Con 40 votos a favor y 31 en contra, el Senado aprobó este jueves la modificación de la ley que desde 2010 protegía los glaciares como reservas estratégicas de agua dulce. Ahora el proyecto pasa a Diputados. Para el gobierno, es “ordenar el marco normativo”. Para ambientalistas, es “un grave retroceso”. En el medio, 16.968 glaciares que alimentan las cuencas de 20 provincias y una pregunta incómoda: ¿a quién beneficia realmente esta reforma?.
BUENOS AIRES, 26 de febrero de 2026 – La Ley de Glaciares ya no es la misma. Con 40 votos afirmativos y 31 negativos, el Senado le dio media sanción al proyecto oficialista que modifica la norma vigente desde 2010 . La iniciativa ahora pasa a Diputados, donde se definirá si el cambio se convierte en ley. Pero mientras los legisladores celebran o se lamentan, hay 16.968 cuerpos de hielo que siguen ahí, en la cordillera, esperando saber si el agua que contienen vale menos que el litio que tienen abajo.
1. QUÉ PROTEGÍA LA LEY VIGENTE (Y POR QUÉ MOLESTABA)
La Ley 26.639 era clara: definía como glaciar a toda masa de hielo, estable o fluyente, con o sin agua en su interior. También protegía el ambiente periglacial (suelos congelados que regulan el recurso hídrico) . Su artículo 6 prohibía explícitamente la actividad minera e hidrocarburífera, la construcción de obras que modifiquen el hielo y el almacenamiento de sustancias tóxicas en esas zonas .
Además, ordenó la creación del Inventario Nacional de Glaciares, a cargo del IANIGLA (Conicet), que identificó 16.968 glaciares que cubren 8.484 km², 41 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires .
Esa ley, sancionada con amplio consenso, se convirtió en un freno legal para proyectos mineros en alta montaña. Y ahí empezaron los problemas para quienes ven en la cordillera no un reservorio de agua, sino una cantera a cielo abierto.
2. QUÉ CAMBIA LA REFORMA APROBADA EN EL SENADO
El proyecto que ahora pasa a Diputados introduce dos modificaciones centrales:
📌 Protección condicionada: Ya no alcanza con ser un glaciar o un ambiente periglacial. Ahora, para ser protegidos, los cuerpos de hielo deberán demostrar que cumplen una «función hídrica efectiva» y relevante para la recarga de cuencas .
📌 Federalismo minero: Cada provincia tendrá la potestad de determinar qué glaciares protege y en cuáles se pueden habilitar actividades extractivas, como la minería .
En criollo: lo que no sirva para el consumo humano o no pueda demostrar su utilidad, queda expuesto a la explotación. Y son las provincias, muchas de ellas con economías dependientes de la minería, las que decidirán qué es «útil» y qué no.
3. POR QUÉ IMPORTA (Y A QUIÉNES AFECTA)
Los glaciares no son sólo hielo. Son el principal reservorio de agua dulce del país. Alimentan las cuencas hidrográficas que abastecen a millones de personas, a la agricultura, a la generación de energía. Funcionan como «tanques de agua» naturales que liberan líquido gradualmente, especialmente en épocas de sequía .
Un informe de organizaciones ambientalistas precisa que el 56% de las especies de vertebrados del país habita en regiones alimentadas por agua de glaciares. Esa dependencia alcanza al 86% en mamíferos, 78% en reptiles y 69% en anfibios .
Mariano González Roglich, de WCS Argentina, lo resume: «Los glaciares cubren menos del 0,25% de la superficie continental de Argentina, pero el agua que proveen alimenta ecosistemas y comunidades a cientos de kilómetros» .
El agua no entiende de límites provinciales. Un glaciar en San Juan alimenta ríos que llegan a La Pampa. Pero con la reforma, la decisión sobre su protección queda en manos de una sola provincia, que podría priorizar la minería sobre el agua que otros necesitan río abajo.
4. EL DEBATE JURÍDICO (Y LO QUE DICE LA CONSTITUCIÓN)
El artículo 41 de la Constitución Nacional establece que le corresponde al Congreso dictar «los presupuestos mínimos de protección ambiental». Es decir, un piso uniforme para todo el país que las provincias pueden ampliar, pero nunca reducir .
La ley de glaciares era un presupuesto mínimo. Con la reforma, ese piso desaparece: será cada provincia la que defina el nivel de protección. Los constitucionalistas consultados advierten que esto podría ser declarado inconstitucional, pero para eso hay que llegar a la Corte, y eso lleva años .
Mientras tanto, los proyectos mineros avanzan. La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) celebra la reforma: «La minería moderna puede operar en zonas cordilleranas sin afectar reservas hídricas». Ambientalistas y comunidades de regiones agrícolas aguas abajo no están tan seguros.
LO QUE VIENE
La reforma tiene media sanción. Pasa a Diputados, donde el oficialismo buscará convertirla en ley antes de que termine el año legislativo. En la calle, mientras tanto, organizaciones ambientalistas ya anticipan movilizaciones.
El gobierno celebra un triunfo legislativo más. Los 16.968 glaciares, mientras tanto, siguen ahí. Pero su protección ya no está garantizada. Ahora depende de lo que cada provincia considere «efectivo».
Y en la lógica del negocio minero, lo efectivo no siempre es el agua.
📍 La ley de Glaciares ya no es la misma. Con la media sanción del Senado, el agua queda sujeta a lo que cada provincia considere “útil”. En el mundo de la minería, lo útil se mide en toneladas de mineral, no en litros de agua. La reforma avanza. El agua, mientras tanto, espera río abajo.




























