La Auditoría General de la Nación identificó pérdidas millonarias en operaciones financieras vinculadas con el oro durante 2025, mientras el Banco Central defendió un resultado neto positivo de US$ 2.505 millones. La controversia también reavivó las preguntas sobre el traslado de lingotes argentinos al exterior, una operación cuya trazabilidad continúa bajo investigación.
El manejo de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió al centro de la controversia después de que la Auditoría General de la Nación (AGN) identificara un resultado negativo de US$ 1.023 millones en operaciones con derivados financieros durante 2025. La entidad presidida por Santiago Bausili respondió que, al considerar la valorización del metal y las coberturas contratadas, su posición total en oro registró una ganancia neta de US$ 2.505 millones. Ambas cifras pueden ser correctas simultáneamente, pero responden a preguntas económicas diferentes.
El informe de la AGN sobre los estados contables correspondientes a 2025 registró pérdidas por aproximadamente $1,47 billones en operaciones vinculadas con el oro, equivalentes a US$ 1.023 millones. De ese total, alrededor de US$ 960 millones correspondieron a resultados negativos por derivados y otros US$ 62,8 millones a primas de opciones. En paralelo, la valorización del metal produjo una ganancia patrimonial cercana a los $8 billones. El organismo auditor emitió una opinión favorable sobre la presentación razonable de los estados contables, aunque destacó el costo de las operaciones financieras.
El BCRA rechazó que esos resultados deban interpretarse aisladamente como una pérdida de sus reservas. Explicó que los derivados funcionan como instrumentos de cobertura frente a posibles caídas del precio internacional del oro. Cuando el metal se valoriza, esas posiciones pueden registrar resultados negativos que se compensan, total o parcialmente, con la ganancia del activo protegido. Según la autoridad monetaria, el resultado conjunto de 2025 fue positivo en US$ 2.505 millones.

Sin embargo, una ganancia patrimonial no demuestra por sí sola que la estrategia de cobertura haya sido económicamente conveniente. Para establecerlo sería necesario comparar sus costos con los riesgos efectivamente asumidos, las condiciones de contratación y el resultado que habría obtenido el Banco Central sin esas operaciones. La pregunta central no es solamente cuánto aumentó el valor del oro, sino cuánto costó protegerlo y si ese costo estuvo justificado.
La controversia también expuso diferencias sobre los antecedentes de la estrategia. Desde la AGN se cuestionó la magnitud de las reservas comprometidas en operaciones financieras durante 2025. El BCRA sostuvo que utiliza instrumentos de cobertura sobre el oro desde 2007 y afirmó que estrategias similares no habían recibido observaciones anteriores. El organismo monetario también señaló que los costos proporcionales registrados entre 2007 y 2011 habían sido superiores a los del último ejercicio auditado.
A esta discusión se suma otra investigación todavía pendiente: el traslado de reservas físicas de oro argentino al exterior, iniciado en 2024. En aquel momento, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que mantener el metal fuera del país permitiría obtener rendimientos financieros. Posteriormente, Bausili sostuvo ante el Senado que las operaciones habían permitido reemplazar lingotes de menor aceptación comercial por otros de mayor calidad y señaló que parte de las tenencias se encontraba depositada en el Banco de Pagos Internacionales.
Las explicaciones no son necesariamente incompatibles, pero tampoco permiten establecer por sí solas qué beneficios concretos obtuvo el país. Para determinarlo resulta indispensable conocer la documentación de las transferencias, las condiciones de custodia, los contratos asociados y los rendimientos efectivamente generados. La identificación de una entidad depositaria tampoco equivale, automáticamente, a una verificación independiente de la ubicación física de cada lingote.
La AGN informó que la auditoría específica sobre el traslado del oro fue remitida al Banco Central para su descargo. Ese procedimiento es distinto de la revisión de los estados contables de 2025, que ya recibió una opinión favorable. La aprobación de un balance no significa que todas las decisiones de inversión hayan sido consideradas eficientes ni que la investigación sobre la trazabilidad de las reservas haya concluido.
El enfrentamiento adquirió además una dimensión política. El presidente Javier Milei respaldó públicamente al Banco Central, mientras desde la AGN se cuestionaron los resultados de las operaciones. Sin embargo, las acusaciones cruzadas no reemplazan la documentación necesaria para evaluar la administración de un activo que forma parte de las reservas internacionales argentinas.
El Banco Central informa una ganancia neta de US$ 2.505 millones y la AGN identifica pérdidas por US$ 1.023 millones en derivados financieros. La diferencia no constituye necesariamente una contradicción contable: revela la necesidad de evaluar por separado el rendimiento del oro y el costo de protegerlo. Mientras tanto, sigue abierta otra cuestión fundamental: conocer con precisión dónde se encuentran las reservas trasladadas al exterior, bajo qué condiciones están custodiadas y qué beneficio verificable produjeron para la Argentina.





























