Benjamín Netanyahu salió este sábado con los tapones de punta a anunciar que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, de 86 años, «dejó de existir» tras los bombardeos conjuntos con Estados Unidos que destruyeron su complejo en Teherán. «Todo indica que este tirano ya no está con nosotros», dijo el primer ministro israelí. Medios israelíes aseguran que ya hay fotos del cadáver y que tanto Netanyahu como Trump las vieron. Irán, mientras tanto, se enreda en versiones: el canciller dice que «hasta donde sabe» está vivo, pero el vocero de la cancillería admite que no puede confirmar nada. Más de 200 muertos, casi 800 heridos, 24 provincias afectadas y una región al rojo vivo. Y en medio de todo, Trump llamó a los iraníes a «tomar el poder» cuando terminen las bombas. Una joyita.
Sábado 28 de febrero. Mientras el mundo miraba para otro lado, Estados Unidos e Israel se cansaron de las negociaciones diplomáticas y largaron la ofensiva más grande en la historia de la Fuerza Aérea israelí: unos 200 aviones de combate despegaron con un objetivo claro: liquidar al régimen iraní empezando por su líder máximo, el ayatolá Alí Jamenei, ese viejito de 86 años que maneja los hilos de la República Islámica desde 1989 .
La operación, bautizada «Rugido del León» por Israel y «Furia Épica» por EE.UU., arrancó con el bombardeo del complejo de Jamenei en el corazón de Teherán. El lugar quedó reducido a escombros. Según fuentes militares israelíes, no solo atacaron el búnker del líder supremo sino también tres puntos donde se estaban llevando a cabo reuniones de alto nivel del régimen . El saldo preliminar: 201 muertos y 747 heridos en 24 de las 31 provincias iraníes, según la Media Luna Roja .
LO QUE DICEN LOS QUE BOMBARDEAN
Benjamín Netanyahu no se anduvo con vueltas. En un mensaje televisado, soltó: «Esta mañana destruimos, en un ataque sorpresa, el complejo del tirano Jamenei en el corazón de Teherán. Hay muchos indicios de que ese tirano ya no esté vivo» . Y para que no queden dudas, agregó: «El plan para destruir Israel ya no existe. Y aumentan las señales de que el tirano también dejó de existir» .
Pero eso no fue todo. Medios israelíes como Channel 12 y la cadena pública KAN fueron más allá y aseguraron que «altos cargos israelíes fueron informados de la eliminación de Jamenei. Su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo» . Según estas versiones, tanto Netanyahu como Donald Trump ya habrían visto fotografías del cadáver del líder supremo .
El propio Trump, en una entrevista con NBC News, confirmó que cree en la versión: «Creemos que esa información es correcta. La mayoría de las personas que toman todas las decisiones se han ido» . Y, fiel a su estilo, largó un mensaje a los iraníes: «Al gran y orgulloso pueblo de Irán, la hora de su libertad está cerca. Permanezcan a cubierto. No salgan de sus casas. Es muy peligroso salir. Las bombas caerán por todas partes. Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno» .
O sea: «Quedate adentro que te vamos a bombardear, pero cuando terminemos, salí a tomar el poder». Una lógica digna de un manual de relaciones públicas berreta.
LO QUE DICEN LOS QUE RECIBEN LAS BOMBAS (Y NO SE PONEN DE ACUERDO)
Del lado iraní, el desconcierto es total. Y cuando decimos total, es total. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, declaró a NBC News que «hasta donde yo sé» el ayatolá Jamenei y los altos mandos están vivos . Pero después, el principal portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, hablando con la BBC, soltó una perla: no está «en posición de confirmar nada» sobre el estado del líder supremo ni su paradero .
¿Cómo? ¿El vocero oficial no puede confirmar si el tipo que maneja el país desde hace 37 años está vivo o muerto? Algo huele mal en Teherán.
Mientras tanto, los medios estatales iraníes intentaron contener el incendio con declaraciones grandilocuentes: aseguraron que Jamenei está «dirigiendo las operaciones en la sala de guerra» . La agencia Tasnim y la agencia Fars salieron con ese verso, pero sin mostrar una sola prueba, sin una foto, sin un video, sin un puto mensaje de audio del líder supremo dando órdenes.
