Más de 3 mil firmas del sistema sanitario argentino serán presentadas ante la OMS contra la decisión de Javier Milei de abandonar el organismo. La ofensiva ocurre en medio de la alerta internacional por hantavirus y de las gestiones reservadas de Cancillería para contener el costo diplomático. Organizaciones médicas denuncian que la medida se tomó sin consulta científica ni debate público.
📍 Rosario / Ginebra, 13 de mayo de 2026
La decisión del gobierno de Javier Milei de avanzar con la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud ya desató una reacción internacional del propio sistema sanitario argentino. En las próximas horas, una delegación de profesionales de la salud viajará de urgencia a Ginebra para participar de la Asamblea Mundial de la Salud y denunciar ante el organismo que la retirada impulsada por la Casa Rosada carece de respaldo dentro de gran parte de la comunidad médica, científica y hospitalaria del país.
La iniciativa es impulsada por la Federación Sindical de Profesionales de la Salud, que entregará una carta dirigida al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, firmada por más de 3 mil referentes sanitarios, investigadores, docentes universitarios y organizaciones vinculadas a la salud pública. El documento cuestiona duramente la decisión del Ejecutivo y advierte que abandonar el organismo debilita la capacidad de respuesta epidemiológica del país en un contexto internacional marcado por nuevas alertas sanitarias y vigilancia reforzada por brotes de hantavirus.
El conflicto escaló después de que trascendieran las gestiones reservadas encabezadas por Pablo Quirno para reducir el impacto diplomático que generó la decisión argentina dentro de organismos multilaterales de salud. Según revelaron fuentes vinculadas al ámbito sanitario internacional, Cancillería intentó transmitir que la salida de Argentina no implicará una ruptura total de cooperación técnica, aunque dentro de la OMS crece la preocupación por el precedente político que puede abrir el alineamiento del gobierno de Milei con posiciones impulsadas anteriormente por Donald Trump.
La Asamblea Mundial de la Salud, que se realizará entre el 18 y el 23 de mayo en Suiza, se convertirá así en el primer escenario internacional donde el rechazo argentino a la salida de la OMS tendrá representación presencial. La presidenta de Fesprosa, María Fernanda Boriotti, integrará la delegación de la Internacional de Servicios Públicos y expondrá allí la postura de organizaciones que consideran que la decisión del Gobierno fue tomada sin consulta a la comunidad científica ni evaluación técnica seria sobre sus consecuencias sanitarias.
En el documento que llevarán a Ginebra, las organizaciones firmantes sostienen que la ruptura con la OMS “compromete seriamente la capacidad del país para proteger la salud de la población” y alertan sobre el deterioro progresivo de estructuras públicas de prevención, vigilancia epidemiológica y cooperación internacional. También remarcan que la OMS no funciona solamente como un espacio político, sino como un sistema global de intercambio de información sanitaria, coordinación científica y asistencia técnica ante emergencias epidemiológicas.
Ese punto es central dentro de la discusión actual.
Especialistas en salud pública advierten que abandonar la OMS podría afectar mecanismos de acceso a información epidemiológica internacional, redes de alerta temprana y cooperación científica regional. El temor aumentó durante las últimas semanas por la reactivación de protocolos sanitarios vinculados a hantavirus en distintos países y por el crecimiento de monitoreos internacionales sobre enfermedades infecciosas.
La discusión además expone un conflicto político mucho más profundo alrededor del modelo sanitario impulsado por el Gobierno nacional. Mientras Milei sostiene un discurso centrado en el rechazo a organismos multilaterales y estructuras internacionales, gran parte del sistema público de salud observa con preocupación el impacto que podrían tener estas decisiones sobre hospitales, programas de prevención y estructuras técnicas ya debilitadas por el ajuste presupuestario.
La tensión también alcanza al plano diplomático. La salida de la OMS no es vista solamente como una decisión administrativa sino como un posicionamiento político internacional que acerca al gobierno argentino a sectores globales que durante los últimos años promovieron discursos de desconfianza hacia organismos científicos y multilaterales.
Por eso el viaje de médicos argentinos a Ginebra tiene un peso mucho mayor que una presentación formal.
Es una disputa abierta sobre quién representa hoy la voz sanitaria argentina frente al mundo.
Y también una señal de que el conflicto alrededor de la salud pública ya dejó de discutirse únicamente dentro de hospitales y ministerios para convertirse en un nuevo frente político internacional del gobierno de Milei.


























