El 5 de abril de 2026, en Casa Rosada, estalló una interna tras el despido por un crédito de $400 millones. Caputo quedó expuesto por funcionarios beneficiados y crece la tensión con Pettovello. En el Gobierno ya hablan de un freno a su llegada a la Jefatura de Gabinete.
Una decisión que desató una crisis interna
El despido de Leandro Massaccesi por parte de Sandra Pettovello no solo impactó en el Ministerio de Capital Humano. Generó un efecto inmediato en el corazón del Gobierno.
El 5 de abril de 2026, fuentes oficiales confirmaron que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, reaccionó con furia ante la decisión de la ministra, a quien responsabiliza por haberlo dejado expuesto en medio del escándalo por los créditos del Banco Nación.
El conflicto no es menor: ya no se trata solo de un caso puntual, sino de una interna abierta dentro del gabinete.

El punto de quiebre: un despido que marcó una línea
Pettovello decidió desplazar a su jefe de Gabinete apenas trascendió que había accedido a un crédito superior a los $400 millones.
La medida fue leída como un gesto de “tolerancia cero” frente a posibles irregularidades.
Pero también como un movimiento político que elevó la vara dentro del Gobierno.
El problema: esa vara ahora alcanza a otros funcionarios.

Caputo, en el centro de la incomodidad
El enojo del ministro de Economía tiene una explicación concreta: dos de sus colaboradores más cercanos, Federico Furiase y Felipe Núñez, también accedieron a créditos millonarios del Banco Nación.
Ambos casos superan los $400 millones, lo que los ubica en una situación similar a la del funcionario desplazado por Pettovello.
Esto genera una contradicción difícil de sostener:
- En un área se despide
- En otra se protege
Y esa diferencia expone al Gobierno.

“¿Que eche a todos?”: la reacción en privado
Según trascendió, Caputo dejó clara su molestia en conversaciones internas.
“¿Qué quiere? ¿Que eche a todos mis funcionarios?”, habría dicho, reflejando el malestar por la presión que genera el precedente impuesto por Pettovello.
La frase sintetiza el dilema del oficialismo: hasta dónde avanzar con medidas ejemplificadoras sin desarmar su propia estructura.
Auditoría y defensa: el argumento técnico
En medio del escándalo, el Banco Nación presentó una auditoría interna que intenta desactivar las críticas.
El informe sostiene que no existe normativa que prohíba otorgar créditos a funcionarios públicos, incluso si sus cargos son de duración limitada.
También se menciona que existen antecedentes similares, como el caso de directores del Banco Central que accedieron a préstamos.
Sin embargo, el problema ya no es solo legal.
Es político.

Pettovello, entre la ética y el costo político
La ministra defendió su decisión con un criterio claro: ante la duda, se desplaza al funcionario.
Ese posicionamiento la fortaleció en términos discursivos, pero también generó costos internos.
Dentro del Gobierno, algunos sectores consideran que su accionar fue inconsulto y que agravó una crisis que ya venía en escalada.
Karina Milei y el malestar en la mesa chica
La reacción no se limitó a Caputo. Karina Milei también habría manifestado su enojo por la decisión de Pettovello.
En el núcleo duro del poder, las decisiones individuales que impactan en la estructura general no son bien recibidas.
La ministra, en este contexto, aparece como una figura que tensiona el equilibrio interno.
El efecto colateral: Adorni y la doble vara
El conflicto se vuelve más complejo al incorporar otro elemento: el caso de Manuel Adorni.
Mientras Pettovello desplazó a su funcionario, el jefe de Gabinete continúa en su cargo pese a la acumulación de cuestionamientos.
Esto refuerza la percepción de una doble vara dentro del Gobierno.
Y alimenta la interna.
Un costo inesperado: su futuro político
Antes del escándalo, Pettovello aparecía como una posible candidata a la Jefatura de Gabinete, en caso de un recambio.
Sin embargo, su decisión habría complicado ese escenario.
Dentro del oficialismo ya se habla de un freno a esa posibilidad, en parte por el impacto que generó su accionar en otros sectores del poder.
Ejemplo estructural: cuando la ética choca con la política
En gobiernos atravesados por crisis, las decisiones éticas pueden tener efectos políticos inesperados.
Cuando una acción individual altera el equilibrio interno, el conflicto deja de ser administrativo y se convierte en disputa de poder.
Eso es lo que ocurre en este caso.
Una interna que ya no se puede ocultar
El despido de Massaccesi fue apenas el detonante.
Lo que quedó expuesto es una tensión más profunda dentro del Gobierno: cómo gestionar los escándalos sin fracturar el poder.
Caputo, Pettovello y Karina Milei representan hoy posiciones distintas dentro de esa discusión.
Y el resultado todavía está abierto.
Porque cuando la interna sale a la superficie, ya no hay forma de contenerla solo con discursos.



























