Unión por la Patria no consiguió reunir a todos sus legisladores para intentar voltear el DNU 70/23. Germán Martínez quedó en la mira, dos diputados faltaron a la sesión y las internas entre La Cámpora y el sector de Kicillof volvieron a estallar. Mientras se discutía la protección de las tierras argentinas, algunos dirigentes estaban más preocupados por quién se queda con el sello del peronismo. ¡La patria puede esperar, que primero hay que repartir las candidaturas!
¡Qué espectáculo maravilloso está ofreciendo la oposición argentina!
Javier Milei gobierna a fuerza de decretos, la discusión por las tierras rurales vuelve al Congreso y el peronismo tiene una oportunidad de ponerle un límite.
¿Y qué hace?
¡No consigue juntar a sus propios diputados!
¡La puta madre! ¡Son capaces de organizar un acto con veinte mil bombos, pero no pueden conseguir que noventa y dos personas se sienten en una silla!
La sesión convocada para intentar rechazar el DNU 70/23 fracasó por falta de quórum. Y dentro de Unión por la Patria comenzaron a mirar torcido a Germán Martínez, presidente del bloque.
Miguel Ángel Pichetto resumió el desastre con una frase que debería estar escrita en la puerta de todos los despachos opositores: hay que revisar las matemáticas antes de ponerse en situación de perder.
¡Mirá hasta dónde llegamos!
¡El peronismo, que supo discutir la distribución de la riqueza, ahora necesita clases particulares para aprender a contar diputados!
Pero lo más hermoso es el misterio de los ausentes.
La santiagueña Estela Maris Neder no asistió y sus explicaciones generaron desconfianza entre compañeros de bancada.
El fueguino Agustín Tita, según contó un legislador, avisó por WhatsApp y después apagó el teléfono.
¡Un fenómeno!
¡El tipo tenía que defender la soberanía territorial y aplicó la estrategia diplomática de un adolescente que no quiere ir al cumpleaños de la tía!
«No puedo ir».
«¿Por qué?».
«Mensaje eliminado».
Última conexión: nunca más.
¡Qué compromiso con la patria!
¡San Martín cruzó los Andes con un ejército enfermo y medio congelado; acá no pueden cruzar la puerta del Congreso porque se les terminó la batería!
Eso sí: las sospechas de acuerdos políticos detrás de las ausencias son versiones de otros legisladores, no hechos demostrados. Pero el resultado parlamentario no necesita interpretación.
La oposición no consiguió quórum.
Y el DNU siguió sin ser rechazado en esa sesión.
Mientras tanto, dentro del bloque peronista reapareció la vieja discusión sobre Germán Martínez.
Algunos lo consideran trabajador y capaz de contener sectores enfrentados. Otros sostienen que su conducción está demasiado condicionada por Cristina y Máximo Kirchner.
¡Qué novedad!
¡La Cámpora y el resto del peronismo discutiendo quién manda! ¡Esto ya no es una interna: es una suscripción mensual al mismo quilombo!
El problema es que tampoco se ponen de acuerdo sobre quién debería reemplazarlo.
Porque si sacan a Martínez, temen que estalle todavía más la pelea entre el kirchnerismo y los dirigentes que respaldan a Axel Kicillof.
¡Una genialidad organizativa!
¡No pueden cambiar al conductor porque los pasajeros se agarran a trompadas, pero tampoco pueden seguir viajando porque el colectivo está parado!
Y mientras todo esto ocurre, doce diputados comenzaron a organizarse detrás de la candidatura presidencial de Kicillof.
La presentación fue discreta, con sanguchitos de miga.
¡Por fin una propuesta concreta!
¡El país se incendia, pero el peronismo ya tiene resuelto el catering de 2027!
La Cámpora, por su parte, impulsa sus propias alternativas y observa con recelo los movimientos del axelismo.
Unos piensan en Cristina.
Otros en Máximo.
Otros en Axel.
Otros en cómo conservar su banca.
¡Y la soberanía territorial esperando en la sala de espera como un jubilado al que le dieron turno para el año que viene!
Lo más preocupante es que el debate no era menor.
El DNU 70/23 modificó el régimen de protección de tierras rurales y su discusión involucra decisiones estratégicas sobre la propiedad y el control del territorio argentino.
No se trataba de elegir el color de las cortinas del Congreso.
Se trataba de una cuestión sobre la que la oposición había decidido dar una batalla parlamentaria.
¡Pero algunos fueron a la guerra por la soberanía con la misma disciplina que un equipo de fútbol donde el arquero avisa que no juega porque tiene pádel!
Y todavía hay más.
El puntano Ernesto «Pipi» Alí dejó el bloque, en medio de un malestar que también incluía dificultades para conseguir tiempo de intervención en las sesiones.
¡Es extraordinario!
Un diputado quiere hablar, no encuentra espacio y termina buscando otro bloque.
¡En el peronismo ya no se van solamente por diferencias ideológicas: algunos se van porque no les pasan el micrófono!
Mientras tanto, Milei debe estar mirando todo esto con una sonrisa.
Porque el Gobierno no necesita convencer a toda la oposición.
A veces le alcanza con que la oposición no consiga convencerse a sí misma de asistir.
¡El oficialismo tiene una motosierra, pero el peronismo encontró una herramienta mucho más efectiva para hacerse mierda: la interna permanente!
Y acá viene lo verdaderamente triste.
La gente que espera una alternativa política no necesita otro campeonato de lealtades personales.
Necesita una oposición capaz de coordinarse, defender sus posiciones y hacerse cargo de sus propias decisiones.
Porque si anuncian una sesión para enfrentar al Gobierno, lo mínimo es que los diputados comprometidos con esa convocatoria estén presentes o expliquen seriamente por qué no pueden asistir.
No alcanza con indignarse después.
¡No podés convocar a defender la patria y después descubrir que te faltan soldados porque uno está enojado con el general, otro quiere ser candidato y el tercero puso el celular en modo avión!
Germán Martínez seguirá al frente del bloque, al menos mientras sus compañeros consideren que reemplazarlo puede desatar una guerra interna todavía peor.
¡Qué tranquilidad!
No lo sostienen necesariamente porque todos estén conformes.
Lo sostienen porque tienen miedo de lo que pase si lo sacan.
¡Es como seguir viviendo en una casa con pérdidas de gas porque te da miedo llamar al plomero y que te cobre caro!
Y así termina otra jornada gloriosa de la política nacional.
Milei conserva una herramienta que la oposición quería rechazar.
El peronismo busca culpables.
La Cámpora mira a Kicillof.
El axelismo mira a Máximo.
Martínez cuenta diputados.
Y algunos diputados no atienden el teléfono.
¡Después se preguntan por qué Milei sigue gobernando a los decretazos!
Porque para vender la patria hace falta encontrar compradores. Pero para dejarla indefensa alcanza con que los que prometieron defenderla se queden peleando por quién encabeza la lista.
¡Y estos muchachos todavía no recuperaron el quórum, pero ya están discutiendo quién va a ser presidente en 2027!



























