Según datos privados, la falta de pago de deudas bancarias avanzó del 11,2% en febrero al 11,5% en marzo, y sumó nuevas décimas en abril. La irregularidad se multiplicó por casi cinco desde octubre de 2024. Los préstamos personales son los más golpeados, con una mora del 13,8%. En las fintech y cadenas de retail, el incumplimiento alcanzó el 30,1% y los «irrecuperables» treparon al 10,8%. En la City porteña coinciden que el problema no es sistémico, pero advierten por la caída de salarios, el sobreendeudamiento y las tasas desproporcionadas que superan el 800% anual.
La morosidad de las familias argentinas continúa en ascenso y alcanzó en marzo un nuevo récord desde 2004. Según datos privados relevados por la consultora 1816 en base a la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la irregularidad en los préstamos a hogares otorgados por entidades financieras subió por decimoséptimo mes consecutivo y se ubicó en el 11,5% en marzo, por encima del 11,2% registrado en febrero . Fuentes financieras consultadas por PERFIL indicaron que en abril la mora sumó «algunas décimas» adicionales .
La magnitud del deterioro es significativa. La mora en el crédito a hogares era de apenas 2,5% en octubre de 2024, lo que implica que la irregularidad se multiplicó por casi cinco en menos de año y medio . Este aumento se produjo pese a que el producto bruto interno creció un 1,8% en el mismo período, según la serie desestacionalizada del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) .
Los créditos más golpeados
El deterioro no es homogéneo. Los préstamos más vinculados al gasto cotidiano son los más afectados . Los créditos personales alcanzaron una irregularidad del 13,8% en febrero de 2026, el nivel más alto en quince años . La mora se distribuye de la siguiente manera:
- Tarjetas de crédito: 11,6%
- Créditos prendarios: 6,8%
- Créditos hipotecarios: 1,4%
- Otros: 34,4%
La economista Carla Montero explicó a iProUP que los préstamos personales y tarjetas «cubren gastos del hogar, servicios o alimentos», por lo que son los primeros en caer cuando el salario no alcanza . En cambio, los hipotecarios mantienen baja mora porque el pago de la vivienda suele ser prioritario .
Las razones del aumento
Las explicaciones sobre las causas del fenómeno son diversas. El titular del Banco Central, Santiago Bausili, sostuvo semanas atrás que la vuelta del crédito en 2025 llevó a los bancos a prestar «a ciegas», utilizando sistemas de scoring desactualizados que no reflejaban adecuadamente el perfil de riesgo de los solicitantes .
Desde el sector financiero, en cambio, atribuyen el problema a la «superposición» de créditos y al sobreendeudamiento generado por la falta de eficiencia en los sistemas de información crediticia . Para analistas y economistas, existe una fuerte tendencia a endeudarse para financiar consumos básicos, producto de la pérdida de poder adquisitivo y la merma del ingreso disponible .
Los economistas de la consultora LCG atribuyeron el aumento de la mora a la combinación de tasas de interés activas elevadas y la falta de crecimiento de los salarios . La tasa de interés real se ubica por encima de la inflación, lo que impide que las deudas se licúen con el paso del tiempo . En ciclos inflacionarios anteriores, las deudas en pesos nominales se licuaban solas. Hoy, con tasas reales positivas, esa válvula de escape no funciona .
La consultora 1816 señaló que «hay un fenómeno novedoso en la economía local, en el que el PBI crece, pero le cuesta derramar en amplios sectores de la sociedad» . Esta disparidad entre el crecimiento macroeconómico y la situación de los hogares explica, en parte, la creciente demanda de crédito para consumo.
El fin del «fin de mes»: la deuda como nuevo sueldo
El endeudamiento dejó de ser una herramienta para apalancar el progreso y se transformó en un mecanismo de subsistencia . Según un informe del Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, casi 6 de cada 10 hogares argentinos recurren al crédito para cubrir gastos que antes se pagaban con el ingreso corriente .
El 56,4% de la población tomó deuda en los últimos seis meses, pero lo más alarmante es el destino de ese dinero: pagar la tarjeta de crédito, cancelar deudas previas, abonar servicios básicos (luz, gas, agua), comprar alimentos y bienes de consumo cotidiano, o pagar el alquiler . Más de la mitad de los argentinos no logra llegar al día 20 del mes con su salario .
El informe de Zentrix identifica un patrón de comportamiento económico que se repite de forma mayoritaria: pérdida de poder adquisitivo (83,9% de los encuestados afirma que su salario pierde sistemáticamente contra la inflación), dificultad de consumo (el ingreso se agota antes de completar el ciclo mensual), endeudamiento defensivo (se recurre al crédito para cubrir la brecha), e incapacidad de pago (9 de cada 10 personas que tomaron crédito ya presentan dificultades para devolverlo) .
