El Gobierno enviará al Congreso una modificación para que el Régimen Simplificado de Ganancias sólo pueda utilizarse hasta diciembre de 2027. La medida busca acelerar el ingreso de dólares no declarados y reforzar la estrategia económica antes del final del mandato de Javier Milei.
El ministro de Economía, Luis Caputo, prepara una modificación clave a la denominada Ley de Inocencia Fiscal con el objetivo de acelerar el ingreso de dólares no declarados al circuito económico formal antes de que finalice el mandato de Javier Milei.
La iniciativa será enviada al Congreso en los próximos días mediante una aclaratoria que establecerá un límite temporal para adherirse al Régimen Simplificado de Ganancias, considerado una de las principales herramientas diseñadas por el Gobierno para captar divisas que permanecen fuera del sistema financiero.
Según el esquema que impulsa el Palacio de Hacienda, quienes deseen ingresar al régimen tendrán tiempo únicamente hasta diciembre de 2027, coincidiendo con el final del actual mandato presidencial.
La decisión modifica uno de los aspectos que generaba mayor incertidumbre entre tributaristas y potenciales adherentes: la ausencia de una fecha límite claramente definida para acceder a los beneficios previstos por la normativa.
La medida responde a una lógica económica concreta.
El Gobierno necesita que los dólares guardados fuera del sistema aparezcan ahora y no dentro de varios años.
La estrategia oficial apunta a movilizar parte de los ahorros acumulados en efectivo por particulares para estimular el consumo, dinamizar la actividad económica y reforzar la disponibilidad de divisas en una economía que continúa mostrando restricciones estructurales para generar dólares genuinos.
En Economía consideran que la recuperación de la actividad dependerá en buena medida de la capacidad de convertir esos ahorros inmovilizados en inversión, consumo o depósitos bancarios.
Por esa razón, la aclaratoria que enviará Caputo busca generar un incentivo temporal: quien quiera acceder a los beneficios del régimen deberá hacerlo antes de que concluya la actual administración.
La lógica no es nueva.
El diseño recuerda al Régimen Especial de Ingreso del Impuesto sobre los Bienes Personales (REIBP), implementado durante el blanqueo de capitales de 2024. En aquel caso, el Gobierno ofreció estabilidad tributaria hasta 2038 a cambio de un pago anticipado que cubría varios años fiscales.
Ahora el principio es similar.
La administración libertaria intenta intercambiar previsibilidad fiscal por ingreso inmediato de dólares.
Detrás de la discusión técnica aparece un problema mucho más profundo.
Pese a la desaceleración de la inflación y a la mejora de algunos indicadores financieros, la economía argentina continúa enfrentando dificultades para incrementar sus reservas internacionales y sostener un flujo constante de divisas.
Las exportaciones siguen siendo la principal fuente de dólares, pero el Gobierno apuesta a sumar recursos provenientes de fondos que históricamente permanecieron fuera del circuito formal.
Diversas estimaciones privadas calculan que los argentinos conservan decenas de miles de millones de dólares en efectivo fuera del sistema bancario, ya sea en cajas de seguridad, propiedades o directamente guardados en sus hogares.
La llamada política de los «dólares del colchón» busca precisamente capturar una parte de esos recursos.
Por eso la modificación que prepara Caputo tiene una fuerte carga política además de económica.
El mensaje implícito es claro: quienes quieran aprovechar el esquema de regularización deberán hacerlo durante la gestión de Milei.
La apuesta oficial consiste en transformar esa ventana temporal en una herramienta de presión para acelerar decisiones de inversión y exteriorización de fondos.
Sin embargo, la estrategia también genera interrogantes.
Algunos especialistas advierten que la efectividad del régimen dependerá menos de los incentivos legales y más de la confianza que logre generar el programa económico en el mediano plazo. Otros cuestionan que el esquema vuelva a premiar a quienes mantuvieron activos fuera del sistema mientras los contribuyentes cumplidores continúan sujetos a la presión tributaria habitual.
Mientras el debate continúa, una certeza empieza a tomar forma en el Ministerio de Economía: la administración libertaria no quiere esperar a un eventual segundo mandato para captar esos dólares. Los necesita ahora.
Y por eso Caputo decidió ponerle fecha de vencimiento a la oportunidad.


























