El cargamento, valuado en US$ 1,5 millones, fue descubierto el 28 de marzo tras una infracción de tránsito. La droga ingresó desde Paraguay y estaba oculta en un tanque modificado.
Un procedimiento policial iniciado por una simple infracción de tránsito derivó en uno de los mayores decomisos de ketamina registrados en la Ciudad de Buenos Aires. El hallazgo ocurrió el 28 de marzo de 2026 en el barrio de Caballito, donde la Policía de la Ciudad secuestró 400 litros de esta sustancia, valuados en aproximadamente 1,5 millones de dólares.
El operativo comenzó cuando efectivos detectaron un camión Scania con patente paraguaya estacionado en doble fila sobre la avenida Alberdi. La actitud sospechosa del conductor —quien entró en contradicciones al ser consultado— motivó una inspección más exhaustiva del vehículo.

Un método de ocultamiento sofisticado
La clave del hallazgo estuvo en un detalle técnico: el camión tenía un tanque adicional que simulaba ser parte del sistema de combustible, pero no cumplía esa función. En su interior, los agentes encontraron un líquido transparente que, tras análisis preliminares del Laboratorio Químico de la Policía, fue identificado como ketamina.
El cargamento estaba cuidadosamente oculto, lo que sugiere un nivel de organización superior al habitual en casos de microtráfico urbano.

Una droga de alto riesgo
La ketamina es un anestésico de uso médico y veterinario que, fuera de ese marco, se utiliza como droga sintética en circuitos recreativos, especialmente en fiestas nocturnas. Su consumo implica riesgos severos, sobre todo cuando se combina con alcohol u otros depresores del sistema nervioso, pudiendo provocar pérdida de conocimiento e incluso paro respiratorio.
El caso adquiere mayor notoriedad por antecedentes internacionales: la sustancia fue señalada como factor en la muerte del actor estadounidense Matthew Perry en 2023, lo que contribuyó a visibilizar sus efectos peligrosos.

Ruta internacional y mercado en expansión
Según las primeras investigaciones, el camión había ingresado al país días antes por el paso fronterizo de Clorinda, en Formosa, lo que refuerza la hipótesis de una ruta regional de tráfico vinculada a Paraguay.
El volumen secuestrado —inusual para este tipo de sustancia en Argentina— abre interrogantes sobre el destino final del cargamento. Los investigadores buscan determinar si estaba destinado al consumo local o si formaba parte de una red de distribución más amplia.
Un consumo minoritario, pero en crecimiento
Aunque el uso de ketamina no es masivo en Argentina, los datos oficiales muestran su presencia en aumento dentro del universo de drogas sintéticas. Según el Observatorio Argentino de Drogas, menos del 1% de estudiantes secundarios declaró haberla consumido, una cifra muy inferior a la de sustancias como marihuana o cocaína.
Sin embargo, especialistas advierten que su circulación suele estar vinculada a nichos específicos —como fiestas electrónicas— donde el control es más difuso y el riesgo sanitario mayor.
El hallazgo en Caballito no solo revela un operativo policial exitoso: expone la creciente complejidad del narcotráfico sintético en Argentina, con redes que combinan logística internacional, ocultamiento sofisticado y mercados segmentados que desafían los esquemas tradicionales de control.



























