El Gobierno anunció una suba “mínima” en los colectivos nacionales, pero omitió que los aumentos más fuertes impactan sobre los recorridos largos. Mientras el boleto mínimo pasó de $700 a $714, los tramos superiores registraron incrementos de hasta 13%, y más de 40% para quienes no tienen SUBE registrada. El ajuste en transporte vuelve a golpear sobre trabajadores que viajan mayores distancias para llegar a sus empleos.
18 de mayo de 2026. El Gobierno nacional volvió a utilizar el boleto mínimo como referencia para comunicar un aumento del transporte muy inferior al impacto real que sufrirán millones de pasajeros del AMBA. Aunque la Secretaría de Transporte habló oficialmente de una suba del 2% en colectivos, los incrementos efectivos para gran parte de los usuarios son mucho mayores y alcanzan hasta el 13,11% en los trayectos más largos.
La diferencia no es menor. Porque el aumento más fuerte recae precisamente sobre quienes más dependen del transporte público para ir a trabajar los pasajeros que viven lejos de los grandes centros urbanos y realizan viajes extensos todos los días.

El 2% existe, pero solo en el boleto mínimo
El Gobierno tomó como referencia el tramo más corto de 0 a 3 kilómetros.
Ese boleto pasó:
- de $700 a $714
- una suba exacta del 2%
Pero esa tarifa no representa la realidad de la mayoría de los trabajadores del conurbano bonaerense, donde millones de personas recorren distancias bastante mayores para llegar a Capital o a otros polos laborales.
Cuando se observan los demás tramos aparece el verdadero aumento.

Con SUBE registrada:
- 3 a 6 km: suba de 3,5%
- 6 a 12 km: aumento de 6,47%
- 12 a 27 km: incremento de 9,31%
- más de 27 km: salto de 13,11%
En promedio, el incremento real ronda el 6,9%, más de tres veces el porcentaje difundido oficialmente.
El castigo es todavía mayor para quienes no registraron la SUBE
La situación empeora para usuarios sin SUBE registrada.
En esos casos:
- el boleto mínimo subió 28,3%
- los tramos largos aumentaron hasta 42,27%
Por ejemplo:
- el viaje de más de 27 kilómetros pasó de $1.525 a $2.170
Eso significa que muchos trabajadores pueden gastar varios miles de pesos más por mes solamente en viajar.
El transporte empieza a convertirse en un gasto crítico
El problema no es únicamente tarifario.
Es salarial.
Los aumentos llegan en un contexto donde:
- los ingresos siguen deteriorados
- el empleo informal crece
- el consumo cae
- las paritarias corren detrás de la inflación
En términos económicos, el transporte tiene un efecto multiplicador sobre el costo de vida.

Cuando aumenta el boleto:
- sube el gasto diario de los trabajadores
- cae capacidad de consumo
- aumenta presión sobre salarios
- se encarece la logística y la actividad económica
Por eso el transporte funciona como uno de los precios más sensibles dentro de la economía urbana.
El cambio de lógica económica
Durante años el sistema de transporte argentino funcionó con altos subsidios estatales.
La lógica actual es distinta el Gobierno busca trasladar cada vez más costos directamente a los usuarios.
Eso responde a la estrategia de ajuste fiscal impulsada por Luis Caputo:
- reducir subsidios
- bajar gasto público
- disminuir transferencias estatales
El problema es que esa reducción del gasto estatal no elimina el costo del sistema.
Simplemente lo traslada a los pasajeros.
El impacto social en el conurbano
El efecto es especialmente fuerte en el conurbano bonaerense.
Allí se concentran:
- mayores niveles de informalidad laboral
- salarios más bajos
- viajes más extensos
- fuerte dependencia del transporte público
Por eso los aumentos por distancia tienen un impacto regresivo cuanto más lejos vive una persona, más fuerte recibe el ajuste.
Y eso termina profundizando desigualdades territoriales ya existentes.
También aumentan los trenes
El mismo esquema aparece en el sistema ferroviario.
Desde este lunes:
- el boleto mínimo de tren pasó de $280 a $330
- un incremento inicial del 18%
Pero además ya están previstas nuevas subas:
- 15% en junio
- 13% en julio
- 12% en agosto
- 10% en septiembre
Si se acumulan todos los aumentos previstos, el boleto de tren podría subir cerca de 90% en apenas cinco meses.
El ajuste fiscal baja subsidios, pero sube el costo de vivir
El Gobierno presenta estos aumentos como parte del “ordenamiento económico”.
Pero en términos concretos implican otra cosa:
- viajar cuesta más
- trabajar cuesta más
- sostener ingresos cuesta más
Y eso ocurre mientras:
- el salario real sigue debilitado
- cae el consumo
- aumentan tarifas
- se desacelera la actividad económica
El resultado es que una parte creciente del ingreso mensual de millones de trabajadores empieza a destinarse únicamente a:
- transporte
- servicios
- alimentos
reduciendo cada vez más el margen para el resto de los gastos cotidianos.


























