La Habana vivió la noche de mayor protesta desde el inicio de la crisis energética. Multitudes salieron a las calles en distintos barrios, cortaron calles con basura encendida y golpearon ollas exigiendo que se restablezca el servicio. El gobierno cubano informó que se quedó sin gasoil ni fuel oil. El bloqueo impuesto por Donald Trump en enero, que amenaza con sancionar a cualquier país que suministre combustible a la isla, es señalado como la causa principal de la crisis. La ONU lo calificó de «ilegal».
La Habana vivió este miércoles la noche de mayor protesta desde el inicio de la crisis energética que azota a la isla. Multitudes de cientos de personas salieron a las calles en varios barrios periféricos de la capital cubana, bloquearon rutas con basura encendida, golpearon ollas y corearon consignas como «¡Enciendan las luces!» y «¡El pueblo unido jamás será vencido!».
Se pudo observar la presencia de múltiples grupos de manifestantes en distintas zonas de la ciudad, en una jornada que marcará un antes y un después en la gestión de la crisis. Los cortes de luz se han intensificado en los últimos días, con bar enteros de La Habana sin suministro eléctrico durante entre 20 y 22 horas diarias.
En varios casos, se constató que la electricidad regresaba a las zonas donde se producían las protestas, lo que provocaba que las multitudes vitorearan y se dispersaran rápidamente. Hubo una fuerte presencia policial en cada lugar, aunque las fuerzas de seguridad se mantuvieron en su mayoría al margen, observando sin intervenir.
El colapso energético
El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O, había informado más temprano que la nación se había quedado completamente sin diésel y fuel oil, y que la red eléctrica había entrado en un estado «crítico». «No tenemos absolutamente nada de combustible y absolutamente nada de diésel. No tenemos reservas», afirmó en medios estatales.
El funcionario dijo que Cuba continúa negociando importaciones de combustible a pesar del bloqueo, pero señaló que el aumento de los precios mundiales del petróleo y del transporte como resultado de la guerra entre Estados Unidos e Irán complica aún más ese esfuerzo. «Cuba está abierta a cualquiera que quiera vendernos combustible», afirmó el ministro.
El bloqueo de Trump
Los cortes de luz renovados en La Habana y en el resto del país se producen cuando el bloqueo de Estados Unidos a las importaciones de combustible a Cuba cumple su cuarto mes. La medida fue impuesta en enero por el presidente Donald Trump, quien ha dicho que quiere derrocar al gobierno comunista de la isla. Trump también amenazó con aranceles a cualquier nación que suministrara combustible a Cuba.
El resultado ha sido devastador. Ni México ni Venezuela, históricos proveedores de petróleo a Cuba, han enviado combustible a la isla desde la orden de Trump. Solo un gran buque cisterna de petróleo, el Anatoly Kolodkin con bandera rusa, ha entregado crudo a Cuba desde diciembre, proporcionando un alivio temporal en abril.
La posición de la ONU
La Organización de las Naciones Unidas calificó la semana pasada el bloqueo de combustible de Trump como «ilegal», señalando que había obstruido «el derecho del pueblo cubano al desarrollo al tiempo que socavaba sus derechos a la alimentación, la educación, la salud y el agua y el saneamiento».
La crisis energética en Cuba no es un fenómeno nuevo, pero la intensidad de los cortes de luz y la magnitud de las protestas evidencian un punto de inflexión. La población, agotada por la escasez de alimentos, combustible y medicamentos, encontró en la falta de electricidad el detonante para salir a la calle.
La Habana vivió su noche más caliente en décadas, no por la temperatura, sino por la bronca acumulada. La falta de combustible, producto del bloqueo estadounidense y de la incapacidad del gobierno cubano para encontrar alternativas viables, dejó a millones de personas sin luz durante casi un día completo. Las protestas del miércoles son un síntoma de una crisis más profunda que no muestra signos de resolverse en el corto plazo.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel enfrenta su mayor desafío desde que asumió la presidencia. Las medidas de ajuste y la búsqueda de nuevos proveedores de combustible no dieron resultado. El pueblo, mientras tanto, sigue golpeando ollas en la oscuridad.


























