El ministro de Desregulación salió a criticar al organismo de control por rechazar la comercialización de un producto de limpieza que prometía «espantar la mala suerte». Sturzenegger lo calificó de «ridículo». La ANMAT, en cambio, le pidió estudios científicos que respaldaran la supuesta propiedad. El producto, llamado «Poett Anti Mufa», pretendía aprovechar la fiebre del Mundial 2026. Mientras tanto, el funcionario continúa con su plan de desregulación salvaje que incluye reformar el código aduanero y eliminar controles. La CGT ya avisó que habrá medidas.
El aerosol que quería espantar la mufa
Federico Sturzenegger, el ministro de la motosierra fina, encontró un nuevo enemigo. No es la inflación. No es el déficit fiscal. Es la ANMAT. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica cometió el pecado imperdonable de pedirle a una empresa que demuestre con evidencia científica que su producto hace lo que promete.
¿Qué producto? Un aerosol limpiador multiuso llamado «Poett Anti Mufa». La empresa SC Johnson & Son quería venderlo con la promesa de «espantar la mala suerte» y «alejar la mufa», de cara al Mundial 2026.
Sturzenegger, que ya había chocado con la ANMAT el año pasado en plena crisis de muertos por fentanilo contaminado, salió a cruzar al organismo en su cuenta de X: «Es ridículo que la ANMAT pretenda regular estas pavadas. El Estado no tiene que meterse en la creatividad de las empresas. Argentina no puede ser el único país donde un aerosol antimufa necesite permiso sanitario».
La respuesta de la ANMAT: ciencia, no magia
La ANMAT, inmutable, respondió con el manual de procedimientos. El producto fue rechazado porque la empresa no presentó los estudios que demostraran que el aerosol efectivamente «espanta la mufa». La administración argumentó que la publicidad del producto contenía una «supuesta propiedad no respaldada por evidencia científica».
La explicación es sencilla: los organismos de control están para eso. Para que no te vendan un placebo disfrazado de solución mágica. Para que no abuses de la buena fe de la gente. Pero Sturzenegger, fiel a su estilo, prefiere dinamitar todo antes que entender la función del Estado.
No es la primera vez (y no será la última)
El ministro ya había expresado en 2025, en plena crisis por fentanilo contaminado, que los medicamentos no debían tener control. En ese momento, sus declaraciones generaron malestar en el Ministerio de Salud y en los laboratorios locales.
Ahora, con el viento a favor de la motosierra oficial, Sturzenegger se siente envalentonado. La semana estuvo plagada de recortes en distintos sectores. El funcionario cree que hay tiempo y espacio para continuar con la reducción de áreas que él considera irrelevantes. El problema es que para él, «irrelevante» parece ser todo lo que controla algo.
La reforma del código aduanero: el verdadero plan
Detrás del escándalo del aerosol anti mufa se esconde una batalla más profunda. Sturzenegger pretende reformar el código aduanero (Ley 22.415 de 1981) para facilitar la libre entrada de mercadería sin controles suficientes.
Los trabajadores de la Aduana ya mostraron los dientes. Los laboratorios locales también. Y la CGT, a través de su triunviro Cristian Jerónimo, ya avisó que habrá medidas si el ministro logra plasmar sus cambios. «La aduana es la primera barrera para proteger la industria nacional», sostuvo Jerónimo.
Sturzenegger se enojó porque la ANMAT no le aprobó un aerosol anti mufa. El argumento científico es sólido: ningún spray va a cambiar la suerte de la selección en el Mundial. Pero el ministro no pelea por un aerosol. Pelea por el principio de que el Estado no puede controlar nada.
Su verdadero objetivo es la aduana. Los medicamentos. Los alimentos. La tecnología médica. Todo aquello que un gobierno serio regula para proteger a los ciudadanos. Sturzenegger quiere que entre todo sin preguntas. Que se venda cualquier cosa sin pruebas. Que el mercado lo resuelva.
El problema es que el mercado no resuelve todo. Y la mufa, con o sin aerosol, no se espanta con desregulación. Se espanta con gestión. Con previsibilidad. Con cuidado.
Mientras tanto, el ministro sigue con su guerra. La CGT ya avisó que habrá medidas. Y el aerosol anti mufa, por ahora, no va a llegar a las góndolas.


























