La actividad creció 4,4% en 2025, pero el desempleo subió a 7,5%, se perdieron 178.000 empleos formales y los salarios acumulan una caída real del 7,9%. Al mismo tiempo, la mora en familias saltó al 10,6%.
La economía muestra una recuperación en los indicadores agregados, pero con señales cada vez más claras de fragmentación interna. El crecimiento no se traduce en mejoras generalizadas: convive con caída del salario real, aumento del desempleo y deterioro en la capacidad de pago de los hogares. Esta combinación configura un escenario que distintos analistas describen como un crecimiento “en forma de K”, donde algunos sectores avanzan mientras otros se rezagan .
El dato central es que la mejora de la actividad ya no garantiza una mejora social. En 2025, el PBI creció 4,4%, pero el empleo formal no acompañó ese proceso y, en términos netos, el mercado laboral se debilitó.
📉 Crecimiento desigual: sectores que avanzan y otros que caen
El dinamismo económico se concentra en actividades específicas, con fuerte peso exportador y baja generación de empleo. El agro creció 25,1% interanual, mientras que sectores como energía, minería y finanzas también mostraron subas relevantes.
Sin embargo, los sectores más vinculados al mercado interno presentan caídas:
- Comercio: -3,2%
- Industria manufacturera: -2,6%
Esta disparidad explica por qué el crecimiento no se traduce en mayor empleo. Los sectores que lideran la expansión son intensivos en capital, mientras que los que generan más puestos de trabajo se contraen.
👷 Más actividad, pero menos empleo
El mercado laboral refleja con claridad esta contradicción. La tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, con un aumento interanual significativo. En paralelo, se produjo una caída del empleo asalariado:
- 178.000 puestos formales perdidos
- Solo 28.000 empleos no asalariados creados
- 196.000 nuevos desocupados
Este desbalance indica que el crecimiento económico no solo no genera empleo suficiente, sino que tampoco logra sostener el existente. La destrucción de puestos formales supera ampliamente la creación de nuevas ocupaciones, que además son en su mayoría más precarias.
📉 Salarios en caída: el consumo como límite
A este escenario se suma el deterioro del ingreso. En enero, los salarios registrados crecieron 2%, por debajo de la inflación del 2,8%, acumulando una caída real del 7,9% en la actual gestión .
El impacto es directo sobre el consumo. Cuando el salario pierde capacidad de compra, se reduce la demanda interna, afectando a los sectores más intensivos en empleo. Esto refuerza la dinámica desigual: los sectores exportadores crecen, pero el resto de la economía pierde dinamismo.
💳 Endeudamiento y mora: la otra cara del ajuste
El deterioro de los ingresos se traduce en una mayor dependencia del crédito. Sin embargo, esa estrategia encuentra rápidamente sus límites. La mora en los hogares creció de manera significativa:
- Octubre 2024: 2,5%
- Enero 2026: 10,6%
Este salto refleja una pérdida de capacidad de pago. El crédito deja de ser un complemento del ingreso y se convierte en un sustituto, lo que incrementa el riesgo financiero tanto para las familias como para el sistema.
⚖️ Política económica: estímulo sin tracción suficiente
Frente a este escenario, el Gobierno comenzó a introducir cambios en el margen. Entre ellos:
- Relajación de tasas de interés
- Menor esterilización monetaria
- Incentivos al crédito
Las tasas de corto plazo se ubican en torno al 20% nominal anual, lo que busca estimular la actividad. Sin embargo, este enfoque presenta tensiones. Tasas más bajas pueden impulsar el consumo, pero también incrementan la vulnerabilidad si no están acompañadas por una recuperación del ingreso.
Al mismo tiempo, el tipo de cambio se mantiene como ancla nominal, lo que ayuda a contener la inflación, pero puede afectar la competitividad y profundizar el desequilibrio externo.
📊 Radiografía del modelo actual
| Variable | Situación | Lectura |
|---|---|---|
| Crecimiento | +4,4% en 2025 | Expansión concentrada |
| Desempleo | 7,5% | Aumento con PBI en alza |
| Empleo formal | -178.000 puestos | Deterioro estructural |
| Salarios | -7,9% real | Pérdida de ingreso |
| Mora hogares | 10,6% | Fragilidad financiera |
| Sectores dinámicos | Agro, energía, finanzas | Baja generación de empleo |
| Sectores en caída | Industria, comercio | Alto impacto social |
🧠 El problema de fondo: crecimiento sin derrame
El patrón que emerge es claro: la economía puede crecer sin generar empleo suficiente ni mejorar los ingresos. Esto rompe uno de los vínculos históricos más importantes del desarrollo económico.
El crecimiento deja de ser un mecanismo de inclusión y pasa a ser un proceso concentrado, con baja capacidad de distribución. En ese contexto, la mejora macroeconómica convive con un deterioro social.
🔥 Cuando crecer no alcanza
El dato más relevante no es solo que la economía crezca, sino cómo lo hace. Cuando ese crecimiento no se traduce en empleo ni en mejores ingresos, pierde capacidad de sostenerse en el tiempo.
La combinación de salarios en caída, empleo débil y mayor endeudamiento configura un escenario donde el dinamismo económico convive con una fragilidad creciente.
En ese punto, la pregunta ya no es si la economía crece.
Es quiénes quedan afuera de ese crecimiento.



























