La protesta ocurrió en las últimas horas en el marco del debate legislativo. Denuncian que las políticas económicas las “condenan a muerte” y exigen una recomposición urgente de sus ingresos.
Un grupo de jubiladas protagonizó una protesta extrema frente al Congreso de la Nación al encadenarse en el ingreso al edificio para denunciar el impacto del ajuste económico sobre sus condiciones de vida. La escena, cargada de simbolismo, dejó una consigna contundente: “Quiero vivir”.
Una de las manifestantes, identificada como Graciela, expresó que no está dispuesta a aceptar lo que definió como una condena: “No quiero que me condenen a muerte como lo están haciendo los legisladores que convalidan el ajuste”.
Un reclamo que se vuelve urgente
La protesta se inscribe en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de jubilaciones y pensiones, en medio de políticas de ajuste impulsadas por el gobierno nacional.
Las manifestantes denuncian que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos y servicios, lo que profundiza situaciones de vulnerabilidad en uno de los sectores más afectados por la crisis.
Congreso, escenario de disputa
La acción tuvo lugar mientras el Congreso se prepara para avanzar con el tratamiento de proyectos clave en el marco de las sesiones ordinarias, iniciadas el 1 de marzo.
En paralelo, el gobierno de Javier Milei mantiene reuniones con su mesa política para definir la estrategia legislativa y avanzar con iniciativas vinculadas al equilibrio fiscal, eje central de su programa económico.
Entre los temas en discusión se encuentran reformas estructurales y un nuevo Código Penal, en una agenda que combina ajustes económicos con cambios institucionales.
El costo social del ajuste
La imagen de jubiladas encadenadas vuelve a poner en evidencia el impacto social de las políticas económicas en sectores vulnerables.
Mientras el Ejecutivo busca sostener el equilibrio fiscal, crecen las expresiones de conflicto social que advierten sobre los efectos concretos de esas medidas en la vida cotidiana.
La protesta frente al Congreso no es un hecho aislado: se suma a una serie de manifestaciones que, desde distintos sectores, cuestionan el rumbo económico y reclaman respuestas urgentes ante una crisis que ya se siente en los cuerpos.



























