El expresidente brasileño fue trasladado de urgencia desde la cárcel de Brasilia a un hospital tras presentar vómitos y escalofríos. El líder de la ultraderecha cumple una condena de 27 años por su papel en el intento de golpe de Estado contra el gobierno de Lula da Silva. Su salud sigue marcada por las secuelas del atentado que sufrió en 2018.
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro fue trasladado este viernes desde la prisión donde cumple condena a un hospital de Brasília tras sufrir un cuadro de salud que incluyó escalofríos intensos y episodios reiterados de vómitos durante la madrugada, lo que obligó a las autoridades penitenciarias a activar un protocolo médico de urgencia para evaluar su estado clínico.
La información fue confirmada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, quien publicó un mensaje en redes sociales en el que señaló que el exmandatario estaba siendo trasladado a un centro de salud y pidió a sus seguidores que recen para que la situación no sea grave.
Poco después, la Polícia Militar do Distrito Federal, responsable del complejo penitenciario donde Bolsonaro permanece detenido, confirmó el traslado e indicó que el equipo médico brindará un parte oficial sobre su evolución en las próximas horas.
Primera salida desde que fue encarcelado
El traslado al hospital constituye la primera salida del exmandatario desde que comenzó a cumplir su condena en el Complejo Penitenciario da Papuda, donde se encuentra recluido desde el 15 de enero de este año.
Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión tras una sentencia de la Supremo Tribunal Federal de Brasil, que lo consideró responsable de haber promovido un complot para desestabilizar el orden institucional luego de su derrota en las elecciones presidenciales de 2022 frente al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
La investigación judicial determinó que el exjefe de Estado incentivó movilizaciones y acciones destinadas a impedir la transición democrática del poder, un proceso que culminó en el asalto a las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia en enero de 2023.
Además de la condena penal, la Justicia brasileña lo inhabilitó para ejercer cargos públicos o competir en elecciones hasta el año 2060.
Las secuelas del atentado de 2018
Los problemas de salud del exmandatario no son nuevos. Desde 2018, Bolsonaro arrastra complicaciones médicas derivadas del atentado que sufrió durante la campaña presidencial de ese año, cuando fue apuñalado en el abdomen durante un acto político en la ciudad de Juiz de Fora.
El ataque, perpetrado durante una caravana electoral, le provocó graves lesiones intestinales que obligaron a realizar múltiples intervenciones quirúrgicas de urgencia.
Desde entonces, Bolsonaro ha sido hospitalizado en varias ocasiones debido a complicaciones relacionadas con ese episodio, incluyendo obstrucciones intestinales, infecciones y otros trastornos digestivos que los médicos vinculan a las cicatrices internas generadas por la agresión.
Según informes médicos difundidos en los últimos años, el exmandatario fue sometido a al menos seis cirugías abdominales desde el atentado.
Hospitalizaciones recientes
El traslado de este viernes no es el primer episodio médico desde que Bolsonaro fue detenido. A fines de 2025, cuando todavía permanecía en una celda especial en la sede de la Polícia Federal do Brasil, el exmandatario debió ser hospitalizado durante varios días debido a complicaciones intestinales.
En aquella oportunidad fue sometido a cuatro procedimientos quirúrgicos y permaneció internado entre el 24 de diciembre de 2025 y el 1 de enero de 2026.
Los médicos indicaron entonces que las secuelas del ataque sufrido años antes continúan generando episodios recurrentes que requieren controles médicos permanentes.
Un caso político que sigue dividiendo a Brasil
La situación judicial de Bolsonaro sigue generando una fuerte polarización política en Brasil. Mientras sus seguidores consideran que la condena responde a una persecución política, sectores del oficialismo y del Poder Judicial sostienen que el fallo constituye una respuesta institucional a los intentos de socavar el sistema democrático.
Las investigaciones sobre el intento de golpe de Estado se desarrollaron durante más de dos años e incluyeron testimonios de militares, funcionarios y dirigentes políticos, además del análisis de comunicaciones internas que, según la fiscalía, demostraban la existencia de un plan para impedir la asunción de Lula tras los comicios de 2022.
El proceso judicial se convirtió en uno de los casos más relevantes de la historia política reciente del país, ya que se trató del primer expresidente brasileño condenado por delitos vinculados directamente con la alteración del orden constitucional.
Expectativa por el parte médico
Hasta el momento, las autoridades sanitarias no difundieron detalles sobre el diagnóstico que motivó el traslado al hospital, aunque fuentes cercanas al sistema penitenciario señalaron que el cuadro inicial estaría relacionado con complicaciones digestivas.
El estado de salud del exmandatario será evaluado por especialistas en las próximas horas, mientras la prensa brasileña sigue de cerca la evolución de un dirigente cuya figura continúa siendo central en el escenario político del país.
El episodio vuelve a colocar a Bolsonaro en el centro de la agenda pública, aunque esta vez no por un conflicto político o judicial, sino por una situación médica que se suma a la larga lista de problemas de salud que arrastra desde el atentado que cambió el curso de su carrera política hace casi una década.



























