El 3 de abril de 2026, en Buenos Aires, la ministra Sandra Pettovello desplazó a su jefe de Gabinete por un crédito de más de $400 millones. La decisión impacta de lleno en Caputo y reaviva la crisis por los préstamos del Banco Nación.
Una decisión fulminante que sacude al Gobierno
El 3 de abril de 2026, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tomó una decisión que generó un fuerte impacto político: echó a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, tras conocerse que había recibido un crédito del Banco Nación por más de 400 millones de pesos.
La medida no fue menor. En un contexto donde crecen las denuncias por préstamos millonarios a funcionarios, Pettovello actuó con rapidez y marcó una diferencia dentro del propio oficialismo.
Según se desprende de la información, la decisión se tomó luego de que el nombre de Massaccesi comenzara a circular en redes sociales como parte de una lista de beneficiarios de créditos estatales.
El escándalo de fondo: créditos bajo sospecha
El caso se inscribe en un escándalo mayor que involucra a funcionarios, asesores y legisladores vinculados al oficialismo que accedieron a préstamos millonarios del Banco Nación.
Entre los nombres más relevantes aparecen:
- Funcionarios del área económica
- Asesores cercanos al poder
- Dirigentes políticos con escasa capacidad crediticia
El patrón que se repite es claro: créditos de alto monto otorgados a perfiles que, en condiciones normales, no los habrían obtenido.
El efecto dominó: Caputo en el centro de las críticas
La decisión de Pettovello dejó especialmente expuesto al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
¿Por qué? Porque varios de sus colaboradores directos también accedieron a créditos millonarios, sin que hasta el momento se hayan tomado medidas similares.
El contraste es evidente: mientras una ministra decide remover a un funcionario, el área económica mantiene silencio.
Este doble estándar es uno de los ejes de la tensión interna.
Funcionarios “de los dos lados del mostrador”
Uno de los puntos más sensibles del escándalo es la situación de funcionarios que, al mismo tiempo, tienen incidencia en políticas económicas y acceden a créditos del Banco Nación.
Según se plantea, esto los ubica en una posición de conflicto de intereses, al intervenir —directa o indirectamente— en decisiones que pueden afectar a la entidad que luego les otorga financiamiento.
Pettovello fija una línea: ética vs. protección política
La decisión de la ministra no solo tuvo impacto administrativo, sino también simbólico.
Establece un criterio: ante sospechas de irregularidades, la respuesta es inmediata.
Este enfoque contrasta con otras áreas del Gobierno donde, frente a situaciones similares, se optó por sostener a los funcionarios cuestionados.
En ese sentido, Pettovello marca una línea interna que tensiona al resto del gabinete.
Karina Milei y el respaldo a Adorni
El contraste se vuelve aún más evidente al observar la postura de Karina Milei, quien mantiene su respaldo al jefe de Gabinete Manuel Adorni, pese a la acumulación de denuncias.
Esto genera una doble lectura dentro del oficialismo:
- Un sector que impulsa respuestas rápidas ante sospechas
- Otro que prioriza la contención política
La tensión entre ambas posturas comienza a hacerse visible.
Crisis internas por corrupción
En distintos gobiernos, los escándalos de corrupción han generado internas profundas cuando no hay una respuesta uniforme.
Cuando algunos funcionarios son removidos y otros sostenidos, el problema deja de ser individual y pasa a ser político.
La coherencia en la gestión de estas crisis suele ser clave para evitar su escalada.
Un trasfondo ideológico en crisis
El escándalo también impacta en el discurso oficial.
El gobierno construyó parte de su identidad sobre la crítica a la “casta política” y la promesa de transparencia.
Sin embargo, la aparición de múltiples casos de créditos cuestionados pone en tensión esa narrativa.
La decisión de Pettovello aparece, en este contexto, como un intento de sostener ese discurso.
Consecuencias políticas: una interna que se profundiza
Lejos de cerrar el tema, la decisión podría profundizar las diferencias dentro del Gobierno.
Algunos sectores interpretan que la ministra ganó peso político con esta medida, mientras que otros la ven como un factor de incomodidad interna.
Incluso se menciona que su accionar podría haber tensado su relación con Karina Milei.
Dos modelos frente a la crisis
El episodio deja expuesta una discusión de fondo dentro del oficialismo: cómo gestionar los escándalos de corrupción.
Por un lado, una respuesta rápida y ejemplificadora. Por otro, una estrategia de contención y respaldo político.
La decisión de Pettovello no solo removió a un funcionario. También abrió un debate interno sobre el rumbo del Gobierno.
Y en ese debate, lo que está en juego no es solo un cargo, sino la credibilidad de toda una gestión.





























