El decreto que elimina el practicaje en buques desató rechazo en el sector naviero. Empresas advierten que no bajará costos logísticos y podría aumentar seguros, riesgos operativos y pérdidas millonarias.
La decisión de eliminar el sistema de practicaje en la navegación comercial abrió un nuevo frente de conflicto entre el Gobierno y actores clave del comercio exterior. Lejos de generar consenso, la medida fue cuestionada por empresas navieras y especialistas, que advierten que no solo carece de sustento económico, sino que puede encarecer el sistema logístico y aumentar los riesgos asociados a la operación marítima.
El eje del debate no es únicamente regulatorio, sino económico: si la eliminación de este servicio efectivamente reduce costos o si, por el contrario, introduce nuevas ineficiencias y riesgos que terminan trasladándose al conjunto de la economía.

Un servicio crítico para la seguridad operativa
El practicaje consiste en la asistencia de profesionales especializados que guían a los buques en zonas complejas, como ríos, canales y accesos portuarios. Su función es reducir la probabilidad de accidentes en entornos donde las condiciones de navegación presentan riesgos elevados.
Se trata de una actividad altamente especializada, que requiere años de formación y experiencia acumulada. Por eso, en la práctica, el practicaje no funciona como un servicio competitivo tradicional, sino como un componente esencial del sistema de seguridad marítima.
El argumento oficial y la objeción del sector
El Gobierno sostiene que la eliminación del practicaje permitirá reducir costos y mejorar la competitividad del comercio exterior. Sin embargo, el sector naviero cuestiona ese supuesto central.
El principal argumento es que la reducción de costos en este segmento no tiene impacto directo sobre el precio de los fletes internacionales, que se determinan en mercados globales según variables como la demanda de commodities, la disponibilidad de flota y las condiciones macroeconómicas internacionales.
En ese sentido, los empresarios recuerdan antecedentes recientes en los que reducciones en tarifas locales no se tradujeron en menores costos logísticos para el país.
Costos visibles y costos ocultos
Uno de los puntos más relevantes del análisis económico es el efecto indirecto de la medida. Aunque el practicaje representa un costo explícito, su eliminación puede generar incrementos en otros componentes menos visibles del sistema.
Entre ellos se destacan:
- aumento en las primas de seguros
- mayor exposición a accidentes
- costos asociados a eventuales siniestros
En términos económicos, el sistema puede pasar de un esquema de costos previsibles a otro con mayor incertidumbre y volatilidad.
Riesgo ambiental y costos extraordinarios
El sector también advierte sobre los riesgos ambientales asociados a la eliminación de controles especializados. Un accidente marítimo puede derivar en derrames de combustible, daños a la infraestructura portuaria y consecuencias ecológicas de gran escala.
Los antecedentes internacionales muestran que estos eventos pueden implicar costos extraordinarios, tanto en términos económicos como ambientales, que superan ampliamente cualquier ahorro inicial derivado de la desregulación.
Un servicio regulado a nivel internacional
El practicaje no es una actividad aislada, sino que se encuentra enmarcada en estándares internacionales de seguridad marítima. Estos incluyen normativas y convenios que establecen requisitos de idoneidad, certificación y habilitación para quienes intervienen en la navegación.
Desde esta perspectiva, la eliminación o flexibilización del sistema no solo tiene implicancias económicas, sino también legales, en tanto puede entrar en tensión con compromisos internacionales asumidos por el país.
Comparación internacional: regulación en lugar de apertura
En las principales economías con fuerte actividad portuaria, el practicaje se mantiene como un servicio regulado y, en muchos casos, excluido de la libre competencia. Países como Brasil o sistemas como el europeo priorizan la seguridad y la estabilidad operativa por sobre la reducción de costos marginales.
Esto responde a una lógica clara: en actividades de alto riesgo, la eficiencia no se mide solo en términos de precios, sino también en la capacidad de evitar eventos de alto impacto.
Impacto sobre la economía real
El sistema logístico es un componente central de la competitividad económica. Cualquier alteración en su funcionamiento tiene efectos directos sobre las exportaciones, los costos de transporte y la estructura productiva.
Si la eliminación del practicaje deriva en mayores riesgos o costos, estos terminan trasladándose a lo largo de la cadena:
- a las terminales portuarias
- a las empresas exportadoras
- y, en última instancia, al conjunto de la economía
Eficiencia o transferencia de riesgos
El debate sobre el practicaje excede la discusión técnica. Se trata de un caso que pone en tensión dos enfoques de política económica: la desregulación como herramienta de eficiencia y la regulación como mecanismo de gestión del riesgo.
Cuando el ahorro potencial es limitado y el costo de un error puede ser extraordinario, la ecuación cambia. En ese contexto, la eliminación de un servicio crítico no necesariamente reduce costos: puede trasladarlos, amplificados, a otras áreas del sistema económico.



























