La industria textil se desplomó 23,9% interanual, opera con solo 24% de capacidad instalada y ya perdió más de 20.000 empleos desde fines de 2023. Más del 70% de las importaciones ingresan subfacturadas, profundizando la crisis.
La industria textil dejó de ser un sector en recesión para convertirse en un caso de colapso productivo. Los indicadores ya no reflejan una caída cíclica, sino un deterioro estructural.
El nivel de actividad registró en enero una contracción del 23,9% interanual, el valor más bajo desde que existe la serie. La magnitud del ajuste no tiene correlato con el resto de la industria, que cayó 3,2%, lo que evidencia una dinámica sectorial diferenciada.

El dato clave: capacidad ociosa extrema
El uso de capacidad instalada muestra el verdadero nivel de la crisis:
- Industria general: 53,6%
- Textil: 24%
Esto implica que: tres de cada cuatro máquinas están paradas
Desde el punto de vista económico, este nivel no es compatible con la sostenibilidad de las empresas:
- no se cubren costos fijos
- se deteriora la rentabilidad
- se acelera el cierre de unidades productivas

Ajuste persistente
El deterioro productivo se traslada de forma directa al mercado laboral:
- empleo sectorial: 100.000 trabajadores
- caída interanual: -12.000
- pérdida acumulada desde 2023: >20.000 puestos
La dinámica es continua:
no hay rebote
no hay estabilización
El empleo cae en línea con la actividad, confirmando la naturaleza estructural del ajuste.

Importaciones: precios que no cierran
El segundo eje del problema es externo.
Más del 70% de las importaciones textiles ingresan con valores significativamente inferiores a los históricos.
Los ejemplos son extremos:
- remeras: menos de USD 0,01
- toallas: menos de USD 0,30/kg
- jeans: menos de USD 1
Estos precios no cubren ni el costo de la materia prima.
Subfacturación: distorsión de precios relativos
Desde el punto de vista económico, la subfacturación genera múltiples efectos:
1. Competencia desleal
Los productos importados compiten con precios artificialmente bajos.
2. Pérdida de recaudación
Se reducen aranceles e impuestos vinculados al valor declarado.
3. Destrucción de producción local
Las empresas nacionales no pueden competir contra precios distorsionados.
El problema estructural: precios vs costos
El sector enfrenta una doble presión:
- costos internos elevados (salarios, energía, logística)
- precios externos artificialmente bajos
Esto rompe la ecuación productiva:
👉 ingresos ↓
👉 costos → o ↑
El resultado es salida del mercado.
Un ajuste por sustitución
La dinámica que se consolida es clara:
- cae la producción local
- aumentan las importaciones
- se destruye empleo
No es una mejora de eficiencia.
Es un reemplazo de producción nacional por bienes importados.
Elasticidad sectorial: por qué el textil cae más
El textil es particularmente sensible porque:
- es intensivo en trabajo
- compite directamente con importaciones
- depende del consumo interno
Cuando caen simultáneamente:
👉 consumo ↓
👉 protección ↓
👉 precios relativos distorsionados
El impacto es amplificado.
Del ajuste a la desindustrialización
El nivel de actividad, el uso de capacidad y la pérdida de empleo muestran que el sector no atraviesa una recesión transitoria.
Está en un proceso de contracción estructural.
La combinación de:
- caída del consumo
- apertura importadora
- subfacturación
configura un escenario donde la producción local pierde viabilidad.
Y en ese proceso, el ajuste no es solo productivo.
Es laboral, fiscal y estructura.



