Y lo más grave: el hijo del presidente Masud Pezeshkian, Yousef, aseguró que su padre sobrevivió al intento de asesinato y que «los demás funcionarios también están a salvo» . Pero de Jamenei, ni una palabra. Silencio de radio.
LA OFENSIVA: NÚMEROS QUE IMPRESIONAN
La operación no fue un simple bombardeo simbólico. La Fuerza Aérea israelí movilizó cerca de 200 aviones de combate, incluyendo cazas F-22 y aviones cisterna desplegados por EE.UU. en las últimas semanas . Los ataques alcanzaron instalaciones militares, defensas antiaéreas, lanzaderas de misiles y, sobre todo, altos mandos del régimen.
Según fuentes militares israelíes, siete altos cargos iraníes fueron eliminados, incluyendo al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, al comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, y al jefe de la Corte Suprema, Gholam-Hosein Mohseni Ejei . También habría muerto Ali Shamkhani, asesor y familiar de Jamenei .
La respuesta iraní no se hizo esperar: lanzaron cerca de 200 misiles balísticos contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. Catar, Baréin y Emiratos Árabes Unidos fueron alcanzados por proyectiles. En Dubái, un misil cayó cerca de la emblemática isla artificial The Palm. En Manama, la capital de Baréin, evacuaron el distrito donde está la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos .
EL LLAMADO A LA INSURRECCIÓN (CON BOMBAS DE POR MEDIO)
Netanyahu no solo se dedicó a bombardear. También arengó a los iraníes a «inundar las calles y terminar el trabajo» . O sea, mientras sus aviones tiran bombas, los civiles deberían salir a protestar. Una estrategia curiosa: «Dejá que te bombardeemos, después te liberás».
Trump, por su parte, fue más allá: «Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones» . Y hasta se permitió un chiste de mal gusto: cuando le preguntaron quién podría suceder a Jamenei, respondió: «No lo sé, pero en algún momento me llamarán para preguntarme quién me gustaría. Solo estoy siendo un poco sarcástico cuando digo eso» .
Sarcástico, claro. Mientras tanto, la Media Luna Roja cuenta cadáveres.
¿Y AHORA QUÉ?
La situación es un escenario de película: el líder supremo de Irán, la máxima autoridad política y religiosa de un país de 85 millones de habitantes, podría estar muerto y nadie lo confirma ni lo niega de manera convincente. Las versiones oficiales iraníes son tan contradictorias que alimentan la sospecha de que algo grave pasó.
La Constitución iraní prevé que, ante la muerte del líder, la Asamblea de Expertos debe elegir un sucesor. Mientras tanto, un consejo tripartito integrado por el presidente, el jefe del Poder Judicial y un miembro del Consejo de los Guardianes asume temporalmente las funciones . Pero si Jamenei efectivamente murió, ¿quién está al mando? ¿Quién ordenó el lanzamiento de los misiles de represalia? ¿El fantasma del ayatolá?
LO QUE NO DICEN (PERO SE INFIERE)
Mientras los líderes occidentales celebran la posible muerte de Jamenei y llaman a los iraníes a rebelarse, los que realmente van a sufrir son los civiles. Los mismos que ya vienen de décadas de represión, sanciones económicas y pobreza. Los mismos que ahora ven cómo su país es bombardeado por la mayor potencia militar del mundo y su principal aliado regional.
Las celebraciones en algunas calles de Teherán que muestran los medios israelíes pueden ser reales, pero también pueden ser una gota en un océano de incertidumbre. Porque cuando las bombas dejan de caer, los que quedan son los escombros, los muertos y un futuro tan incierto como el paradero de Jamenei.
CIERRE (CON IRONÍA, POR SUPUESTO)
En resumen: Israel y EE.UU. bombardearon Irán, mataron a más de 200 personas, destruyeron el complejo del líder supremo y ahora dicen que Jamenei es boleta. Irán no lo confirma pero tampoco lo desmiente con pruebas contundentes. Trump llama a los iraníes a «tomar el poder» mientras les sigue cayendo metralla. Y la región espera, como siempre, a que los poderosos decidan cuánta sangre más están dispuestos a derramar.
Mientras tanto, en las calles de Teherán, algunos festejan, otros lloran y la mayoría se pregunta si mañana habrá pan, electricidad o un gobierno que los represente. Pero eso, claro, no sale en los comunicados oficiales.



























