El presidente estadounidense anunció un alto el fuego bilateral que comenzará si Irán abre el estrecho de Ormuz. La decisión se tomó a pocas horas de que expire su ultimátum y tras una gestión directa del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y del jefe del Ejército de ese país, el mariscal Asim Munir. Trump aseguró que los objetivos militares «ya se cumplieron y superaron» y que se avanza hacia un acuerdo definitivo de paz. El vicepresidente JD Vance actúa como interlocutor. La noticia hizo caer el precio del petróleo más de un 5% y las bolsas respiraron. Pero Irán ya presentó una contrapropuesta de 10 puntos. La tregua, por ahora, es un respiro de dos semanas.
Donald Trump cedió. No del todo, pero lo suficiente como para que el mundo respirara. El presidente estadounidense anunció este martes un cese al fuego bilateral de dos semanas con Irán, a pocas horas de que expire su ultimátum . La decisión se tomó tras un pedido directo del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y del jefe del Ejército de ese país, el mariscal Asim Munir .
«Les solicito al presidente Trump que extienda el plazo dos semanas para permitir que la diplomacia siga su curso», había escrito Sharif en su cuenta de X . Trump aceptó. Y de paso, anunció el cese de hostilidades.
La condición que puso Trump
El alto el fuego no es gratuito. Trump fue claro: se suspenden los bombardeos y ataques a Irán por dos semanas, sujeto a que la República Islámica acepte la «APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del estrecho de Ormuz» . Si Irán abre el paso, hay tregua. Si no, la amenaza sigue vigente.
Horas antes, el presidente había advertido que «toda una civilización morirá esta noche» si no se llegaba a un acuerdo . La frase generó un repudio mundial. El secretario general de la ONU, António Guterres, se dijo «profundamente preocupado» por las declaraciones que sugieren que poblaciones enteras podrían pagar las consecuencias de decisiones políticas y militares . El Papa Leo XIV calificó la amenaza como «inaceptable» . Hasta algunos republicanos, como los congresistas Austin Scott y Nathaniel Moran, salieron a criticar a Trump .
Pero el ultimátum funcionó. O al menos, abrió una puerta.
El rol de Pakistán
Pakistán se convirtió en el mediador inesperado de este conflicto. No es un país neutral: comparte una frontera de 900 kilómetros con Irán, tiene una relación «fraternal» con los persas, pero también necesita mantener buenos vínculos con Washington . El jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, es el «favorito» de Trump, según el propio presidente . Y Sharif, el primer ministro, viene tejiendo esta mediación desde hace semanas.
Lo que Pakistán ganó con esto es claro: si la diplomacia funciona, se catapulta al primer nivel del juego diplomático global. Si fracasa, al menos hizo el intento .
El mercado respiró
La noticia del cese al fuego hizo caer el precio del petróleo. El crudo Brent bajó un 5,8% y se ubicó en 103,42 dólares por barril, mientras que el petróleo estadounidense cayó casi un 8,5% . Las bolsas, que venían tambaleándose, también reaccionaron con alivio.
Pero los precios siguen siendo mucho más altos que antes del conflicto, que comenzó el 28 de febrero . El estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, sigue bloqueado por Irán . Y la amenaza de una escalada mayor no desapareció.
Las negociaciones de fondo
Trump aseguró que los objetivos militares «ya se cumplieron y superaron» . También dijo que se está «muy avanzado» en un acuerdo definitivo de paz con Irán . Pero Irán ya presentó su propia contrapropuesta de 10 puntos, que incluye el fin de los ataques, el levantamiento de las sanciones, y la reapertura del estrecho a cambio de un peaje de 2 millones de dólares por barco, que se repartiría con Omán .
El canciller iraní, Abbas Araghchi, insistió en que no ha habido negociaciones directas con Estados Unidos . Pero Trump asegura que sí, a través de «emisarios» paquistaníes . La confusión es parte del juego.
Lo que viene
Las dos semanas de tregua son, en teoría, el tiempo necesario para cerrar un acuerdo definitivo. Pero el mundo ya sabe que los altos al fuego en Medio Oriente duran lo que duran las balas.
Por ahora, el respiro es real. El petróleo bajó. Las bolsas respiraron. Las vidas, tal vez, se salven. Pero el estrecho de Ormuz sigue cerrado. Irán no abrió el paso. Y la amenaza de Trump de que «toda una civilización morirá» sigue flotando en el aire.
Nos leemos pronto.


