El peligro en las fintech y el retail
El mayor foco de preocupación se concentra en las entidades no financieras: fintech, mutuales y cadenas de retail. La morosidad en este segmento escaló al 30,1% en marzo, superando el 29% de febrero . Estas firmas concentran el 17% del total de los préstamos a las familias argentinas, un porcentaje significativo .
Los datos por entidad son contundentes. Tarjeta Naranja registró el mayor nivel de irregularidad con 35,7% de préstamos en mora. Cencosud reportó 25,5%, mientras Credicuotas Consumo alcanzó 25,4% . Mercado Libre, a través de Mercado Pago, informó una tasa del 14,7% en enero de 2026 .
Dentro de este universo, los «irrecuperables» (categoría 5 del Banco Central) representaban a fines de 2023 apenas el 6,9% de la cartera no bancaria. En marzo de 2026, esa cifra trepó al 10,8% . La pérdida de calidad crediticia es evidente y refleja, según fuentes del mercado, una falla profunda en los mecanismos de evaluación y monitoreo de riesgo por parte de los prestamistas no regulados .
El costo del dinero como factor de distorsión
La asimetría en la mora no es casual. Es el resultado directo del costo del dinero. Para un mismo perfil de riesgo, solicitar un crédito en una billetera virtual implica pagar una cuota mensual hasta un 80% más alta que la de un banco regulado, acercándose al doble del valor que ofrece la banca tradicional .
En el ecosistema financiero reconocen que las tasas desproporcionadas del crédito extrabancario —donde existen entidades que cobran una Tasa Nominal Anual (TNA) del 824%— empujan a los sectores más vulnerables a una espiral de atrasos . El Costo Financiero Total (CFT) en estos productos es, en muchos casos, confiscatorio.
El contexto macroeconómico y las perspectivas
Las expectativas del sector financiero apuntan a que la mora alcanzará su pico en abril y luego hará «meseta» para comenzar a descender. Un importante representante del sector indicó a PERFIL que «a excepción de un shock inesperado, no hay razones para pensar que la mora se puede volver a disparar» . Las razones esgrimidas son dos: la inflación se prevé alrededor del 2% mensual sin mayores sobresaltos, y las tasas de interés ya habrían pasado por su peor momento de presión .
El Banco Central subraya que el sistema financiero mantiene cobertura elevada para hacer frente al deterioro. En febrero de 2026, las previsiones totales representaron el 90% de la cartera irregular, con un aumento de 0,9 puntos respecto a enero . El saldo de crédito en situación irregular neto de previsiones se ubicó en 1,4%, ligeramente por debajo del registro de enero .
Sin embargo, desde el sector financiero señalan que la clave actual es anticiparse al problema con monitoreo constante e individual. Una fuente de una entidad privada explica: «Hoy la tecnología permite detectar individualmente a clientes con dificultades. Incluso, anticiparse a una futura morosidad» .
El diagnóstico sobre la fragilidad de las familias encendió alarmas en el Congreso, donde ya se apilan al menos 29 proyectos de ley que buscan regular el endeudamiento de los hogares . Entre ellos se debate el proyecto de «Segunda Oportunidad», que propone reestructurar deudas con intervención estatal, eliminando intereses por mora y limitando las cuotas al 30% de los ingresos familiares . Desde la banca la postura es clara: «Cuanto menos se meta el Gobierno, mejor» .
El ministro de Economía, Luis Caputo, planteó que la solución pasa por «seguir bajando la inflación, que bajen las tasas y que los bancos den plazos para que la gente se vaya acomodando» .
La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles no vistos desde 2004. El crédito se multiplicó, pero la capacidad de pago de los hogares no acompañó. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito, utilizados para financiar consumos básicos, son los más golpeados. Las fintech y las cadenas de retail, con tasas de interés que superan el 800% anual, son el principal foco de preocupación, con niveles de mora que en algunos casos superan el 35%.
El gobierno insiste en que no hay riesgo sistémico y que la peor parte ya pasó. Los datos, sin embargo, muestran una realidad más compleja: diecisiete meses consecutivos de aumento de la mora y un sobreendeudamiento que no cede. La paradoja que identificó la consultora 1816 es la más incómoda de resolver: Argentina tiene récord de PBI y de consumo privado, pero la mora de las familias está en su peor nivel en veinte años . No son contradictorios, son las dos caras de una economía donde la recuperación llegó antes a los sectores de mayores ingresos y el crédito actuó como puente para los demás. Cuando ese puente resultó demasiado caro para cruzarlo, empezaron a caer .
El debate en el Congreso recién comienza. La pregunta es si los 29 proyectos presentados lograrán frenar la espiral o si, como tantas otras veces, la política llegará tarde.


























