Con el control del radicalismo provincial y autorización partidaria para negociar alianzas, Rodrigo de Loredo reactivó sus contactos con Mauricio Macri y explora un acercamiento a Patricia Bullrich. Mientras Luis Juez y Gabriel Bornoroni consolidan su entendimiento con La Libertad Avanza, el exdiputado busca construir una alternativa propia para enfrentar al gobernador Martín Llaryora en 2027.
Rodrigo de Loredo comenzó a mover sus fichas para las elecciones de 2027. Después de consolidar su influencia sobre la Unión Cívica Radical (UCR) cordobesa, el exdiputado nacional retomó conversaciones con Mauricio Macri y empezó a evaluar un acercamiento a Patricia Bullrich, mientras define cómo competir por la gobernación.
La estrategia tiene un objetivo central: evitar que el radicalismo quede subordinado a La Libertad Avanza y, al mismo tiempo, construir una coalición capaz de disputar el poder al peronismo provincial.
El sábado 24 de octubre, el Congreso de la UCR cordobesa autorizó a sus autoridades a negociar alianzas con otras fuerzas políticas. La decisión obtuvo el respaldo del 94% de los votos, según la cobertura del encuentro partidario, y dejó a De Loredo con mayor margen para definir su estrategia electoral.
Sin embargo, la nueva conducción radical todavía no resolvió quiénes serán sus aliados.
Macri y Bullrich, dos caminos para disputar el mismo electorado
Según información publicada el 27 de octubre, De Loredo retomó el diálogo con Macri para analizar la elección provincial y la proyección nacional de Bullrich.
En ese entorno circula la hipótesis de que la senadora podría convertirse en una referencia para sectores empresariales y dirigentes de centroderecha que buscan mantener vínculos con el oficialismo nacional sin incorporarse directamente a La Libertad Avanza. La Política Online
La posibilidad adquiere importancia por la historia compartida entre De Loredo y Bullrich. Ambos mantuvieron contactos políticos durante la campaña presidencial de 2023, cuando el dirigente cordobés fue considerado entre los posibles acompañantes de fórmula de la entonces candidata de Juntos por el Cambio.
Ahora, el escenario es diferente. Bullrich forma parte del oficialismo libertario, mientras Macri conserva vínculos con dirigentes del PRO que buscan preservar una identidad política propia.
Para De Loredo, explorar esas relaciones podría permitirle incorporar sectores del antiguo Juntos por el Cambio y evitar que todo el voto opositor a Llaryora quede concentrado en el espacio libertario.
Juez y Bornoroni ya tienen su propio acuerdo
El principal obstáculo para una coalición opositora unificada está dentro del propio espacio no peronista.
El diputado nacional Gabriel Bornoroni, referente de La Libertad Avanza en Córdoba, confirmó el lunes 26 de octubre su entendimiento político con el senador Luis Juez. También cuestionó el acercamiento de De Loredo al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro.
Esa declaración muestra que las diferencias entre los dirigentes no se limitan a quién encabezará una candidatura: también involucran alianzas nacionales, relaciones con otros gobernadores y estrategias frente al gobierno de Javier Milei. ElDoce
De Loredo, por su parte, afirmó en declaraciones difundidas por Puntal que será muy difícil que su sector ceda la candidatura a gobernador. Reiteró que pretende construir una alternativa al peronismo, aunque mantiene abierta la posibilidad de negociar con los libertarios. www.puntal.com.ar
El resultado es una disputa por el liderazgo del espacio opositor provincial en la que cada sector intenta llegar a las negociaciones con mayor poder de presión.
Tres espacios para una Córdoba que podría votar dividida
Si las posiciones actuales se mantienen, las elecciones provinciales podrían presentar tres grandes construcciones políticas.
El oficialismo encabezado por Martín Llaryora buscaría conservar la gobernación. La Libertad Avanza, con Bornoroni y Juez, intentaría consolidar un frente libertario. De Loredo, en tanto, podría encabezar una coalición radical con sectores del PRO y otras fuerzas provinciales.
Este escenario es una posibilidad en discusión, no una configuración electoral definida.
La fragmentación opositora podría favorecer al gobernador si sus adversarios compiten por electorados similares. Pero también puede convertirse en una oportunidad para cada espacio de presentar una propuesta diferenciada ante los cordobeses.
La definición dependerá de las candidaturas, los acuerdos electorales y la situación económica y política de 2027.
El radicalismo ante una discusión de identidad
La estrategia de De Loredo plantea un interrogante que supera a Córdoba: qué lugar pretende ocupar la UCR dentro del sistema político argentino.
En los últimos años, diferentes sectores del radicalismo adoptaron posiciones distintas frente al gobierno de Milei. Algunos acompañaron iniciativas oficiales; otros se mantuvieron como oposición y cuestionaron aspectos centrales de su programa económico e institucional.
En Córdoba, esa tensión también se expresa dentro del partido. Dirigentes como Dante Rossi rechazaron anteriormente una alianza con La Libertad Avanza por considerar que existen diferencias de principios y propusieron explorar otras coaliciones. Ambito
De Loredo enfrenta, por lo tanto, una discusión que no se resuelve únicamente mediante acuerdos entre dirigentes.
Si pretende construir una alternativa provincial, deberá definir qué políticas económicas, fiscales, educativas y sociales diferenciarían a su espacio tanto del peronismo cordobés como del oficialismo nacional.
Su propuesta de reducir la estructura estatal, bajar impuestos y mejorar servicios esenciales ya forma parte de su discurso público. La cuestión será explicar cómo se financiarían esos servicios y qué cambios concretos produciría su programa.
La candidatura de 2027 y el límite de las negociaciones
El control partidario le otorga a De Loredo una posición de negociación más favorable, pero no garantiza acuerdos con Macri, Bullrich o La Libertad Avanza.
La conversación con el expresidente y los contactos atribuidos con el entorno de Bullrich forman parte de una estrategia todavía abierta. El acercamiento no constituye una alianza formal ni supone que la senadora haya decidido acompañar al dirigente radical.
Mientras tanto, Juez y Bornoroni avanzan con su propio armado, y Llaryora conserva la ventaja institucional de conducir la provincia.
La disputa cordobesa ya no gira solamente alrededor de quién puede derrotar al peronismo. También enfrenta a dirigentes que compiten por definir quién representará a la oposición y qué relación tendrá ese espacio con el gobierno de Milei.
De Loredo consiguió una herramienta importante: el control político de su partido. Ahora deberá demostrar que puede convertirla en una coalición con identidad, programa y capacidad de convocatoria.
Porque una cosa es reunir dirigentes alrededor de una candidatura y otra, bastante distinta, es construir una alternativa de gobierno.
En Córdoba, esa diferencia empezará a definir la elección mucho antes de que se abran las urnas.


























