El gobierno oficializó la nueva suba que empieza el miércoles 1° de abril. El cargo fijo más bajo trepa a casi $4.000 en el conurbano. En los niveles de mayor consumo (R4), la tarifa fija supera los $91.000 por mes. La excusa es el recorte de subsidios. La realidad es que el que tiene aire acondicionado central no mira la boleta, y el que se calienta con una garrafa en el fondo de la casa va a tener que elegir entre comer o no cagarse de frío.
El gobierno de Javier Milei encontró una fórmula infalible para que el invierno empiece antes: subir el gas justo cuando empieza el frío. Las resoluciones 371 y 372, publicadas este lunes en el Boletín Oficial, autorizan una nueva suba que rige desde el miércoles 1° de abril. No es un ajuste menor: es un escalón más en la licuadora de subsidios que empezó en enero y no para.
Los números que duelen
El cargo fijo mensual más bajo (categoría R1) pasa a costar $3.824 en la Ciudad de Buenos Aires y $4.416 en el conurbano. Para los que más consumen (categoría R4), la tarifa fija se va a $91.000 por mes en territorio porteño. Sí, leíste bien: noventa y un mil pesos solo de cargo fijo, sin contar lo que gastás.
El nuevo esquema no es un aumento aislado. Es parte de la Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), que se completa con 31 aumentos mensuales consecutivos. O sea: esto recién empieza.
La lógica del ajuste
La secretaría de Energía aplica ahora tarifas móviles por temporada. En invierno, cuando más gas se consume, más caro. La excusa es el recorte de subsidios. La realidad es que el esquema de segmentación, que en teoría protege a los vulnerables, en la práctica deja afuera a los que no tienen tiempo de llenar formularios, a los que no saben cómo encajar en una categoría, a los que no llegan a fin de mes y la boleta les explota en la cara.
El gobierno dice que los subsidios se mantienen para el consumo básico de los sectores vulnerables. Pero mientras tanto, las empresas distribuidoras ya empezaron a publicar los nuevos cuadros. Y los aumentos se acumulan.
La grieta de siempre
El que vive en un country con calefacción central no va a sentir este aumento. El que tiene el aire acondicionado prendido todo el día en una casa de Nordelta no va a dejar de pagar los 91 mil pesos de cargo fijo. Pero el que se calienta con una garrafa en el fondo de la casa, el que vive en un departamento de dos ambientes sin aislamiento térmico, el que ya venía recortando gastos para llegar a fin de mes, ese sí lo va a sentir.
Y ese no es el votante de Milei. Pero es el que paga el ajuste.
Lo que no dicen las resoluciones
El texto oficial habla de «precios del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte», de «Precio Anual Uniforme» y de «costos de abastecimiento». Lo que no dice es que este aumento llega justo cuando empieza el frío. Que la factura de gas es uno de los gastos más difíciles de recortar cuando tenés pibes chicos o adultos mayores en casa. Que para mucha gente, la diferencia entre pagar o no pagar la boleta es la diferencia entre comer o no cagarse de frío.
El gobierno lo sabe. Pero el ajuste es el ajuste, y los números tienen que cerrar.
Nos leemos pronto.



























