Una encuesta entre CEOs y dueños de empresas mostró una contradicción cada vez más visible dentro del sector privado. Aunque mantienen respaldo al programa económico de Javier Milei, crecen las preocupaciones por el freno del consumo, el aumento de costos y la falta de crédito. Más de la mitad reclama mayor intervención estatal mientras se profundiza el estancamiento económico.
18 de mayo de 2026. El respaldo empresario al Gobierno de Javier Milei empieza a convivir con una preocupación cada vez más evidente: la economía no termina de arrancar y las ventas siguen cayendo. Dos encuestas realizadas entre CEOs, dueños y directivos de grandes compañías muestran una paradoja que empieza a atravesar al sector privado argentino: apoyan el ajuste, pero al mismo tiempo reclaman más intervención del Estado para sostener la actividad.
Los números son contundentes. Según un relevamiento de la consultora Polimetría:
- el 30% de los empresarios considera que el principal problema actual es la caída de ventas y el estancamiento económico
- el 16% apunta al aumento de costos y servicios
- el 54% pide mayor intervención estatal
- el 73,7% reclama crédito productivo
El dato más importante no es solamente la preocupación empresarial.
Es el cambio de clima económico que empieza a reflejarse detrás de esas respuestas.

El problema ya no es la inflación: es la falta de consumo
Durante los primeros meses del gobierno de Milei, gran parte del empresariado priorizó la desaceleración inflacionaria y el orden fiscal. Pero ahora empieza a aparecer otro problema:
la economía real.
Porque una empresa puede tolerar tasas altas o ajuste fiscal durante un tiempo.
Lo que no puede sostener indefinidamente es:
- caída de ventas
- menor actividad
- mercado interno deprimido
Ahí aparece el límite del actual esquema económico.
La lógica del modelo Milei
El programa económico desaceleró la inflación mediante:
- fuerte ajuste fiscal
- caída del salario real
- atraso cambiario
- recesión
Eso permitió bajar el ritmo de aumento de precios.
Pero también produjo:
- menor consumo
- menor producción
- cierre de comercios
- caída industrial
Ahora incluso sectores empresarios empiezan a advertir el impacto.
La contradicción empresarial
Uno de los puntos más interesantes de las encuestas es que muchos empresarios:
- apoyan la reforma laboral
- respaldan la baja de impuestos
- sostienen apoyo político al Gobierno
Pero simultáneamente reclaman:
- crédito
- infraestructura
- intervención estatal
- reactivación económica
Es decir defienden el ajuste, pero empiezan a pedir herramientas para amortiguar sus consecuencias.
El mercado interno se enfría
El problema aparece especialmente en sectores vinculados al consumo.
En los últimos meses:
- cayó la venta de carne
- retrocedió el expendio de combustibles
- bajó el consumo masivo
- crecieron cierres comerciales
Las empresas empiezan a sentir que la desaceleración inflacionaria no se traduce automáticamente en recuperación de actividad.
Porque cuando los salarios pierden poder adquisitivo:
- la gente compra menos
- se frenan ventas
- cae la rotación comercial
El dato laboral también cambia
La encuesta de Adecco muestra otra señal importante.
Aunque el 44% planea contratar personal:
- la mayoría busca perfiles senior o altamente calificados
- los puestos junior siguen rezagados
Eso significa que:
- no hay una expansión generalizada del empleo
- el mercado laboral se vuelve más selectivo
- las oportunidades se concentran en segmentos específicos
Al mismo tiempo:
- crece la rotación laboral
- muchos trabajadores cambian de empleo buscando mejores salarios
Eso refleja que los ingresos todavía no logran recomponerse.
El crédito productivo vuelve al centro
Uno de los datos más reveladores es el reclamo de financiamiento.
Casi tres cuartos de los empresarios consideran “muy necesario” el crédito productivo.
¿Por qué?
Porque las tasas elevadas y la caída de actividad dificultan:
- invertir
- ampliar producción
- sostener capital de trabajo
Sin crédito barato:
- las empresas más pequeñas se frenan
- se complica financiar stock
- aumenta la fragilidad financiera
La discusión sobre el dólar
El empresariado también aparece dividido respecto al tipo de cambio.
Según el relevamiento:
- el 42% cree que habrá devaluación
- el resto apuesta a estabilidad cambiaria
Esa división refleja la tensión central del programa económico.
El Gobierno necesita sostener un dólar relativamente quieto para:
- contener inflación
- sostener carry trade
- evitar crisis financiera
Pero al mismo tiempo:
- el atraso cambiario afecta competitividad
- crecen expectativas de corrección futura
El trasfondo político
Las encuestas muestran que el respaldo empresario al Gobierno todavía existe.
Pero el apoyo empieza a volverse más pragmático.
Ya no alcanza solamente con:
- equilibrio fiscal
- baja inflación
- ajuste del gasto
Ahora aparece otra demanda que la economía vuelva a moverse.
Porque incluso sectores históricamente favorables a programas de ajuste empiezan a enfrentar:
- caída de ventas
- menor rentabilidad
- exceso de capacidad ociosa
- dificultades financieras
Y ahí emerge una tensión clásica de la economía argentina los mismos sectores que reclaman menos Estado durante las etapas de expansión, suelen pedir más intervención cuando la actividad se enfría.



























