Con un doblete de Lionel Messi, la Selección Argentina derrotó 2-0 a Austria en Dallas y aseguró su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. El capitán volvió a ser decisivo y amplió una marca que ya lo ubica en lo más alto de la historia de las Copas del Mundo.
La Selección Argentina cumplió el objetivo y lo hizo de la mano de su máxima figura. Con dos goles de Lionel Messi, el equipo dirigido por Lionel Scaloni venció este lunes 2-0 a Austria en el AT&T Stadium de Dallas y selló su clasificación a la fase eliminatoria del Mundial 2026.
En una tarde en la que el capitán volvió a marcar diferencias, la Albiceleste mostró momentos de buen fútbol, capacidad de sufrimiento cuando el partido lo exigió y una vez más encontró en Messi la solución para destrabar un encuentro que por momentos se presentó más complicado de lo esperado.
El partido comenzó con una oportunidad inmejorable para Argentina. Apenas iniciado el encuentro, una combinación colectiva terminó con una infracción dentro del área austríaca y el árbitro sancionó penal. Messi tomó la responsabilidad, pero su remate se fue apenas desviado junto al palo izquierdo de Alexander Schlager.
Lejos de derrumbarse, Austria aprovechó ese impulso anímico y adelantó sus líneas. Durante varios minutos logró incomodar a la Selección, que debió replegarse y trabajar para neutralizar los avances europeos.
Sin embargo, cuando el partido parecía encaminarse a un empate al descanso, apareció el hombre de siempre. A los 38 minutos del primer tiempo, Facundo Medina llegó por la izquierda y envió un pase preciso hacia atrás para que Messi definiera con categoría y estableciera el 1-0.
El tanto no solo abrió el marcador. También permitió que el rosarino ampliara una marca histórica en los Mundiales y continuara agrandando una leyenda que parece no tener techo.
En el complemento, Austria salió decidida a buscar la igualdad y generó algunas situaciones que obligaron a la defensa argentina a mantenerse concentrada. El conjunto de Scaloni respondió con inteligencia, administró los tiempos del partido y apostó a los espacios que dejaba el rival.
La sentencia llegó en tiempo agregado. Luego de una serie de rebotes dentro del área, Messi volvió a aparecer para empujar la pelota a la red y decretar el 2-0 definitivo.
El capitán estuvo incluso cerca de firmar un triplete. En la última acción del encuentro ejecutó un tiro libre que pasó muy cerca del poste derecho y estuvo a centímetros de convertirse en otra joya para su colección personal.
Más allá del resultado, la victoria dejó varias conclusiones positivas para Argentina. El equipo volvió a mostrar solidez defensiva, recuperó intensidad en la presión y confirmó que sigue siendo uno de los candidatos al título.
La clasificación ya está asegurada y ahora la atención se traslada al último partido del Grupo J. El próximo sábado, la Albiceleste enfrentará a Jordania con la posibilidad de cerrar la primera fase en lo más alto de la tabla.
Mientras tanto, Messi sigue escribiendo capítulos que parecen imposibles de repetir. A los 39 años, continúa siendo determinante en la mayor competición del planeta y demuestra que su influencia en la Selección permanece intacta.
Argentina avanza. Messi también. Y el sueño de la cuarta estrella sigue más vivo que nunca.


























