El S&P Merval llegó a perder más del 6%, mientras las acciones argentinas en Wall Street registraron caídas superiores al 11%. El riesgo país alcanzó los 744 puntos básicos en medio de la turbulencia regional provocada por la reelección de Lula en Brasil. La presión financiera complica la estrategia de Luis Caputo para recuperar el acceso al crédito internacional.
Los mercados argentinos comenzaron la semana con fuertes pérdidas. Este lunes 26 de octubre de 2026, el índice S&P Merval llegó a retroceder más del 6%, mientras las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall Street sufrieron desplomes de hasta el 11,1%. En paralelo, el riesgo país alcanzó los 744 puntos básicos, profundizando la desconfianza de los inversores sobre los activos argentinos.
La jornada estuvo marcada por el impacto regional de la sorpresiva reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que provocó una fuerte caída de las acciones brasileñas y una depreciación del real. Sin embargo, la reacción encontró a Argentina en una situación financiera particularmente vulnerable, con reservas internacionales bajo presión, dificultades para refinanciar deuda y una economía que todavía no consigue consolidar su recuperación.
El riesgo país había cerrado el viernes en 707 puntos. Su avance hasta los 744 representó un incremento aproximado del 5,2% respecto de ese nivel, aunque las cotizaciones registraron variaciones durante la rueda y no deben confundirse con los valores definitivos de cierre.
Los bancos encabezaron el desplome bursátil
El sector financiero concentró algunas de las mayores pérdidas. En la Bolsa porteña, Banco Supervielle cayó un 7,15%, BBVA Argentina retrocedió un 6,5%, mientras Banco Macro y Grupo Financiero Galicia perdieron un 5,7% cada uno.
La presión también alcanzó a empresas energéticas e industriales. Edenor bajó un 3,1%, Pampa Energía un 2,7%, Central Puerto un 2,2% e YPF un 0,7%. En el sector de materiales y actividades vinculadas con la producción, Cresud perdió un 5,1%, Loma Negra un 3,7% y Aluar un 2,8%.
Las pérdidas fueron todavía más pronunciadas entre los certificados de depósito estadounidenses (ADR), instrumentos que permiten negociar acciones de empresas extranjeras en las bolsas de Estados Unidos.
En las primeras operaciones relevadas, Banco Supervielle se desplomó un 11,1%, Mercado Libre cayó un 10,7% y Banco Macro perdió un 10,6%. También retrocedieron BBVA Argentina (-9,5%), Grupo Financiero Galicia (-9,4%), Telecom Argentina (-8,1%) y Cresud (-7,9%).
YPF registró una caída del 7,4%, Edenor perdió un 6,5% y Central Puerto retrocedió un 6,2%.
No todas las compañías operaron en negativo. Globant avanzó un 0,5% y Tenaris subió un 0,4%, aunque fueron excepciones dentro de una jornada dominada por las ventas.
El riesgo país vuelve a complicar a Caputo
El indicador elaborado por JP Morgan mide la diferencia de rendimiento entre la deuda soberana argentina y los bonos del Tesoro estadounidense utilizados como referencia. Cuanto mayor es esa diferencia, más elevada resulta la prima de riesgo que exigen los inversores para financiar al país.
El salto hasta los 744 puntos básicos constituye una señal adversa para el ministro de Economía, Luis Caputo, cuya estrategia financiera depende, entre otros factores, de recuperar el acceso a los mercados internacionales.
Los bonos argentinos en dólares también mostraron pérdidas. El AL41D retrocedió un 1,6%, el AE38D cayó un 1,4% y el GD35D perdió un 0,9%. El AL35D bajó un 0,6%, mientras el AL30D registró una disminución del 0,2%.
La tendencia no fue uniforme: el GD30D avanzó un 0,1% y el GD46D subió un 1%. Sin embargo, el comportamiento predominante de la deuda reflejó una mayor exigencia de rendimiento por parte de los inversores.
El problema para el Gobierno no es únicamente la pérdida de valor de los títulos. Un riesgo país persistentemente elevado dificulta emitir nueva deuda a tasas sostenibles, una cuestión central frente a los vencimientos que Argentina deberá afrontar durante 2027.
Brasil desata la turbulencia, pero Argentina arrastra problemas propios
La victoria electoral de Lula modificó las expectativas de los inversores que habían apostado por un triunfo de Flávio Bolsonaro y por una política económica brasileña más cercana al programa de ajuste de Javier Milei.
El retroceso de los activos brasileños provocó ventas en otros mercados de la región, incluidos los papeles argentinos. No obstante, la magnitud del impacto local también está relacionada con factores internos.
Argentina llega a esta turbulencia después de varias jornadas de presión sobre sus bonos y dólares financieros. El viernes anterior, el riesgo país ya había superado los 700 puntos básicos, mientras el mercado mantenía sus dudas sobre la disponibilidad de divisas para afrontar los compromisos externos.
A esa preocupación se suma la situación de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Una presentación realizada en octubre por su vicepresidente, Vladimir Werning, mostró una recuperación de las reservas netas convencionales, pero también una medición ajustada que todavía arrojaba un saldo negativo cercano a los 2.600 millones de dólares.
La diferencia entre ambas metodologías no significa que el Banco Central carezca de reservas brutas. Sí demuestra que la posición financiera externa continúa dependiendo de cómo se contabilicen determinados pasivos.
En este contexto, la crisis bursátil brasileña actuó como un factor adicional de presión sobre un mercado argentino que ya venía mostrando señales de fragilidad.
El mercado vuelve a poner a prueba el programa económico
El Gobierno sostiene el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como principales resultados de su política económica. Sin embargo, los inversores también evalúan la evolución de la actividad productiva, la acumulación de reservas y la capacidad del Estado para cumplir sus obligaciones financieras.
El deterioro de esos indicadores puede aumentar la percepción de riesgo incluso cuando las cuentas fiscales presentan resultados favorables.
La caída de los bancos argentinos refleja, además, la sensibilidad del sector financiero a las expectativas sobre la economía, el crédito y el valor de los títulos públicos. Una mayor incertidumbre puede afectar las cotizaciones bursátiles sin que eso implique necesariamente un deterioro inmediato de la solvencia de las entidades.
Los valores informados corresponden a distintos momentos de la rueda del lunes y no constituyen un balance definitivo de cierre. Aun así, la amplitud de las pérdidas muestra que la presión alcanzó a buena parte de los principales activos argentinos.
La reelección de Lula encendió la turbulencia regional, pero el mercado argentino ya estaba bajo presión. Con el riesgo país nuevamente por encima de los 700 puntos, bonos en retroceso y dificultades para reconstruir reservas, Caputo enfrenta un desafío que no se resuelve únicamente con disciplina fiscal: convencer a los inversores de que Argentina contará con los dólares necesarios para sostener su estabilidad financiera y pagar sus deudas.


























