Los vecinos de Manuel Adorni en Caballito tienen una rutina que se repite desde que el funcionario se mudó al barrio. Dicen que no es uno, ni dos, sino tres los vehículos que custodian la cuadra: el que usa el jefe de Gabinete, el de su custodia, y un tercero que las empleadas utilizan para hacer las compras del supermercado. La misma norma que él firmó para restringir los autos oficiales ahora le explota en la cara. Porque cuando era vocero, Adorni publicitó con bombo y platillo que iba a revocar los permisos para usar los vehículos de la flota oficial. Hoy, con 78 automóviles a disposición de la Jefatura de Gabinete, él tiene dos para su uso personal. Y los vecinos lo ven todos los días.
La llegada de Manuel Adorni al departamento de la calle Miró, en Caballito, no pasó desapercibida. La zona, una de las más tranquilas de la Ciudad, se llenó de policías en las últimas horas para resguardar al jefe de Gabinete de las clases públicas que los docentes de la UBA organizaron en su puerta. Pero mucho antes de que la noticia del departamento llegara a los medios, la presencia del funcionario ya había llamado la atención de los vecinos.
“Siempre están el auto que usa Adorni y el auto de su custodia. También hay otro que usan las empleadas para hacer las compras”, dijo un vecino del barrio a boca de jarro. La rutina, según cuentan, se repite: uno de los vehículos oficiales estaciona frente al edificio, las empleadas bajan, van al supermercado de la esquina, cargan las bolsas y vuelven. Todo con el sello del Estado.

La norma que él mismo firmó
La normativa argentina establece que los vehículos oficiales son de uso exclusivo para las actividades oficiales de los funcionarios . Y Adorni, cuando asumió como jefe de Gabinete en diciembre de 2025, no solo lo sabía, sino que lo publicitó. Revocó todos los permisos para utilizar vehículos de la flota oficial. Fue una de sus primeras medidas. La hizo pública. Se llevó los aplausos de los que festejaban el ajuste.
Hoy, de los 78 automóviles que posee la flota de la Jefatura de Gabinete, Adorni tiene dos a su disposición. Uno para él, otro para su custodia. Y el tercero, el que los vecinos ven con las empleadas, también tiene placa oficial. La misma norma que él usó para marcar la cancha ahora le cae encima como un boomerang.
El departamento que cuesta el doble de lo que declaró
Los vecinos no son los únicos que tienen cosas para contar. El departamento de Miró al 500, donde Adorni vive con su esposa Bettina Angeletti, fue comprado en noviembre de 2025, apenas dos semanas después de que el funcionario ascendiera a jefe de Gabinete. Tiene 199,97 metros cuadrados, cochera incluida, en una de las zonas más cotizadas de Caballito.
Según la escritura, Adorni pagó 230.000 dólares. Pero fuentes del mercado inmobiliario consultadas aseguran que un departamento de esas características cuesta el doble. La operación se financió con una hipoteca no bancaria: dos particulares le prestaron 200.000 dólares, el 87% del valor declarado. Las mismas mujeres que le vendieron la propiedad.
La compra se sumó a otra operación inmobiliaria de la familia: en noviembre de 2024, Bettina Angeletti adquirió una casa en el country Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz, también con una hipoteca privada.
La cuenta que no cierra
Cuando Adorni asumió como vocero en diciembre de 2023, declaró un patrimonio que incluía dos inmuebles (uno en La Plata y otro en Parque Chacabuco), un Renault Captur 2019 y unos 15 millones de pesos entre efectivo, depósitos y fondos de inversión. En 2024 compró una Jeep Compass Sport 2021 sin vender el Renault, y declaró deudas por unos 80.000 dólares.
En noviembre de 2025, dos semanas después de convertirse en jefe de Gabinete, compró un departamento de 200 metros cuadrados en Caballito por 230.000 dólares. En la misma época, su esposa ya era titular de una casa en un country. Y mientras tanto, los docentes universitarios perdieron 36% de su poder adquisitivo, casi mil renunciaron en la UTN, y la obra social de los profesores está en bancarrota.
La foto que no quiere ver
Adorni dijo en su conferencia de prensa que con su dinero hace lo que quiere. Tiene razón. Pero el dinero no es solo suyo. Es el de todos los que pagan impuestos, los que sostienen el Estado, los que creen que la universidad pública es un derecho. Y cuando un funcionario que tiene dos autos oficiales a su disposición, uno de ellos usado por sus empleadas para ir al súper, compra un departamento de 200 metros cuadrados con una hipoteca privada que cubre el 87% del valor, mientras los docentes no llegan a fin de mes, no es un capricho. Es un escándalo.
Los vecinos lo ven todos los días. Los autos estacionados, las empleadas que bajan con las bolsas, el jefe de Gabinete que entra y sale. La misma calle Miró donde, a una manzana, los profesores de Filosofía y Letras van a dar una clase pública para que les devuelvan lo que les sacaron.
Adorni. Ahí tenés la foto que no querés ver. Tus autos oficiales, tu departamento de 200 metros, tu country, tus empleadas yendo al súper con la nafta que pagamos todos. Y los docentes, en la vereda de tu casa, explicándote por qué no llegan a fin de mes. Ojalá te dure el gusto de hacer lo que querés con tu plata. Porque acá afuera, el 70% de los argentinos ya te puso la cara que te merecés.



























