El 13 de marzo de 2026, el Papa Leo XIV recibió en audiencia privada a la cúpula de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE). No fue un encuentro de rutina. Los exorcistas llegaron con un pedido concreto: que cada diócesis del mundo tenga al menos un sacerdote entrenado para combatir demonios. Advierten que el ocultismo, el satanismo y las sectas están en auge. Dicen que la gente sufre «graves consecuencias espirituales» y que la Iglesia no puede mirar para otro lado. Lo que no dicen es que esta guerra invisible tiene un mapa, tiene fechas, y tiene una agenda que empieza a tomar forma.
La reunión que no salió en los grandes medios
El 13 de marzo de 2026, en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Leo XIV recibió a los representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas. Fue una audiencia privada de media hora, pero su contenido no fue menor. Los exorcistas presentaron un informe donde advierten sobre el «creciente aumento de casos vinculados al ocultismo, el esoterismo y el satanismo» en todo el mundo .
A la salida, el vicepresidente de la AIE, el padre Francesco Bamonte, fue claro: ignorar estos fenómenos deja a los fieles «sin defensa contra graves ataques espirituales» y puede empujarlos hacia «soluciones inapropiadas» .
Lo que los medios no dijeron es que detrás de ese informe hay años de seguimiento, una red de contacto entre exorcistas de 30 países, y una conclusión que debería hacer temblar a cualquiera: el mal tiene coordenadas.
El pedido concreto: un ejército de exorcistas
La propuesta de la AIE no es simbólica. Quieren que cada diócesis católica del mundo tenga al menos un sacerdote exorcista debidamente entrenado . También piden:
- Formación específica en los seminarios sobre «la existencia real y la naturaleza del mundo demoníaco» .
- Un curso breve para obispos recién nombrados, para que puedan supervisar este ministerio en sus diócesis .
- Protocolos claros para distinguir los casos de posesión real de los trastornos psiquiátricos .
El Papa escuchó. Agradeció. Recordó al padre Gabriele Amorth, el exorcista más famoso del siglo XX, a quien conoció personalmente . Y les regaló rosarios. Pero lo que no se dijo es si va a aprobar la creación de un ejército espiritual en un momento donde el mundo parece desmoronarse.
El mapa oculto del satanismo
Los exorcistas no hablan de fenómenos aislados. En su informe, señalan que la creciente disponibilidad de prácticas esotéricas en internet, el auge de las sectas y la banalización del satanismo en la cultura pop están abriendo «puertas y ventanas a la acción extraordinaria del demonio» .
Lo que no dicen es que las consultas por exorcismos se han multiplicado en los últimos años. En 2025, más de 300 exorcistas de todo el mundo se reunieron en Roma para la 15ª Conferencia Internacional de Exorcistas . Es el doble de los que se reunían hace una década.
La Asociación no publica cifras oficiales. Pero sus miembros admiten que las solicitudes crecen año tras año. En países como México, Italia, España y Polonia, los obispos ya tienen listas de espera. En Argentina, el tema se trata con reserva. Pero existe.
La pata médica que la Iglesia no quiere mezclar
Hay un punto que los exorcistas insisten en aclarar: no son curanderos. El protocolo de la Iglesia Católica exige que antes de realizar un exorcismo, se descarten causas psiquiátricas o médicas. Por eso piden que los exorcistas trabajen en colaboración con profesionales de la salud .
Pero la pregunta que O’Connor se hace es otra: ¿qué pasa cuando los psiquiatras no encuentran nada? ¿Qué pasa cuando los síntomas persisten después de todos los tratamientos convencionales? ¿Quién decide dónde termina la ciencia y empieza el misterio?
El papel del Papa Leo XIV
El Papa argentino (nacido en Buenos Aires, aunque muchos medios lo presentan como «el primer Papa estadounidense») conoce bien el tema. En la audiencia, recordó su relación con el padre Amorth. No es un dato menor. Amorth era un hombre que hablaba de demonios con la naturalidad con la que otros hablan del clima. Y el Papa Leo lo escuchaba.
La decisión de recibir a los exorcistas, en un momento donde la agenda vaticana está llena de conflictos geopolíticos y escándalos financieros, es una señal. El Vaticano está tomando en serio lo que los exorcistas llaman «la guerra invisible».
La pregunta que O’Connor deja flotando
¿Por qué ahora? ¿Por qué los exorcistas salen a pedir refuerzos justo en 2026? ¿Qué es lo que están viendo en el terreno que la prensa no cuenta?
La Asociación Internacional de Exorcistas no es un grupo de fanáticos. Es una organización reconocida por el Vaticano, con estatutos, publicaciones y una conferencia bienal. Su misión es «cuidar a los fieles que sufren». Pero también es, en la práctica, la primera línea de defensa contra lo que ellos consideran un ataque sistemático del mal.
Si el Papa les da el visto bueno para crear un cuerpo de exorcistas en cada diócesis, no será por moda. Será porque los números, los casos, los testimonios, los obligan a hacerlo.
Expediente O’Connor: caso abierto.





























