La reelección del presidente brasileño provocó una fuerte reacción financiera, con caídas de acciones y una depreciación del real. Los activos argentinos también sufrieron pérdidas y el riesgo país llegó a los 745 puntos. Los economistas advierten que un real más barato podría perjudicar las exportaciones nacionales, aunque descartan por ahora una crisis comercial duradera.
La sorpresiva reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil sacudió este lunes 26 de octubre a los mercados financieros de la región y tuvo consecuencias inmediatas sobre Argentina. La caída de las acciones brasileñas, la depreciación del real y el retroceso de los activos argentinos expusieron la vulnerabilidad de una economía que ya enfrenta dificultades cambiarias y un riesgo país elevado.
El resultado electoral sorprendió a los inversores, que esperaban una victoria del senador Flávio Bolsonaro, identificado con una propuesta de ajuste fiscal más agresiva. La continuidad del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) modificó esas expectativas y desencadenó una venta de activos brasileños que se extendió hacia otras economías latinoamericanas.
Durante las operaciones previas a la apertura de Wall Street, algunas acciones brasileñas llegaron a desplomarse hasta un 35%, mientras que el real registraba una depreciación cercana al 10% en el mercado de futuros. Se trata de movimientos iniciales que no necesariamente representan los valores definitivos de cierre.
El impacto también alcanzó a las empresas argentinas que cotizan en el exterior. Mercado Libre llegó a retroceder un 13,8% en las operaciones previas a la apertura, mientras que Grupo Financiero Galicia perdía un 6,1%, Banco Macro un 4,7% y BBVA Argentina un 3,1%.
El sector energético mostró un comportamiento más moderado: YPF caía un 0,9%, mientras Transportadora de Gas del Sur avanzaba un 3,4%. En paralelo, el riesgo país argentino llegó a los 745 puntos básicos, profundizando la presión sobre los bonos soberanos.
El real más barato amenaza la competitividad argentina
El principal riesgo económico para Argentina no se limita a las pérdidas bursátiles. Brasil es uno de sus socios comerciales más importantes y el destino fundamental de numerosas exportaciones industriales, especialmente automóviles, autopartes y manufacturas.
Cuando el real se deprecia frente al dólar y el peso argentino no acompaña ese movimiento en una proporción similar, los productos nacionales pueden encarecerse para los compradores brasileños. Al mismo tiempo, los bienes producidos en Brasil se vuelven relativamente más baratos para los consumidores argentinos.
Esta variación del tipo de cambio bilateral puede perjudicar la competitividad de sectores industriales que dependen del mercado brasileño, aunque su efecto final también está condicionado por los costos de producción, los precios y la evolución de ambas monedas.
La consultora Outlier, dirigida por el economista Gabriel Caamaño Gómez, advirtió que los activos argentinos habían recibido previamente un impulso asociado con las expectativas de triunfo de Bolsonaro y con la apreciación del real.
El resultado electoral revirtió parte de esas apuestas financieras y agregó incertidumbre sobre las perspectivas del comercio regional y el futuro del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Más presión sobre el dólar y las reservas del Banco Central
El analista financiero Gustavo Ber señaló que la reacción negativa podría extenderse al mercado cambiario argentino. Una depreciación importante del real puede incentivar una mayor demanda de dólares y dificultar la acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
También podría favorecer los viajes de argentinos a Brasil, al abaratar relativamente los gastos turísticos en el país vecino, y debilitar determinadas estrategias de inversión financiera que habían apostado a la fortaleza de la moneda brasileña.
Estos efectos dependerán de cuánto dure la depreciación del real y de cómo evolucionen las cotizaciones argentinas. Un movimiento cambiario de pocas jornadas no tiene necesariamente las mismas consecuencias que una pérdida sostenida de competitividad durante varios meses.
La situación encuentra a Argentina en un momento financiero delicado. El riesgo país ya había superado los 700 puntos durante la semana anterior, mientras el gobierno de Javier Milei enfrentaba presiones sobre los dólares financieros y dificultades para despejar las dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de deuda.
La nueva turbulencia regional agrega un factor externo a esas tensiones, aunque no explica por sí sola los problemas que arrastra el programa económico argentino.
Los economistas advierten sobre una sobrerreacción financiera
Pese a las fuertes pérdidas iniciales, distintos especialistas consideran que las consecuencias de mediano y largo plazo podrían ser limitadas.
El economista Eduardo Crespo, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y especialista en comercio internacional, sostuvo que los mercados habían sobrerreaccionado tanto ante las expectativas de una victoria de Bolsonaro como frente al triunfo definitivo de Lula.
Desde su perspectiva, la volatilidad inicial podría dar paso a una estabilización de los activos y del tipo de cambio brasileño, sin provocar necesariamente una crisis regional prolongada.
Santiago López Alfaro, presidente de Dracma Investments y socio de la consultora Delphos, coincidió en que el real podría encontrar un nuevo nivel de equilibrio después de las primeras jornadas de tensión.
El economista destacó que la competitividad comercial depende de factores estructurales, como la productividad, y no exclusivamente de los movimientos cambiarios. También señaló que el crecimiento de las exportaciones argentinas de petróleo y gas puede ampliar las fuentes de divisas sin depender directamente de la demanda brasileña.
Sin embargo, esa perspectiva no elimina la exposición de la industria manufacturera argentina al mercado vecino. La expansión energética puede fortalecer las exportaciones totales del país, pero no sustituye automáticamente las ventas industriales ni los puestos de trabajo vinculados con ellas.
Milei enfrenta un nuevo escenario regional
El triunfo de Lula también modifica el panorama político sudamericano de cara a las elecciones presidenciales argentinas de 2027.
La eventual victoria de Flávio Bolsonaro había alimentado expectativas de mayor afinidad ideológica entre los gobiernos de Brasil y Argentina, especialmente en materia de ajuste fiscal y orientación económica.
La reelección del mandatario brasileño mantiene, en cambio, una relación bilateral entre presidentes con posiciones políticas profundamente diferentes. Esa distancia puede generar tensiones diplomáticas, aunque no determina necesariamente el funcionamiento del comercio ni de los acuerdos regionales.
Para Ber, la continuidad de Lula incluso podría reforzar la posición de Milei como principal referente sudamericano de las ideas económicas cercanas al presidente estadounidense Donald Trump, una relación que el Gobierno argentino considera estratégica para obtener respaldo internacional.
El desafío, sin embargo, será económico antes que ideológico. Brasil seguirá siendo un mercado fundamental para las exportaciones argentinas independientemente de quién gobierne cada país.
La reacción financiera del lunes demuestra que Argentina puede sufrir las consecuencias de una crisis de expectativas en Brasil incluso cuando el origen de la turbulencia sea exclusivamente político. Si el real permanece depreciado, el impacto sobre la competitividad industrial será una preocupación concreta. Si los mercados se estabilizan, las pérdidas iniciales podrían quedar como un episodio de volatilidad.
Por ahora, el triunfo de Lula agrega presión sobre una economía argentina que ya enfrenta un mercado interno debilitado, dificultades para acumular reservas y un financiamiento internacional cada vez más costoso.


























