El presidente colombiano acusó a su par argentino de intentar influir en el balotaje del próximo domingo y de buscar debilitar al espacio progresista con apoyo externo. Milei había manifestado su respaldo al candidato opositor Abelardo de la Espriella.
El cruce entre Gustavo Petro y Javier Milei escaló a un nuevo nivel a cuatro días del balotaje presidencial en Colombia. El mandatario colombiano acusó a su par argentino de intentar influir en el proceso electoral con el objetivo de «destruir el progresismo» en el país, y lo vinculó con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos .
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Petro sostuvo que, según «grabaciones certificadas» realizadas a Hernández, Milei buscaría financiamiento externo para impulsar ese objetivo. «Milei, según las grabaciones certificadas hechas al narcotraficante Juan Orlando Hernández, busca con dineros de él, del genocida de bebés de Gaza, Netanyahu, y con Milei y su dinero, destruir el progresismo en Colombia«.

Las declaraciones se produjeron luego de que Milei expresara públicamente su respaldo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, abanderado de la ultraderecha, de cara a la segunda vuelta prevista para el próximo domingo 21 de junio . El economista argentino aseguró que en esos comicios se definirá si el país vecino avanza hacia «el crecimiento económico y la prosperidad» o continúa por «el camino del comunismo empobrecedor». «Las fuerzas de la libertad en la región estamos mirando y apoyando», agregó Milei, en un mensaje que fue interpretado como una intervención directa en el debate electoral .
Petro, por su parte, no se limitó a la acusación política y cuestionó con dureza la gestión económica del gobierno argentino. El presidente colombiano afirmó que Milei «llevó a Argentina a ser uno de los países más pobres del mundo» y que provocó que los argentinos «dejaran de comer carne de la mejor del mundo para comer carne de burro» . En un extenso posteo, Petro contrastó los datos económicos de ambos países. «Mientras Argentina ha destruido y quebrado 24.000 empresas, en mi gobierno hemos llegado al número más alto de empresas en la historia: 1.805.000», escribió . También destacó la ampliación del gasto en educación y salud durante su mandato, la reducción de la pobreza y la tasa de desempleo más baja del siglo en Colombia .
El nuevo episodio profundiza una disputa que ambos mandatarios mantienen desde hace meses, marcada por fuertes diferencias ideológicas y políticas . Petro, líder del progresismo latinoamericano, ha sido un crítico constante de las políticas de ajuste impulsadas por Milei. El presidente argentino, por su parte, ha alineado su discurso con la derecha regional y ha manifestado su apoyo explícito a De la Espriella, un movimiento que también cuenta con el respaldo de Donald Trump .
Desde la perspectiva del derecho internacional, la acusación de Petro no es menor. La injerencia en procesos electorales extranjeros está prohibida por la Carta de la ONU y por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. De comprobarse la existencia de financiamiento externo destinado a influir en el proceso electoral colombiano, podrían plantearse cuestionamientos vinculados al principio de no intervención reconocido por el derecho internacional. La falta de precisión en la denuncia, sin embargo, deja un margen de duda que debería ser despejado por los canales diplomáticos correspondientes .
La pregunta que queda flotando es si esta escalada retórica es una estrategia de campaña de Petro para movilizar a su electorado o si realmente existe evidencia que respalde una acusación tan grave. Mientras tanto, el balotaje del próximo domingo se perfila como un escenario de alta tensión, con el fantasma de la injerencia extranjera planeando sobre el proceso electoral.



























