Apertura 2025. Sin grandes figuras y con un presente irregular en el torneo local, el equipo de Walter Zunino intentará dar la sorpresa ante potencias como Corinthians de Brasil, Peñarol de Uruguay —ambos equipos ya saben lo que es ser campeón de América— e Independiente de Colombia. El equipo de Saavedra la tendrá muy difícil, y será una sorpresa si no termina en el último lugar.
El equipo mendocino accedió por ser campeón de la Copa Argentina. Actualmente es el líder del campeonato local en su zona y cuenta en su plantel con una de las grandes figuras del fútbol en la actualidad, como lo es Sebastián Villa. En su grupo le tocará enfrentar a Fluminense de Brasil como el rival más difícil que tendrá, a Bolívar de Bolivia y al Deportivo La Guaira. Estos dos últimos se le presentarán accesibles para el nivel que tiene actualmente el equipo argentino, y tendrá grandes chances de pasar a la siguiente fase de la copa.
El equipo de La Plata, que la temporada anterior llegó hasta los cuartos de final, se medirá contra su verdugo. En la fase de grupos tendrá a uno de los mayores candidatos, el de más figuras y el de más recambio: Flamengo. También enfrentará a Cusco de Perú e Independiente de Medellín. El equipo pincharrata es un vasto conocedor de la competencia y, si bien tiene un equipo corto, siempre se las arregla para dar la nota y llegar lejos. No sorprendería que llegue a instancias avanzadas de la copa.
El equipo Granate mantiene la base de los jugadores que salieron campeones de la Sudamericana en 2025. Con un grupo accesible, tendrá a Liga de Quito como el rival más duro a vencer. Always Ready de Bolivia y el debutante Mirasol de Brasil no deberían ser un escollo para el conjunto del sur del Gran Buenos Aires. Si consigue mantener la eficacia en los momentos culminantes, como lo logró en la Sudamericana, podrá llegar lejos.
El Canalla rosarino tiene en Ángel Di María su mayor esperanza. El equipo campeón del último torneo anual se enfrentará a dos grandes de sus respectivos países: Libertad de Paraguay e Independiente del Valle. Universidad Central aparece como una incógnita. El ecuatoriano Independiente del Valle aparece como el más exigente, pero es un grupo donde todo puede pasar. Central puede sorprender para bien o para mal.
Dicha la situación que tendrá cada equipo argentino en su respectivo grupo, hay que ser realistas y saber que todos pelearán, como mucho, para ver quién puede llegar más lejos, porque el campeón es muy probable que una vez más sea un brasileño.
La diferencia de jerarquía que hay entre los planteles de los equipos de Brasil y el resto del continente es abismal, por una capacidad económica que viene teniendo al mismo nivel que la europea.
Ya no se trata de traer un jugador para romper el mercado: todos los jugadores que están trayendo de Europa están en vigencia y plenitud al momento de volver al continente, no están en sus últimos años. Por ende, se hará muy dificultoso para el resto de los equipos sudamericanos competirles de igual a igual.
Los únicos que lo están pudiendo hacer en los últimos años son los argentinos. Sin llegar al éxito, son los que más se acercan. Podemos recordar la última final de Boca, o también los partidos que tuvieron Racing y Estudiantes en el torneo pasado en instancias decisivas.
Si bien casi todos los equipos argentinos tendrán chances reales de pasar a la próxima ronda, solamente se puede pensar en que Boca, Estudiantes y Lanús, en una definición mano a mano, pueden llegar a conseguir algo contra las potencias brasileñas. Boca, por peso propio de su nombre, su historia y por la presión que mete la Bombonera. Estudiantes, porque últimamente se está haciendo muy fuerte en el Estadio Uno y a los brasileños les sabe cómo jugar para complicarlos. Y Lanús, que ya consiguió vencerles y competirles de tú a tú en la Sudamericana. La incógnita será si en la Libertadores —donde los equipos brasileños son un escalón por encima de los que se puede encontrar en la Sudamericana— podrá hacer lo mismo.
Así las cosas, veremos en este 2026 si se rompe la hegemonía de los campeones brasileños o sigue la tónica de estos últimos años. Billetera mata galán, y la billetera brasileña monopoliza el fútbol sudamericano.





























