Santiago Caputo aterrizó en Puerto Iguazú en un avión privado que quedó bajo sospecha por la presunta fuga de Flávio Bolsonaro. Circulan versiones sobre un encuentro y una posible colaboración logística, aunque ninguna de esas hipótesis está confirmada. ¡El asesor de Milei fue a Misiones y terminó protagonizando un capítulo de «Rápidos y Furiosos: edición Comodoro Py»!
Santiago Caputo apareció en Iguazú con un colaborador y un Gulfstream G400. Hasta ahí, un viaje de esos que cualquier argentino puede hacer cuando le sobra plata después de pagar el alquiler.
El problema es que, según versiones periodísticas, ese mismo avión podría haber sido utilizado para trasladar a Flávio Bolsonaro fuera de Brasil.
¡Qué casualidad de mierda! ¡Vos vas a conocer las Cataratas y terminás sospechado de organizar una excursión internacional para un político con problemas judiciales!
El aparato permaneció estacionado durante horas y despegó pasada la medianoche. Su posible relación con la salida de Bolsonaro no está acreditada.
¡Una aerolínea misteriosa! ¡No sabés quién viaja, no sabés adónde va, pero el equipaje parece venir cargado de causas judiciales!
Caputo tampoco explicó oficialmente qué hacía en la zona. Mientras crecían las especulaciones, se divirtió con los rumores en redes.
¡El asesor presidencial jugando al espía internacional! ¡Le falta una gabardina, un habano y que alguien le avise que James Bond no subía pistas a Twitter!
La situación podría adquirir otra gravedad si se demostrara que hubo colaboración oficial argentina para facilitar una fuga. Sería un problema diplomático con Brasil, no una travesura de campaña.
¡Una cosa es militar a Bolsonaro y otra muy distinta convertir la frontera en una puerta giratoria para dirigentes investigados!
También circularon versiones sobre una eventual intervención de funcionarios estadounidenses y un posible asilo de Donald Trump.
¡Hermoso elenco! ¡Trump, Bolsonaro y los libertarios: si hacen una película, la clasificación no es apta para menores de dieciocho causas!
Por ahora, las sospechas siguen siendo sospechas. Pero el episodio ya dejó una postal digna de la política regional.
¡Milei prometió terminar con los privilegios de la casta y ahora su principal asesor aparece en una historia donde hasta los prófugos podrían viajar en primera clase!
¡Si algún día se confirma el operativo, habrá que cambiarle el nombre a la libertad de circulación: «libertad de fugación», con millas acumulables y escala en Iguazú!


























