El Festival Internacional de Cine Africano de Argentina comienza este martes 18 de agosto. La Biblioteca del Congreso será una de sus sedes principales, con cuatro jornadas gratuitas dedicadas a producciones de África y sus diásporas.
El Festival Internacional de Cine Africano de Argentina (FICAA) inaugurará su edición 2026 este martes 18 de agosto, a las 18:30, en el Auditorio Leonardo Favio del Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso de la Nación, ubicado en Adolfo Alsina 1835, en la Ciudad de Buenos Aires.
Bajo el lema “Desde las raíces, imaginar otros futuros”, el encuentro ofrecerá doce días de programación y más de 30 películas procedentes de 25 países. La selección reúne largometrajes, cortometrajes, documentales, ficciones, animaciones, videopoesía y producciones experimentales realizadas en África y en diferentes territorios de la diáspora.
La Biblioteca del Congreso será una de las sedes centrales del festival y recibirá funciones los días 18, 20, 25 y 27 de agosto, todas a las 18:30. Las proyecciones serán gratuitas, con reserva previa a través de la página de la institución.
El festival también tendrá actividades en la Biblioteca Nacional, la Sala Lúcida de Saavedra, ÁreaTec, en el barrio de Monserrat, y el Cine York de Olivos.
Mirar África desde sus propias historias
La programación del FICAA busca romper con las representaciones coloniales que durante décadas redujeron al continente africano a imágenes de pobreza, guerras, hambre y tragedias humanitarias. Frente a esa mirada construida desde afuera, el festival propone acercarse a las historias narradas por realizadores africanos y afrodescendientes desde sus experiencias, lenguajes y territorios.
Las películas seleccionadas abordan la memoria, las migraciones, las identidades, las juventudes, los conflictos ambientales, la creación artística y las luchas por la justicia social. África aparece así como un continente diverso, atravesado por contradicciones políticas y culturales, pero también como un espacio de producción estética, pensamiento y resistencia.
“El cine africano se ha convertido en un espacio privilegiado para imaginar otras formas de habitar el presente y proyectar el futuro”, sostiene la presentación oficial. Las raíces, dentro de esta propuesta, no representan un retorno nostálgico al pasado, sino una fuente viva de conocimientos y memorias desde la cual construir nuevos horizontes.
La edición contará con películas provenientes de Angola, Benín, Burkina Faso, Chad, Egipto, Etiopía, Guinea-Bisáu, Marruecos, Nigeria, República Democrática del Congo, Senegal, Sudán y Uganda. La sección dedicada a las diásporas incluirá obras de Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Trinidad y Tobago e Isla de La Reunión.
La apertura en la Biblioteca del Congreso
La jornada inaugural del martes 18 comenzará con The Fortunate, ficción etíope de 15 minutos dirigida por Habtamu Gebrehiwot.
La historia transcurre en una pequeña iglesia del sur de Etiopía, donde el pastor Mateos es respetado por su campaña contra el alcoholismo. Cuando Rahel, una cantante del coro, le pide ayuda por el problema de su pareja, la conversación conduce al religioso hacia un dilema capaz de poner en crisis su fe y su prestigio. La película explora la hipocresía, los secretos y la distancia entre las normas morales y las conductas privadas.
Después se proyectará The Jungo Life, documental de 78 minutos dirigido por David Fedele junto con los Jungo de Rabat. La película acompaña a jóvenes refugiados y solicitantes de asilo sudaneses que sobreviven en las calles de Marruecos después de escapar de la violencia en Libia y sin posibilidades de regresar a Sudán.
El documental se aproxima a las migraciones africanas desde la experiencia cotidiana de sus protagonistas. En lugar de presentarlos como cifras o víctimas anónimas, registra sus vínculos, sus estrategias de supervivencia y el deseo de construir una vida lejos de los conflictos que los obligaron a desplazarse.
Juventudes, migraciones y matrimonios forzados
El jueves 20 de agosto se proyectará Una cabra muerta no teme al cuchillo del carnicero, cortometraje del director zimbabuense Edson Sithole.
La ficción presenta a una pareja que atraviesa graves dificultades económicas y discute si debe entregar a su hija de 14 años en matrimonio a un hombre mayor y adinerado. La adolescente escucha la conversación y, sintiéndose rechazada, decide incorporarse a un grupo de migrantes que pretende llegar a Europa en una embarcación precaria.
La función continuará con Les Interveneurs, de la realizadora burkinesa Chloé Aïcha Boro. Con el avance del yihadismo como telón de fondo, la película sigue a Natie, una joven que descubre que su abuela fue obligada a casarse con un hombre al que no amaba. Al intentar reparar la historia familiar, también comienza a interrogar su propia identidad y sus posibilidades de emancipación.
