La agencia internacional documentó el deterioro del entramado productivo argentino: el consumo cayó 2,7 % en los primeros nueve meses de 2026, una fábrica textil perdió el 30 % de su personal y más de la mitad de sus máquinas permanece detenida. Mientras la energía, la minería y el agro crecen, la industria y el comercio siguen retrocediendo.
La agencia internacional Reuters publicó este lunes 2 de noviembre una investigación sobre el deterioro de la economía argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Según un relevamiento de la organización Fundar citado por la agencia, unas 32.300 empresas cerraron entre diciembre de 2023 y julio de 2026, aproximadamente el 6 % del total de firmas del país.
El informe expone una economía dividida entre sectores exportadores que reciben inversiones y actividades orientadas al mercado interno que enfrentan menores ventas, pérdida de empleos y una competencia creciente de productos importados.
La caída del consumo constituye uno de los principales factores de esa contracción. Según la consultora Scentia, las ventas relevadas en supermercados, pequeños comercios y plataformas de comercio electrónico disminuyeron 2,7 % entre enero y septiembre de 2026, frente al mismo período de 2025.
Una fábrica textil perdió el 30 % de sus trabajadores
Reuters visitó Eseka, una empresa familiar de Buenos Aires que fabrica prendas para las marcas Cocot y Dufour. Aunque produce cerca de tres millones de artículos mensuales, sus ventas cayeron alrededor del 40 % desde fines de 2023.
Sus propietarios, los hermanos Ricardo y Gustavo Kuchikian, explicaron que la compañía registró pérdidas durante 2025 y redujo aproximadamente un 30 % su plantilla. Más de la mitad de las máquinas circulares utilizadas para fabricar medias permanece sin funcionar.
El caso muestra cómo la caída del poder de compra y la apertura de las importaciones afectan a establecimientos que dependen de la demanda doméstica.
Martín Abigador, director de la distribuidora textil Dakuba, describió una situación similar: sus ventas también retrocedieron cerca del 40 % desde fines de 2023, en medio de una competencia que calificó de agresiva por parte de productos importados, principalmente de China.

La industria, el comercio y la construcción siguen en retroceso
Los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes a agosto, muestran una contracción interanual del 3,2 % en la industria manufacturera, del 3,5 % en el comercio y del 2,5 % en la construcción, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Estas actividades tienen una fuerte relación con el empleo y el consumo de los hogares. Su debilitamiento reduce las posibilidades de recuperación de las empresas que producen y comercializan bienes dentro del país.
La situación contrasta con el desempeño de la energía, la minería y el agro, favorecidos por las exportaciones y las inversiones. La expansión de esas actividades convive con una contracción persistente en buena parte del mercado interno.
La economía se encamina a una nueva recesión
El producto interno bruto (PIB) argentino se contrajo un 0,6 % durante el segundo trimestre de 2026. Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica, estimó que la actividad volvió a caer alrededor del 1,5 % entre julio y septiembre.
De confirmarse esa previsión mediante las estadísticas oficiales, el país acumularía dos trimestres consecutivos de contracción, la definición convencional de recesión técnica.
El diagnóstico coincide con las estimaciones privadas que InfoNegro publicó el 29 de octubre, cuando informó que la inversión productiva había retrocedido un 7,6 % en los primeros nueve meses del año, según Orlando J. Ferreres & Asociados.
El Gobierno descarta modificar su programa económico
La investigación reconoce que las políticas de Milei redujeron la inflación y corrigieron determinados desequilibrios macroeconómicos. Sin embargo, los beneficios de esa estabilización muestran una distribución desigual entre los distintos sectores de la economía.
Ante las consultas de Reuters, un portavoz gubernamental defendió el ritmo dispar de la recuperación y sostuvo que el crecimiento económico nunca se produce de manera uniforme.
También ratificó que el presidente mantendrá su programa económico.
El deterioro comienza a reflejarse en la evaluación pública de la gestión. Según una encuesta de Giacobbe y Asociados citada por Reuters, la aprobación de Milei descendió al 36 % en octubre, mientras la desaprobación alcanzó el 56 %.
El costo productivo del ajuste
Los 32.300 cierres empresariales registrados hasta julio, la caída del consumo y los testimonios recogidos por Reuters muestran las consecuencias acumuladas de un modelo que favorece la estabilización macroeconómica y la expansión exportadora mientras amplios sectores productivos enfrentan dificultades para sostener su actividad.
El consumo de los hogares representa aproximadamente dos tercios del PIB argentino. Su debilitamiento repercute sobre las ventas, las decisiones de inversión y la contratación de trabajadores.
La economía argentina enfrenta así una contradicción estructural: puede aumentar sus exportaciones y reducir la inflación mientras pierde empresas, capacidad industrial y empleos vinculados al mercado interno.
La investigación internacional vuelve a colocar una pregunta en el centro del debate económico: ¿qué clase de recuperación puede sostenerse cuando una parte considerable de la estructura productiva continúa achicándose?

























