Mientras el Presidente calificó a la actriz como «chimentera de poca monta» por difundir erróneamente la muerte de Jorge Messi, funcionarios libertarios y el propio Milei compartieron información posteriormente desmentida por universidades, especialistas y verificadores de datos.
Javier Milei calificó a Florencia Peña como «chimentera de poca monta» después de que la conductora difundiera erróneamente la muerte de Jorge Messi . Sin embargo, mientras el Presidente cuestionaba la falta de verificación ajena, su propio entorno político quedaba envuelto en uno de los casos más notorios de desinformación de los últimos meses: la difusión de un mapa económico falso atribuido a la Universidad Austral.
La polémica comenzó el 24 de mayo, cuando Milei compartió en varias oportunidades una imagen que mostraba supuestos niveles de crecimiento económico por provincia. El gráfico presentaba a Buenos Aires como el único distrito con resultado negativo y atribuía la información al «Informe Económico Mensual marzo 2026» del IAE Business School de la Universidad Austral . Funcionarios, asesores y dirigentes libertarios replicaron el contenido en redes sociales como prueba del éxito económico del gobierno nacional.
La difusión se desplomó pocas horas después. La Universidad Austral emitió una aclaración pública en la que negó haber elaborado el mapa y aseguró que ese material no formaba parte de ninguno de sus informes oficiales . La desmentida provenía precisamente de la institución utilizada como fuente por quienes habían viralizado la imagen.
Los problemas no terminaban allí. El gráfico omitía la provincia de Tucumán, dejaba afuera a las Islas Malvinas y mostraba deformaciones geográficas evidentes en distintos distritos . La agencia AFP Factual verificó posteriormente que el mapa era falso y que los datos no provenían de la Universidad Austral.
El episodio habría sido suficiente para encender alarmas dentro de cualquier administración que se presenta como abanderada de la lucha contra las fake news. Sin embargo, el caso pasó sin autocríticas públicas relevantes y las explicaciones oficiales nunca llegaron al mismo volumen que la difusión inicial.

No se trata de un hecho aislado. Durante años Milei repitió una afirmación que verificadores independientes calificaron como falsa: que Argentina comenzó el siglo XX siendo «el país más rico del mundo». Según la base histórica Maddison, considerada la principal referencia internacional para este tipo de comparaciones, Argentina ocupaba el puesto 13 entre las economías relevadas en 1900, no el primero . La misma verificación también cuestionó la afirmación de que el país hubiera caído al puesto 130 o 140 en la actualidad.
La discusión excede a un mapa defectuoso o a una frase histórica discutible. En febrero de este año, el Gobierno creó la Oficina de Respuesta Oficial de la República con el objetivo declarado de combatir la desinformación y responder a noticias falsas . La iniciativa fue presentada como una herramienta para defender la verdad frente a operaciones mediáticas y errores periodísticos. El caso del mapa atribuido falsamente a la Universidad Austral mostró que los problemas de verificación también pueden surgir dentro del propio ecosistema oficialista.
Florencia Peña cometió un error periodístico y recibió una condena pública inmediata del Presidente. El mapa falso difundido por funcionarios y compartido por Milei también terminó desmentido por su supuesta fuente original. La diferencia es que en un caso hubo un mensaje presidencial denunciando la desinformación; en el otro, la rectificación quedó en manos de una universidad, de verificadores independientes y de los usuarios que detectaron las inconsistencias.
La pregunta que permanece abierta no es quién debe combatir las noticias falsas. La pregunta es si los mismos estándares que el Gobierno exige para periodistas, opositores y medios de comunicación también se aplican cuando la información errónea circula desde las propias cuentas oficiales.


























