El IPC de abril fue de 2,6% y acumuló 12,3% en los primeros cuatro meses del año.
El freno en alimentos ayudó a desacelerar el índice, pero transporte, educación y servicios regulados continúan presionando. La inflación núcleo sigue alta y muestra que el problema de fondo todavía no está resuelto.
14 de mayo de 2026. El INDEC informó que la inflación de abril fue de 2,6%, una cifra menor a la de marzo y que el Gobierno celebró como señal de estabilización económica. Sin embargo, detrás del dato general persisten tensiones importantes en tarifas, transporte y servicios que siguen afectando el costo de vida.
Con este resultado:
- inflación acumulada en 2026: 12,3%
- inflación interanual: 32,4%
Aunque el índice desacelera respecto de los picos de 2024 y comienzos de 2025, la dinámica interna de precios muestra que el ajuste de tarifas y combustibles continúa siendo uno de los principales motores inflacionarios.
El dato clave: los regulados siguen arriba
La categoría que más subió en abril fue:
- precios regulados: 4,7%
Esto incluye:
- combustibles
- transporte
- electricidad
El impacto fue directo sobre la división Transporte, que lideró las subas mensuales con:
- 4,4%
El aumento de combustibles volvió a trasladarse a toda la economía:
- logística
- distribución
- costos de servicios
Alimentos desaceleran, pero no alivian del todo
El rubro alimentos y bebidas registró:
- 1,5% mensual
Fue uno de los aumentos más bajos del índice y ayudó a contener la inflación general.
Sin embargo, esto no necesariamente implica una mejora fuerte del poder adquisitivo.
Muchos alimentos ya acumulan subas muy elevadas en los últimos meses, especialmente:
- carne
- lácteos
- productos básicos
Además, la desaceleración ocurre en un contexto de caída del consumo.
La inflación núcleo sigue elevada
El dato más observado por economistas y mercado es el IPC núcleo:
- 2,3%
La inflación núcleo excluye:
- precios estacionales
- regulados
Y suele reflejar la tendencia “de fondo” de la economía.
El problema es que continúa en niveles relativamente altos para una economía que atraviesa:
- recesión
- caída salarial
- consumo deprimido
El peso de los servicios
Otro dato relevante es que los servicios volvieron a subir más que los bienes.
- servicios: 2,6%
- bienes: 2,5%
Dentro de servicios se destacaron:
- alquileres
- restaurantes
- educación
- comunicación
Esto refleja que el proceso inflacionario se desplazó parcialmente desde bienes hacia servicios regulados y gastos urbanos.
La inflación regional
El Gran Buenos Aires volvió a ubicarse entre las regiones con mayores aumentos:
- GBA: 2,8%
Mientras que el NEA registró:
- 2,7%
Las diferencias regionales muestran cómo:
- tarifas
- transporte
- energía
impactan de forma desigual según estructura económica y costos locales.
El trasfondo económico
La desaceleración inflacionaria se sostiene sobre un esquema basado en:
- atraso cambiario
- recesión
- caída del consumo
- ancla salarial
Ese modelo logró moderar el ritmo de suba de precios.
Pero también generó:
- menor actividad económica
- deterioro industrial
- caída del empleo
- debilidad del mercado interno
Qué mira ahora el mercado
El foco empieza a desplazarse desde la inflación mensual hacia otros riesgos:
- atraso del dólar
- expectativas de devaluación
- sostenibilidad del carry trade
- caída de actividad
Por eso, aunque el 2,6% fue celebrado por el Gobierno, los analistas siguen observando:
- reservas
- dólar futuro
- consumo
- nivel de actividad
La disputa política detrás del dato
El Gobierno presentó la cifra como prueba de éxito del programa económico.
Pero sectores críticos sostienen que la desaceleración se consiguió mediante:
- fuerte ajuste fiscal
- licuación salarial
- caída del consumo
- aumento de tarifas
La discusión ya no pasa solamente por cuánto baja la inflación.
Sino por:
- qué costo social tiene esa desaceleración
- cuánto tiempo puede sostenerse
- y si la economía puede crecer bajo este esquema.


























