La Cámara de Diputados vota este miércoles la reforma de la Ley de Glaciares. El oficialismo quiere que cada provincia decida qué hielos protege y cuáles no. Las empresas mineras presionan para perforar donde antes no podían. El secretario de Minería, Luis Lucero, dijo que «el agua dulce no es un verdadero problema». Los ambientalistas denuncian que la modificación es un «delirio» que pone en riesgo el agua de millones de argentinos. Un activista se trepó al Congreso para colgar dos banderas. Abajo, siete compañeros fueron detenidos. Arriba, dejó el mensaje: «La Ley de Glaciares no se toca». Los diputados, mientras tanto, van a votar igual.
Hoy miércoles 8 de abril, la Cámara de Diputados vota la reforma de la Ley de Glaciares. No es un trámite menor. Es la modificación de una norma que, desde 2010, protege los hielos continentales de la actividad minera. El gobierno de Javier Milei quiere cambiarla. Las empresas mineras presionan para perforar donde antes no podían. Los ambientalistas dicen que es un delirio.
Lo que cambia
La ley actual protege todos los glaciares y el ambiente periglacial (el suelo congelado que los rodea). Los considera reservas estratégicas de agua dulce. La reforma propone que solo queden bajo protección estricta los glaciares con «aporte hídrico relevante y comprobable» . También otorga a las provincias la potestad de decidir qué se protege y qué no .
En criollo: el gobierno baja el piso de protección. Las provincias mineras van a definir cuánta agua les sobra. Y las empresas van a perforar donde antes no podían.
El lobby minero
El secretario de Minería, Luis Lucero, dijo que «el agua dulce no es un verdadero problema» y que frenar proyectos por glaciares de escombros es una «barbaridad» . La diputada catamarqueña Fernanda Ávila, presidenta de la Comisión de Minería, defendió la reforma como «federalismo en su máxima expresión» . También dijo que el potencial del cobre podría generar 20 mil millones de dólares en exportaciones y duplicar los 100 mil puestos de trabajo indirectos que hoy tiene la minería .
Lo que no dice es que el cobre se extrae con ácido sulfúrico. Lo que no dice es que el proceso contamina el agua. Lo que no dice es que cuando el agua se contamina, los glaciares no la reponen.
El activista que se trepó al Congreso
Mientras los diputados debatían en comisión, un activista se cansó de esperar. Se trepó al monumento del Congreso. Colgó dos banderas. Una decía «Diputados: no traicionen a los argentinos». La otra, «La Ley de Glaciares no se toca» . Siete compañeros fueron detenidos abajo. Él se bajó solo después de dejar el mensaje.
La policía llegó tarde, como siempre. El mensaje ya estaba dado.
Los números que duelen
Los ambientalistas lo explican con números. Hay 16.968 cuerpos de hielo en la Argentina, que ocupan 8.484 kilómetros cuadrados . Alimentan 35 cuencas hídricas. En provincias como Mendoza y San Juan, el agua de deshielo puede representar hasta el 70% del caudal de los ríos en épocas de sequía .
La reforma, advierten, es «inadmisible». Porque no se puede elegir qué glaciares proteger y cuáles no. Porque el agua no entiende de provincias. Porque lo que decida Mendoza afecta a La Pampa y a Buenos Aires .
La audiencia que fue una farsa
La semana pasada se hizo una audiencia pública. Se anotaron más de 100 mil personas para opinar. Menos del 1% pudo hablar . El gobierno invitó solo a funcionarios nacionales, representantes de provincias mineras y una sola organización ambiental, elegida por el oficialismo . El resto, afuera.
La diputada de la Coalición Cívica, Mónica Frade, dijo que la reforma «debilita una ley que nos costó mucho conseguir» y que «no responde a ninguna necesidad técnica, solo al lobby minero» .
Lo que viene
La votación es este miércoles. El oficialismo tiene los números. La oposición convocó a marchar frente al Congreso. Los ambientalistas prometen volver a treparse a donde sea necesario.
El agua no es un problema, dijo el secretario de Minería. Para él, tal vez no. Para los que viven en las provincias donde el agua de deshielo es la única fuente de vida, es el único problema.
Nos leemos pronto.


