Ambas obras exponen las violencias que atraviesan a las mujeres y las juventudes africanas, pero evitan convertir a sus personajes en sujetos pasivos. Sus protagonistas toman decisiones, cuestionan los mandatos familiares y buscan alternativas dentro de contextos marcados por la desigualdad.
Racismo y trabajo doméstico en Brasil
El martes 25, la programación de la Biblioteca del Congreso comenzará con Collateral, del director argelino Yazid Yettou. El cortometraje presenta a un niño de diez años cuya vida en el desierto cambia después de la caída de un dron.
A continuación se exhibirá Aqui não entra luz, documental brasileño de Karol Maia. A partir de recuerdos familiares e investigaciones históricas, la directora reconstruye la vida de las trabajadoras domésticas de Brasil, entre ellas su propia madre.
La película analiza cómo la arquitectura de las viviendas fue utilizada para reproducir jerarquías raciales y sociales. Habitaciones diminutas, entradas separadas y espacios ocultos forman parte de una organización material diseñada para segregar a quienes realizaban las tareas domésticas.
El documental conecta la herencia colonial y esclavista con la situación contemporánea de más de seis millones de trabajadoras del sector en Brasil. La casa deja de aparecer como un espacio neutral para convertirse en un territorio donde también se manifiestan el racismo, la desigualdad y la explotación laboral.
Una versión africana de Macbeth
La última jornada en la Biblioteca del Congreso será el jueves 27. La función comenzará con Guardian of the Well, documental de cinco minutos dirigido por Bentley Brown y Tahir Ben Mahamat Zene. En medio de una sequía histórica en el desierto de Chad, el guardián de un pozo relata las consecuencias sociales y humanas de la crisis ambiental.
El cierre estará a cargo de Katanga, la danza de los escorpiones, del reconocido director burkinés Dani Kouyaté. Filmada en blanco y negro, la película realiza una adaptación africana de Macbeth, la tragedia de William Shakespeare sobre el poder, la ambición y la destrucción política.
Después de una conspiración fallida contra el rey Pazouknaam, Katanga es designado jefe de las Fuerzas Armadas. Impulsado por su esposa, asesina al monarca y ocupa el trono. A partir de allí, la necesidad de conservar el poder lo lleva a hundirse cada vez más en la violencia.
La obra traslada una historia clásica a un universo político y visual africano, demostrando que las cinematografías del continente no se limitan a registrar sus realidades inmediatas: también intervienen sobre el patrimonio cultural universal y lo transforman desde sus propios lenguajes.
Un homenaje a Pocha Lamadrid
Uno de los momentos más importantes para la comunidad afroargentina tendrá lugar el viernes 21, a las 18:30, en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, ubicado en Agüero 2502.
Allí se realizará un homenaje a Pocha Lamadrid con la proyección del documental El sueño de Pocha, dirigido por Alberto Masliah. La película recupera el deseo de la histórica activista afroargentina de registrar el candombe porteño y las músicas que sobrevivieron al borramiento en barrios como San Telmo, Dock Sud y La Matanza.
El largometraje reúne a artistas afrodescendientes y retoma, quince años después, las historias de quienes protagonizaron Negro Che, los primeros desaparecidos, una de las producciones fundamentales para la visibilización de la presencia afroargentina contemporánea.
El homenaje representa un acto de memoria frente a una historia oficial que durante generaciones sostuvo la falsa idea de que “en Argentina no hay negros”. La obra de Pocha Lamadrid y el trabajo de los movimientos afroargentinos demostraron que esa ausencia nunca fue demográfica: fue una operación política de invisibilización.
Cine para descolonizar la mirada
En un país donde las películas africanas prácticamente no llegan a las salas comerciales, el FICAA constituye uno de los pocos espacios permanentes para acceder a estas cinematografías. Su importancia no reside solamente en proyectar obras poco conocidas, sino en permitir que África y sus diásporas sean observadas fuera de los filtros construidos por Europa y Hollywood.
La pantalla también puede funcionar como una frontera: decide qué cuerpos aparecen, quiénes tienen voz y desde dónde se cuentan las historias. Abrirla a las cinematografías africanas significa cuestionar las imágenes heredadas del colonialismo y reconocer un universo artístico que nunca dejó de producir.
La programación completa puede consultarse en el sitio oficial del FICAA y las actividades de la sede del Congreso en la agenda de la Biblioteca del Congreso de la Nación.
Las funciones en el Auditorio Leonardo Favio serán los días 18, 20, 25 y 27 de agosto, a las 18:30, en Adolfo Alsina 1835. La entrada es gratuita.



























