Lula da Silva ganó la reelección en Brasil y Javier Milei todavía no lo felicitó. Hasta sus aliados de derecha reconocieron el resultado, mientras el libertario guarda silencio a la espera de una señal de Donald Trump, según versiones periodísticas. ¡El Presidente que venía a liberar a la Argentina ahora necesita autorización de Washington para decir «felicitaciones»!
Javier Milei está atravesando una tragedia diplomática: ganó Lula y Donald Trump todavía no le mandó las instrucciones de uso.
¡Se le cayó el sistema operativo al León!
El domingo desapareció de las redes. Pablo Quirno, su canciller, también quedó mudo.
¡Dos tipos que hablan hasta por los codos descubrieron el silencio justo cuando había que reconocer una elección! ¡Ni en un velorio de loros se vio semejante quietud!
El papelón tiene antecedentes. Milei había festejado la primera vuelta como si Flávio Bolsonaro ya estuviera sentado en el Palacio del Planalto. Después abrazó a Eduardo Bolsonaro y prometió sacar «a patadas» al supuesto «comunista dictador».
¡El boludo gritó campeón en el primer tiempo y ahora está escondido en el vestuario, rezando para que anulen el partido!
La derecha sudamericana tampoco le hizo el aguante. Kast, Noboa, Peña y otros mandatarios felicitaron a Lula. Hasta el PRO reconoció el resultado.
¡Cuando el PRO te corre por izquierda, no estás desorientado: te pasaste tres estaciones y terminaste en Narnia!
Mientras tanto, Milei tuvo tiempo para recibir al príncipe de Malta y salir al balcón a hacer el six seven, el gesto viral de las redes.
¡Para hacer pavadas en el balcón tiene autonomía presidencial; para saludar al mandatario del principal socio comercial argentino necesita que le cambien las pilas desde la Casa Blanca!
Brasil no es un país cualquiera para la Argentina. Es un socio comercial fundamental, con industrias, inversiones y empleos vinculados a la relación bilateral.
Pero Javier parece más preocupado por no contrariar a Trump que por ejercer la diplomacia.
¡El anarcocapitalista que prometió dinamitar el Estado terminó convertido en empleado de atención al cliente de Washington!
¡Lula ganó la presidencia de Brasil y Milei perdió algo mucho más modesto: la capacidad de abrir la boca sin pedirle permiso al patrón!



























