Atucha II aporta apenas 745 MW de los 1.763 MW nucleares instalados. Embalse permanecerá detenida por mantenimiento hasta fines de noviembre o principios de diciembre, mientras Atucha I atraviesa la extensión de su vida útil.
La Argentina operará durante casi dos meses con una sola de sus tres centrales nucleares en funcionamiento. Atucha II quedó como la única planta que inyecta energía al Sistema Argentino de Interconexión después de la salida programada de Embalse y mientras continúan los trabajos de extensión de vida de Atucha I.
La reducción coincide con otra decisión estratégica: Nucleoeléctrica Argentina suspendió el proyecto para construir Atucha III con financiamiento chino y abrió el camino para que una empresa privada impulse un reactor modular de menor potencia en el mismo complejo.
Las tres centrales administradas por Nucleoeléctrica suman 1.763 megavatios de potencia instalada. Atucha I aporta 362 MW, Atucha II alcanza los 745 MW y Embalse posee una capacidad de 656 MW.
Con las dos primeras unidades fuera de servicio, actualmente solo están disponibles los 745 MW de Atucha II. La Argentina tiene, por lo tanto, alrededor del 42% de su capacidad nuclear instalada en operación.
La situación no constituye por sí misma una emergencia del sistema eléctrico. La detención de Embalse fue programada para realizarse durante una etapa de demanda moderada y antes de las altas temperaturas del verano. Sin embargo, obliga a reemplazar más de 1.000 MW nucleares con otras tecnologías, principalmente centrales térmicas alimentadas con gas natural.
Ese reemplazo puede elevar el costo de generación porque la energía nuclear funciona como potencia de base, con alta disponibilidad y costos operativos relativamente estables. Si faltara gas, el sistema podría necesitar combustibles líquidos más caros y contaminantes.
Embalse volvería antes del verano
La Central Nuclear Embalse salió de servicio el 2 de octubre para cumplir una parada programada de inspección y mantenimiento. La planta cordobesa tiene una potencia de 656 MW y es la segunda unidad nuclear construida en el país.
Los trabajos comprenden inspecciones de los generadores de vapor, mantenimiento de las bombas del sistema primario y reacondicionamiento de componentes de gran porte, entre ellos la turbina, el alternador y el condensador.
Estas intervenciones son actividades habituales y necesarias para garantizar la seguridad de una central. No deben confundirse con una falla ni con una salida imprevista. La intención de Nucleoeléctrica es reconectar Embalse a fines de noviembre o comienzos de diciembre, antes del aumento de la demanda provocado por las altas temperaturas.
La parada también permitirá extender a 24 meses los ciclos de generación de la central, lo que reduciría la frecuencia de futuras detenciones sin alterar los controles regulatorios.
Atucha I, en cambio, atraviesa una intervención mucho más extensa. La primera central nuclear de América Latina concluyó su ciclo original de funcionamiento y está siendo reacondicionada para operar otros 20 años. Nucleoeléctrica informó que los trabajos alcanzaron el 60% de avance.
Suspenden la cuarta central con China
Mientras dos de las tres plantas están detenidas, la asamblea de Nucleoeléctrica resolvió suspender el proyecto Atucha III, que contemplaba la construcción de una cuarta central de potencia mediante financiamiento chino.
La iniciativa había sido negociada durante años entre Argentina y China y preveía instalar un reactor Hualong One de aproximadamente 1.200 MW. Su incorporación habría elevado en casi un 70% la potencia nuclear instalada del país.
La decisión adoptada por Nucleoeléctrica no equivale jurídicamente a una cancelación definitiva. La empresa no posee por sí sola la autoridad para terminar un proyecto establecido mediante acuerdos diplomáticos entre ambos países. Una futura administración podría reactivarlo.
La suspensión, sin embargo, indica que el Gobierno abandonó la iniciativa en el horizonte inmediato y decidió priorizar otro modelo de inversión.
Un reactor privado de 300 MW
El espacio previsto para Atucha III podría utilizarse para construir el ACR-300, un reactor modular pequeño de aproximadamente 300 MW presentado por Meitner Energy. La inversión anunciada asciende a 1.200 millones de dólares.
Meitner solicitó derechos de uso sobre unas 12 hectáreas dentro del complejo nuclear. Nucleoeléctrica no puede vender esos terrenos, aunque sí puede ceder derechos de superficie.
La operación todavía no constituye una adjudicación directa. La normativa modificada por la empresa establece que las iniciativas privadas declaradas de interés deben atravesar un procedimiento competitivo. Meitner, como promotora, podría presentarse a la futura licitación.
La compañía tiene como accionista mayoritario a un grupo inversor encabezado por el empresario estadounidense de origen iraní Hamid Ansari, con el 60%, mientras INVAP participa con el 40%.
El cambio implica reemplazar, al menos por ahora, un proyecto de 1.200 MW financiado por China por otro de 300 MW impulsado mediante capital privado. Incluso si el ACR-300 supera las instancias técnicas, regulatorias y financieras, no compensaría por sí solo la potencia prevista para Atucha III.
La coyuntura de las centrales operativas es transitoria: Embalse debe regresar antes del verano y Atucha I volverá cuando concluya su reacondicionamiento. La decisión sobre la cuarta central, en cambio, define una orientación de largo plazo. Mientras el mantenimiento reduce temporalmente la generación nuclear, la suspensión de Atucha III limita la expansión futura de un sector estratégico para la soberanía energética y tecnológica argentina.



























